Mario gana 70 euros al día en la aceituna, pero el campo no encuentra jóvenes

Mario Selo, agricultor de 23 años de Madridejos, asegura que en la campaña de aceituna se pueden ganar unos 70 euros al día. El dato llama la atención, pero la noticia importante es otra: ni siquiera ese sueldo puntual basta para atraer mano de obra joven al campo.
Mario Selo en una explotación agrícola de Madridejos Toledo.
Mario Selo en una explotación agrícola de Madridejos Toledo.

Qué ha pasado con Mario y por qué su caso importa

Mario Selo es natural de Madridejos, en Toledo, y gestiona la explotación agrícola familiar, centrada en cultivos como viñas, almendros, olivos y pistachos. Antes estudió un grado superior de Mecatrónica Industrial, pero decidió seguir en el campo por vocación.

Su caso se ha hecho visible porque resume una tensión muy real: hay jóvenes que podrían cobrar durante la campaña de la aceituna unos 70 euros diarios, pero encontrar trabajadores españoles menores de 30 años sigue siendo difícil. Según el propio Mario, esos 70 euros al día equivaldrían a unos 1.540 euros mensuales si se encadenan jornadas durante la campaña.

La campaña de la aceituna suele concentrarse en unos pocos meses. Ahí está una parte clave del problema. No es lo mismo un ingreso puntual de campaña que un empleo estable durante todo el año. Para quien busca independencia, alquiler, coche, ahorro o una vida más previsible, esa diferencia pesa.

El salario no cuenta toda la historia del campo

A primera vista, 70 euros al día pueden parecer una cifra competitiva para un trabajador joven. El INE situó en 2024 el salario medio bruto de los menores de 25 años en 1.372,8 euros al mes, frente a los 2.385,6 euros del conjunto de asalariados.

Pero el campo no compite solo con una nómina. Compite con horarios duros, temporalidad, desplazamientos, calor, frío, incertidumbre de cosecha y falta de una carrera profesional clara para muchos jóvenes.

Además, el salario mínimo de 2026 fija una referencia de 1.221 euros mensuales en 14 pagas o 40,70 euros al día para actividades agrícolas, industriales y de servicios. Para temporeros con contratos de hasta 120 días, el mínimo por jornada legal se sitúa en 57,82 euros. Esto ayuda a poner en contexto los 70 euros diarios: están por encima del suelo legal, pero no eliminan la incertidumbre de trabajar solo cuando hay campaña.

Para un joven, la pregunta práctica no es solo “cuánto gano hoy”. Es “cuánto puedo ganar al año, con qué estabilidad, en qué condiciones y qué margen me queda para ahorrar”. Ahí el campo todavía tiene una batalla pendiente frente a otros sectores menos físicos o con horarios más previsibles.

También hay una lectura para las explotaciones familiares. Si no encuentran trabajadores, el coste de sacar adelante una campaña sube: más horas propias, más dependencia de cuadrillas externas, más riesgo de no recoger a tiempo y más presión sobre la rentabilidad. En una pequeña explotación, ese margen puede marcar la diferencia entre invertir, aguantar o abandonar.

Para quienes trabajan por cuenta propia en el sector agrario, conviene mirar también la parte financiera del negocio: liquidez, financiación de campaña, maquinaria, seguros y cobros. En Finantres ya hemos explicado cómo algunas entidades están adaptando productos a esa realidad, como el préstamo agrario online con cuota trimestral, pensado para negocios donde el dinero entra por campañas y no cada mes.

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La falta de jóvenes puede acabar llegando al bolsillo del consumidor

El caso de Mario no es solo una historia personal. Es una señal de algo más amplio: el relevo generacional en la agricultura europea sigue siendo débil. Eurostat recoge que en 2023 solo el 10,7% de los gestores de explotaciones agrícolas de la UE tenía menos de 40 años, mientras que el 61% tenía al menos 55 años.

Esto importa al lector aunque no tenga una finca. Si falta mano de obra o relevo, el impacto puede aparecer en varios puntos de la cadena: más costes de recolección, más dependencia de trabajadores temporales, más dificultad para mantener explotaciones pequeñas y más presión para mecanizar o abandonar cultivos menos rentables.

No significa que el precio de la aceituna, el aceite, el pistacho o la almendra suba automáticamente por el caso de Mario. Sería exagerado. Pero sí muestra una debilidad del sistema: producir alimentos en España depende de que haya personas dispuestas a hacer trabajos que muchos jóvenes ya no ven atractivos.

Y cuando un sector esencial pierde atractivo, el problema no se queda en el agricultor. Afecta a cooperativas, transportistas, talleres, comercios rurales, asesorías, proveedores de maquinaria, bancos que financian campañas y municipios donde una parte del consumo local depende de que la campaña funcione.

Madridejos no aparece en esta historia como un simple decorado. En municipios agrícolas de Toledo, una campaña con trabajadores mueve bares, combustible, pequeños comercios y servicios. Si la actividad se reduce, el impacto también se nota fuera de la explotación.

Lo que deberían vigilar agricultores, jóvenes y pueblos

La clave no está solo en pagar más por día. Está en convertir el campo en una opción económica más previsible. Eso pasa por mejores calendarios, formación práctica, alojamiento y transporte cuando haga falta, contratos claros, profesionalización, modernización y vías para que el agricultor no dependa únicamente de precios que muchas veces no controla.

Mario apunta una salida interesante: divulgar el trabajo agrario en redes, enseñar procesos y acercar el campo a gente joven. Según El Español, su perfil @agr.selo suma cerca de 10.000 seguidores entre Instagram y TikTok y le ha ayudado a conseguir algo de mano de obra joven, aunque todavía minoritaria.

La otra vía es empresarial. Si las explotaciones pequeñas quieren atraer trabajadores, necesitan margen. Y el margen depende de costes, precios, ayudas, financiación, comercialización directa y capacidad para vender mejor. Para muchos agricultores autónomos, revisar su estructura de cobros, pagos y productos bancarios no es un detalle menor; forma parte de la supervivencia del negocio. Puedes ampliar contexto en nuestra sección de negocios y autónomos.

Para los jóvenes, la lectura es más sencilla: un salario de campaña puede ser una oportunidad si se entiende como ingreso temporal, no como estabilidad garantizada. Puede servir para ahorrar, ganar experiencia o entrar en un oficio, pero conviene calcular el año completo, no solo el jornal. Quien empieza a cobrar ingresos por campañas también debería ordenar bien su cuenta, gastos y colchón; por eso puede tener sentido comparar opciones como los mejores bancos para jóvenes antes de dejar el dinero parado o disperso.

El dato de Mario funciona porque pone una cifra concreta a un problema antiguo. 70 euros al día pueden atraer atención, pero el campo necesita algo más: estabilidad, rentabilidad y una imagen menos sacrificada para que trabajar la tierra vuelva a competir con otras salidas laborales.

Entrevista publicada por El Español a Mario Selo, con datos sobre edad, municipio, cultivos, campaña de aceituna, salario diario citado y falta de mano de obra joven. Para el contexto salarial se han utilizado datos del INE sobre salarios de 2024, el BOE/SEPE sobre el SMI de 2026 y Eurostat sobre edad de los gestores de explotaciones agrícolas en la UE.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.

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