El empleo tecnológico ya pesa en España, pero la brecha femenina sigue frenando al sector

  • El empleo tecnológico en España ya rebasa los 1,08 millones de ocupados en las principales ocupaciones IT analizadas por Randstad. La foto, sin embargo, tiene una grieta importante: solo 217.642 son mujeres, el 20,1%. El dato importa porque condiciona salarios, oportunidades y competitividad empresarial.

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El empleo tecnológico en España ya rebasa los 1,08 millones de ocupados.
El empleo tecnológico en España ya rebasa los 1,08 millones de ocupados.

Un sector que crece, pero no reparte igual las oportunidades

La novedad no es solo que la tecnología haya superado el millón de empleos. Es que estas ocupaciones ya pesan de verdad dentro del mercado laboral español. La EPA del segundo trimestre de 2026 situó el total de ocupados en 22.779.000 personas, lo que permite dimensionar mejor el dato: el empleo tecnológico analizado se acerca al 5% del empleo total del país.

Conviene leer bien la cifra. No hablamos de toda empresa que use tecnología ni de cualquier puesto digital dentro de una compañía. El análisis de Randstad se centra en grandes ocupaciones vinculadas a las tecnologías de la información, a partir de la Encuesta de Población Activa. Es decir, mide personas ocupadas, no ofertas de empleo, promesas de contratación ni facturación del sector.

Para el lector, la consecuencia práctica es clara: la tecnología sigue siendo uno de los grandes espacios de oportunidad laboral, pero no todos están entrando en igualdad de condiciones. Si solo una de cada cinco personas ocupadas es mujer, una parte enorme del talento disponible queda fuera de algunos de los trabajos que más están marcando la productividad de empresas, bancos, comercios, administraciones y pymes.

La brecha se nota más en programación y perfiles técnicos

El dato agregado ya es llamativo, pero el detalle por ocupación explica mejor el problema. La presencia femenina alcanza el 39,5% en la dirección de servicios TIC, pero cae al 21,8% entre analistas y diseñadores de software y multimedia, al 12,7% entre programadores informáticos y al 16,4% entre técnicos de operaciones TIC y asistencia al usuario. En instaladores y reparadores de equipos electrónicos y de telecomunicaciones, la cuota baja hasta el 1%.

La lectura empresarial es importante. La brecha no se queda en una estadística de igualdad. Si las compañías necesitan programadores, especialistas en datos, técnicos de soporte, perfiles de redes y profesionales capaces de aplicar inteligencia artificial, pero la cantera femenina es muy pequeña, el mercado se estrecha. Eso puede traducirse en más dificultad para cubrir vacantes, más competencia por talento y más presión sobre costes.

Y los costes empresariales rara vez se quedan dentro de la empresa. Si una pyme no encuentra perfiles tecnológicos, retrasa proyectos. Si una gran compañía paga más por talento escaso, intentará compensarlo con precios, eficiencia o automatización. Si una familia quiere que sus hijos elijan estudios con buena empleabilidad, este dato también importa: muestra dónde hay oportunidades, pero también dónde persisten barreras.

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Software, juventud y estabilidad: la parte atractiva del dato

El empleo tecnológico no solo crece en volumen; también se concentra en perfiles muy concretos. Los analistas y diseñadores de software y multimedia representan el 21,5% del empleo estudiado, y los programadores informáticos otro 20,9%. Entre ambos suman 459.768 profesionales, más de cuatro de cada diez ocupados de las categorías tecnológicas analizadas.

También hay dinamismo en perfiles específicos. Los ingenieros técnicos en electricidad, electrónica y telecomunicaciones registraron un crecimiento interanual del 15,8%, hasta 27.300 ocupados, mientras que los programadores informáticos crecieron un 10,9%, hasta 226.581 profesionales. Para quien esté pensando en formación, reciclaje profesional o cambio de carrera, el mensaje no es “la tecnología paga bien siempre”, sino algo más prudente: hay demanda, pero el tipo de perfil importa mucho.

La estabilidad laboral también aparece como un punto fuerte. La contratación indefinida supera el 90% en la mayoría de perfiles tecnológicos analizados, según la información difundida por Randstad. Aun así, falta un dato clave para completar la foto: el salario medio por ocupación, sexo, edad y territorio. Sin esa información, no conviene convertir el crecimiento del empleo tecnológico en una promesa automática de mejores ingresos para todos.

Para el pequeño inversor, la lectura debe ser distinta. Este dato no dice que haya que comprar empresas tecnológicas ni fondos del sector. Sí ayuda, en cambio, a entender por qué muchos miran con atención la economía digital, la automatización y la IA. Quien invierta por sectores debe separar empleo, beneficios y valoración; guías como las de mejores ETFs del sector tecnológico o mejores ETFs de IA sirven para entender exposición, no para convertir una noticia laboral en recomendación de inversión.

Madrid, Cataluña y Andalucía concentran el mapa tecnológico

El empleo IT no está repartido por igual en España. Madrid concentra 290.192 ocupados, Cataluña 222.977 y Andalucía 144.224. Entre las tres comunidades reúnen más de la mitad del empleo tecnológico analizado. Esto tiene consecuencias muy concretas: más oportunidades en esos territorios, pero también más competencia por vivienda, transporte, oficinas, salarios y talento especializado.

Para un trabajador, la ubicación puede marcar la diferencia entre tener muchas ofertas cerca o depender del teletrabajo, la movilidad o la formación a distancia. Para una empresa fuera de esos polos, el reto es doble: atraer talento y retenerlo. Para una ciudad mediana, captar actividad tecnológica puede ser una oportunidad, pero no basta con anunciar hubs o viveros de empresas; hacen falta perfiles formados, empresas que contraten y servicios que acompañen.

La inteligencia artificial añade otro matiz. Randstad señala que la IA es un factor transformador, pero que muchas empresas están encontrando dificultades para implantarla a escala, lo que estaría retrasando su impacto inmediato en estos empleos. Traducido: la IA ya influye en la demanda de habilidades, pero el gran cambio laboral no se produce de golpe ni afecta por igual a todos los puestos.

La clave para el lector está en no quedarse solo con el millón de empleos. El dato importante es quién entra en ese mercado, qué perfiles tienen más recorrido y si la tecnología se convierte en una vía real de movilidad laboral para más personas. Si la brecha femenina no se reduce, España puede tener más empleo tecnológico, pero también un mercado menos amplio, menos diverso y con más cuellos de botella para empresas y trabajadores.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.