Qué ha cambiado en Apple: el iPhone vuelve a mandar
Apple cerró su tercer trimestre fiscal de 2026, terminado el 27 de junio, con 109.417 millones de dólares de ventas, un 16,4% más que un año antes. El beneficio neto fue de 29.789 millones y el beneficio diluido por acción alcanzó los 2,02 dólares, aunque la propia empresa explicó que 0,11 dólares por acción vinieron favorecidos por devoluciones arancelarias.
El dato más llamativo está en el iPhone: 54.252 millones de dólares de ingresos, frente a 44.582 millones un año antes. Es decir, una subida del 21,7%. Los Mac también tuvieron un trimestre fuerte, con 10.352 millones, un 28,7% más. En cambio, el iPad cayó hasta 6.191 millones y los wearables crecieron de forma mucho más moderada.
Para el consumidor, esto dice dos cosas. La primera: Apple sigue teniendo una enorme capacidad para vender dispositivos caros en un momento en el que muchas familias miran más el gasto tecnológico. La segunda: un trimestre fuerte no significa automáticamente precios más bajos. Cuando una empresa demuestra que puede vender más sin perder margen, normalmente gana margen de maniobra para defender precios.
La parte débil: Servicios crece, pero no convence
El matiz importante está en Servicios. No cayó. De hecho, Apple ingresó 30.739 millones de dólares por esta vía, un 12,1% más que un año antes. Pero la lectura del mercado fue más fría porque el dato quedó por debajo de los 31.400 millones que esperaba Wall Street, según Barron’s y MarketWatch.
Esto importa más de lo que parece. Servicios incluye negocios como App Store, iCloud, Apple Music y otras suscripciones. Con las cifras publicadas por Apple, el margen bruto de Servicios ronda el 75%, frente a cerca del 40% en productos. Por eso, cuando esta parte crece menos de lo esperado, el mercado no solo mira una línea de ingresos: mira la calidad futura del beneficio.
La caída de la acción tras el cierre, en torno al 4% según The Wall Street Journal, no convierte el trimestre en malo. Lo que muestra es otra cosa: las expectativas eran altas y los inversores querían ver más fuerza precisamente donde Apple gana más por cada dólar vendido.

Amazon enseña por qué la nube cambia la comparación
Amazon presentó también sus resultados del segundo trimestre, terminado el 30 de junio. Sus ventas netas crecieron un 20%, hasta 200.600 millones de dólares. Pero el dato que cambia la conversación está en AWS: la división de nube subió un 37%, hasta 42.200 millones, su mayor ritmo de crecimiento en 18 trimestres.
La nube no es un detalle para Amazon. AWS generó 16.600 millones de dólares de beneficio operativo, frente a los 27.500 millones de beneficio operativo total del grupo. Dicho de forma sencilla: buena parte de la rentabilidad de Amazon depende de que las empresas sigan gastando en nube, datos e inteligencia artificial.
Pero tampoco conviene leer el resultado como una victoria sin coste. Amazon explicó que su flujo de caja libre fue negativo en 7.600 millones de dólares en los últimos doce meses, principalmente por el aumento de inversión en propiedad y equipo ligado a inteligencia artificial. Además, el beneficio neto del trimestre incluyó 53.400 millones de ingresos no operativos antes de impuestos, sobre todo por sus inversiones en Anthropic.
Qué significa para consumidores, empresas e inversores pequeños
Para el consumidor, Apple sigue siendo la compañía que afecta más directamente al bolsillo: iPhone, Mac, iCloud, App Store, Apple Music y otros servicios de pago. Un buen trimestre de hardware confirma demanda, pero la parte de Servicios recuerda que las suscripciones son cada vez más relevantes en el gasto tecnológico mensual.
Para autónomos, pymes y empresas, Amazon deja otra lectura. Si AWS acelera con tanta fuerza, la inteligencia artificial seguirá llegando empaquetada dentro de servicios de nube, productividad, análisis de datos y automatización. Eso puede mejorar herramientas, pero también obliga a vigilar costes recurrentes: en tecnología, muchas veces el gasto pequeño mensual acaba pesando más que la gran compra inicial.
Para el pequeño inversor, la lectura no debería quedarse en “Apple cae” o “Amazon acelera”. La pregunta útil es qué parte del negocio sostiene los beneficios. En Apple, el foco está en si Servicios mantiene crecimiento suficiente para justificar márgenes altos. En Amazon, en si AWS puede convertir la inversión masiva en IA en caja futura. Quien tenga exposición directa o indirecta a estas compañías a través de ETFs de los 7 magníficos o ETFs del sector tecnológico debería mirar concentración, comisiones y horizonte temporal antes de tomar decisiones.
También conviene recordar una idea básica: resultados buenos no equivalen automáticamente a buena inversión al precio actual. Apple y Amazon cotizan en Nasdaq y pesan mucho en carteras globales. Por eso, antes de moverse por una reacción de horas, tiene más sentido revisar el vehículo de inversión, el riesgo asumido y los costes, incluido dónde se opera si se usan bancos para invertir en bolsa.
La foto final es clara: Apple ha demostrado que el iPhone sigue muy vivo, pero el mercado quiere más señales en Servicios. Amazon, mientras tanto, enseña que la gran batalla de las tecnológicas ya no está solo en vender dispositivos o paquetes, sino en quién captura mejor el gasto empresarial en nube e inteligencia artificial.









