Qué ha cambiado en BBVA y Sabadell
BBVA ha aprobado una renovación amplia de su equipo de liderazgo, comunicada al mercado el 29 de julio. La entidad la vincula al impacto de la inteligencia artificial en el negocio, la forma de trabajar y la experiencia del cliente. El movimiento incluye, entre otros cambios, nuevo director financiero del grupo, relevos en Riesgos, Legal, Secretaría General, México, Colombia, Strategy & M&A y Talent & Culture. En total, ocho ejecutivos concluyen su etapa ejecutiva, aunque la entidad prevé que sigan vinculados en iniciativas o consejos de filiales. Los cambios serán efectivos, con carácter general, el 1 de septiembre y algunos nombramientos dependen de los procedimientos regulatorios aplicables.
Sabadell ha elegido una vía distinta. No cambia la composición de su Comité de Dirección, pero crea dos áreas nuevas: Transformación Corporativa e Inteligencia Artificial, con alcance transversal, y Transformación de Negocio, centrada en digitalización, producto y experiencia de cliente. La nueva estructura también entrará en vigor el 1 de septiembre.
La diferencia es importante. BBVA mueve piezas de primer nivel en una estructura global. Sabadell mantiene estabilidad en la cúpula y ordena mejor sus prioridades en España: banca de empresas, banca privada, banca personal, banca comercial y negocio minorista. En lenguaje menos corporativo: uno quiere acelerar una maquinaria internacional; el otro quiere demostrar que su proyecto independiente puede ganar clientes y margen sin perder cercanía.
Clientes, empresas y autónomos: la pelea vuelve al negocio real
La opa de BBVA sobre Sabadell quedó sin efecto al no alcanzar el mínimo de aceptación. BBVA comunicó entonces que la oferta había sido aceptada por accionistas titulares del 25,5% de los derechos de voto de Sabadell, por debajo de la condición mínima fijada. La consecuencia práctica es sencilla: no hay integración de cuentas, tarjetas, hipotecas, oficinas ni servicios entre ambos bancos. BBVA y Sabadell siguen compitiendo por separado.
Eso puede beneficiar al usuario si se traduce en mejores condiciones, más alternativas y más presión comercial. Pero el organigrama por sí solo no baja comisiones ni mejora una hipoteca. Si eres cliente, lo relevante será si cambian las condiciones de tu cuenta, el coste de tus tarjetas, la atención digital o el precio de la financiación. Para aterrizar esa comparación, tiene más utilidad revisar una comparativa entre BBVA y Sabadell o consultar opciones de bancos y cuentas sin comisiones que quedarse solo con el mensaje de transformación. La IA puede acelerar préstamos, detectar fraude y mejorar respuestas en la app, pero también puede hacer más opacas algunas decisiones; el Banco de España ha advertido de que la inteligencia artificial puede hacer que los fraudes financieros sean más difíciles de detectar.
Para pymes y autónomos, la batalla se decide en crédito, TPV, pagos, garantías y velocidad de respuesta. BBVA elevó un 10,6% los préstamos y anticipos a la clientela en el primer semestre, con un aumento del 13,0% en créditos a empresas. Sabadell comunicó que su crédito vivo creció un 5,5% interanual hasta unos 125.200 millones de euros, y que en España la inversión crediticia en pymes y grandes empresas rondó los 45.700 millones, con una nueva producción trimestral que aumentó un 38%. Quien esté revisando banco para su actividad debería comparar opciones reales de bancos para empresas y bancos para autónomos antes de asumir que una reorganización interna se traducirá automáticamente en mejores condiciones.

El pequeño inversor debe mirar beneficios, capital y ejecución
BBVA llegó al cierre de junio con un beneficio atribuido de 6.051 millones de euros, un 11,1% más, apoyado en el margen de intereses y las comisiones. Su ratio CET1 se situó en el 12,90%, por encima de su rango objetivo de gestión. Sabadell ganó 971 millones hasta junio, prácticamente en línea con el año anterior, y anunció una recompra de acciones de 331 millones de euros, equivalente a en torno al 2,1% de su capital social. La entidad situó su CET1 fully loaded en el 13,11%.
Para el pequeño inversor, la lectura no debe ser “comprar” o “vender” por una reorganización. La pregunta útil es otra: si cada banco puede sostener beneficios, capital y remuneración al accionista sin depender de una fusión. En BBVA, la clave estará en que la IA y los cambios de gestión ayuden a mejorar eficiencia sin dañar el servicio. En Sabadell, en que su plan en solitario confirme crecimiento recurrente y mantenga disciplina de costes.
También conviene separar beneficio de caja disponible. Que un banco gane más no significa que todo ese dinero pueda repartirse. Los dividendos y recompras dependen del capital, de los resultados futuros, de las decisiones del consejo y del supervisor. La IA puede ayudar a reducir costes, pero también exige inversión, control de riesgos y buen gobierno.
IA, empleo y atención al cliente: el matiz que no debe perderse
No hay un anuncio de despidos masivos asociado a estas reorganizaciones. En BBVA, la comunicación habla de salida de la etapa ejecutiva de determinados directivos y de continuidad en otras funciones o iniciativas. En Sabadell, la entidad subraya que mantiene estable su Comité de Dirección. Eso no significa que la IA sea neutra para el empleo bancario: la automatización suele mover tareas, exige perfiles tecnológicos y aumenta la presión sobre áreas operativas, oficinas y atención remota.
Sabadell ya ha registrado 88 millones de euros de costes no recurrentes por un plan de prejubilaciones en España, que la entidad da por completado y del que espera ahorros anualizados de 40 millones brutos desde 2027. El dato ayuda a entender la letra pequeña: la eficiencia bancaria suele tener una traducción laboral, aunque no siempre aparezca en el titular tecnológico.
BBVA y Sabadell han pasado de competir por una opa a competir por demostrar qué banco funciona mejor en solitario. Para el lector, lo importante será vigilar cuatro cosas: comisiones, crédito, calidad del servicio digital y remuneración al accionista. Ahí se verá si la reorganización era solo un cambio de nombres o una mejora real para clientes, trabajadores e inversores.









