Qué permite ING al abrir una cuenta compartida
La clave no está en buscar una “cuenta conjunta” como producto aislado. ING permite usar sus cuentas transaccionales para compartir gastos, incluyendo a otra persona como cotitular o como autorizada. El banco indica que sus cuentas admiten hasta dos intervinientes y que se puede contratar una cuenta adicional solo a nombre del cliente o incorporando a otra persona.
Ese matiz importa para parejas, familias o compañeros de piso que quieran separar alquiler, recibos, compras comunes o viajes del resto de su dinero. También importa para quien ya tiene una cuenta en ING y se plantea abrir otra para gastos compartidos. En ese caso, conviene comparar la alternativa con otras cuentas conjuntas antes de decidir qué entidad encaja mejor.
ING señala, además, que el número máximo de Cuentas NÓMINA y/o Cuentas NoCuenta que se pueden contratar es de tres como titular o cotitular, sea cual sea la combinación. No es un detalle menor: si el cliente ya usa varias cuentas, puede condicionar su margen para abrir una adicional.
La comisión depende del tipo de cuenta
La Cuenta NÓMINA puede no tener comisión de mantenimiento si se domicilia la nómina, pensión o prestación por desempleo, o si se reciben ingresos mensuales de al menos 700 euros desde otro banco. Si no se cumplen esas condiciones, el documento informativo de comisiones de ING recoge una comisión mensual de 3 euros, es decir, 36 euros al año.
El punto más interesante para una cuenta compartida está en la segunda cuenta. ING explica que, si el cliente ya tiene una Cuenta NÓMINA sin comisión porque cumple las condiciones de ingresos recurrentes, esa segunda Cuenta NÓMINA tampoco tendría comisión de mantenimiento sin necesidad de hacer nuevos ingresos. Si ya está pagando comisión, la segunda cuenta tendría otra comisión adicional del mismo importe.
La Cuenta NoCuenta funciona de otra manera. ING la presenta como una cuenta corriente no remunerada, sin nómina ni ingresos mínimos, y con tarjeta de débito virtual sin comisión de emisión ni mantenimiento. La letra pequeña está en la tarjeta física: la página de ING indica que, si se quiere una tarjeta física para la Cuenta NoCuenta, tiene un coste de emisión de 5 euros. Para quien compare bancos y cuentas sin comisiones, este detalle puede cambiar la foto del coste real.

Cotitular o autorizado: no es lo mismo para tu dinero
El segundo punto que conviene mirar no es solo cuánto cuesta la cuenta, sino quién entra en ella y con qué papel. ING diferencia entre cotitular y autorizado. El cotitular es propietario de la cuenta y tiene derechos y responsabilidades sobre ella; el autorizado puede operar, pero no es propietario del dinero.
Para el cliente, esa diferencia pesa más de lo que parece. Un cotitular puede tener más control y más responsabilidad, mientras que un autorizado puede servir para operar sin compartir titularidad plena. No es una decisión puramente operativa: afecta al control del saldo, a la responsabilidad sobre deudas y a cómo puede interpretarse el origen del dinero si hay movimientos entre varias personas.
En cuentas para pareja o gastos comunes, la opción más cómoda no siempre es la más prudente. La clave está en acordar antes qué dinero entra, quién aporta cada parte, qué gastos se pagan desde la cuenta y qué ocurre si la relación económica cambia. En banca, compartir acceso no siempre significa compartir propiedad del dinero de la misma manera.
Qué revisar antes de usarla para gastos comunes
Antes de usar una cuenta de ING como cuenta conjunta, conviene revisar tres cosas: si será Cuenta NÓMINA o Cuenta NoCuenta, si la segunda persona entrará como cotitular o autorizada y qué costes pueden aparecer por tarjetas, cajeros, descubiertos o servicios concretos.
También hay que mirar la operativa diaria. La Cuenta NÓMINA incluye tarjeta de débito gratuita para los intervinientes, mientras que en la Cuenta NoCuenta la tarjeta virtual no tiene comisión, pero la física puede tener coste. Para retirar efectivo o ingresar dinero, las condiciones pueden variar según red, canal y tipo de operación. Si el uso principal va a ser presencial o hay dudas con trámites, puede ser útil revisar antes los canales de atención al cliente de ING.
El mensaje práctico es sencillo: la cuenta compartida puede ordenar gastos comunes, pero no debe abrirse solo por comodidad. Lo importante es revisar condiciones, comisiones, tarjetas y titularidad. Una cuenta conjunta deja de ser útil si acaba mezclando dinero sin reglas claras o si el cliente paga costes que no había previsto.









