Las retiradas superan las aportaciones, pero el patrimonio crece
El informe del Observatorio Inverco, difundido el 6 de octubre de 2026, analiza el cierre de 2025. No describe cuánto dinero hay invertido actualmente. El patrimonio alcanzó un máximo histórico al cierre de un ejercicio, con 4.089 millones de euros más que un año antes. Se trata de planes individuales, no de las pensiones públicas ni de los planes de empleo promovidos por empresas.
El contraste aparece al mirar los movimientos de dinero. Según las estadísticas anuales de Inverco, las aportaciones a los planes individuales sumaron 1.585 millones de euros durante 2025, mientras que las prestaciones pagadas alcanzaron los 2.296 millones. Es decir, salieron 711 millones más de los que entraron. Sin la evolución favorable de las inversiones, el balance patrimonial habría sido muy diferente.
La rentabilidad del conjunto de los planes fue del 6% en el ejercicio, con un avance del 12% para los de renta variable, que invierten principalmente en bolsa. Las ganancias de mercado compensaron las retiradas netas y permitieron cerrar con más patrimonio. Esa diferencia importa: que aumente el dinero gestionado no significa que las familias hayan aportado más.
El ahorro medio aumenta, pero no representa a todos los partícipes
Al cierre de 2025 había 7.236.371 cuentas de partícipes en planes individuales, aproximadamente un 1% menos que un año antes. Es otra señal de que el récord de patrimonio no responde a una incorporación masiva de nuevos ahorradores. Además, una persona puede tener varios planes, por lo que el número de cuentas no equivale necesariamente al de personas distintas.
El saldo medio por cuenta se situó en 13.312 euros, frente a los 12.616 euros de 2024. Es un promedio, no una cantidad que tenga cada ahorrador. Quien empezó a aportar hace poco puede tener bastante menos; otras cuentas con saldos elevados empujan esa media hacia arriba. Tampoco indica cuánto dinero podrá recibir cada persona al jubilarse.
Las diferencias territoriales muestran por qué conviene mirar más allá del dato nacional. Navarra encabezó el patrimonio medio por cuenta, con 19.535 euros, frente a los 7.846 euros de Murcia. Cataluña y Madrid reunían, entre ambas, cerca del 46% del patrimonio individual. Son fotografías de saldos acumulados, no una clasificación de quién ahorra mejor ni de quién obtendrá una pensión mayor.
El 4,4% no es lo que ganó cada persona con su plan
Aquí hay dos porcentajes que conviene separar. El 4,4% mide cuánto creció el patrimonio total de los planes individuales durante 2025. El 6% corresponde a la rentabilidad del conjunto en ese ejercicio. Ninguno permite conocer por sí solo el resultado de un ahorrador concreto, porque cada plan invierte de manera distinta y cada titular ha podido realizar aportaciones o retiradas.
Por ejemplo, no sería correcto deducir que quien tenía 10.000 euros en un plan ganó automáticamente 440 euros. Para conocer su resultado debe revisar el valor de sus participaciones, los activos en los que invierte y los gastos que soporta. Estos costes también importan al comparar los fondos de inversión disponibles en bancos. Las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras, y un plan expuesto a bolsa puede registrar pérdidas.
La fecha del dato también importa. Los 96.331 millones corresponden a diciembre de 2025, aunque el informe territorial se haya publicado en octubre de 2026. Inverco ya situaba el patrimonio individual en 101.861 millones de euros en agosto de 2026. No es una contradicción: se trata de mediciones de meses diferentes, sujetas a las subidas y bajadas del mercado.
Qué conviene comprobar antes de aportar o rescatar el ahorro
Para quien tenga un plan, la primera comprobación no está en el récord nacional, sino en su extracto: saldo, aportaciones realizadas, rentabilidad, comisiones y política de inversión. También importa el plazo hasta la jubilación. No tiene las mismas necesidades una persona que prevé utilizar el dinero pronto que otra que ahorra a varias décadas vista.
La fiscalidad merece una mirada aparte. Con carácter general, las aportaciones a planes individuales pueden reducir la base imponible del IRPF hasta 1.500 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas, si esta última cifra es menor. Existen límites adicionales para determinados planes de empleo y autónomos. La reducción no equivale a recibir gratis ese importe: al rescatar el plan, las cantidades percibidas tributan como rendimientos del trabajo.
Desde 2025 pueden recuperarse, con las condiciones legales aplicables, las aportaciones con al menos diez años de antigüedad y sus rendimientos. Eso no convierte el plan en una cuenta para imprevistos, como las cuentas de ahorro. Antes de rescatarlo, lo decisivo es comprobar qué importe puede retirarse y cómo afectaría a la declaración de la renta.










