La tabla de DEGIRO sirve como punto de partida, no como veredicto
La página oficial de tarifas de DEGIRO compara sus costes con los de otros intermediarios y muestra una idea clara: para acciones españolas y estadounidenses, el bróker parte de 1 euro de comisión más 1 euro de costes de tramitación. En los ETF de su Selección Principal, el ejemplo oficial habla de 1 euro por costes de tramitación en Tradegate Exchange.
Ese dato es útil, pero no basta para decidir. Una tabla comercial puede ayudar a ordenar la comparación, aunque el inversor debería ir siempre a las tarifas oficiales de cada entidad. En brókers, dos plataformas pueden parecer baratas en la primera línea y ser muy distintas cuando se mira el coste de cambio de divisa, la ejecución, los mercados disponibles o las comisiones por servicios concretos.
DEGIRO también indica una comisión de conversión de divisa del 0,25% y una comisión de conectividad para mercados distintos al local: 0,25% del valor de la cuenta, con un máximo de 2,50 euros por año natural y por mercado, excluyendo la Bolsa de Madrid. Es una cifra pequeña, pero en carteras con varios mercados conviene tenerla localizada.
Qué cambia al mirar eToro, Revolut, MyInvestor o Santander
La comparación se vuelve más interesante cuando se revisan las condiciones oficiales de otros competidores. eToro indica en su página de tarifas que puede aplicar una comisión de 1 o 2 dólares al abrir y cerrar posiciones en acciones, según país de residencia y mercado, mientras que para ETF declara comisión cero. Pero también recuerda que pueden existir spreads, conversión de divisa y que algunas operaciones, como posiciones apalancadas o ventas en corto, se ejecutan como CFD.
Revolut funciona de otra manera. Su documentación oficial señala que cada plan incluye un número mensual de órdenes sin comisión en acciones y productos cotizados. Superada esa asignación, aplica una comisión del 0,25% para Estándar, Plus, Premium y Metal, o del 0,12% para Ultra o Trading Pro, con mínimo de 1 euro. Además, pueden aparecer costes de cambio de divisa, comisiones regulatorias o transferencias de instrumentos.
MyInvestor, según su página de bróker, muestra una estructura porcentual: 0,12% por operación, con mínimos y máximos distintos para acciones y ETF, y cambio de divisa del 0,30%. Santander, por su parte, publica tarifas desde 3 euros para valores nacionales hasta 2.000 euros y 20 euros para valores internacionales hasta 15.000 euros, siempre bajo las condiciones de su cuenta de valores y canales digitales.

La comisión barata puede no ser el coste total
La clave para el inversor particular está en separar tres conceptos. El primero es la comisión explícita, la que se ve antes de comprar. El segundo es el coste de divisa, que aparece cuando se compran acciones o ETF en dólares, libras u otra moneda. El tercero es el coste implícito, como el spread entre precio de compra y venta o los gastos propios del producto, por ejemplo el TER de un ETF.
Por eso no tiene mucho sentido elegir bróker solo porque una operación concreta cuesta 1 euro, 2 euros o 0 euros. Para una persona que compra ETF globales en euros una vez al mes, el coste relevante puede ser muy distinto al de alguien que compra acciones estadounidenses con frecuencia. Y para quien invierte poco importe por operación, una comisión fija pequeña puede pesar más de lo que parece.
Si el objetivo es construir una cartera sencilla de largo plazo, conviene mirar también la gama de productos, la facilidad fiscal, la regulación, la protección del efectivo, el traspaso de posiciones y la claridad de los informes. Para quien esté comparando fondos cotizados, puede ser útil revisar también la selección de mejores ETFs o los mejores ETFs para invertir a largo plazo antes de centrarse solo en el bróker.
Qué debería comprobar el inversor antes de decidir
Antes de abrir cuenta o mover una cartera, la pregunta no debería ser solo “cuál es el bróker más barato”. La pregunta más útil es: “para mi forma de invertir, ¿qué costes voy a pagar de verdad durante varios años?”.
Ahí entran detalles muy concretos. Si compras en Estados Unidos, mira la conversión de divisa. Si usas varios mercados europeos, revisa conectividad o cánones. Si haces aportaciones pequeñas, calcula cuánto pesa la comisión fija. Si inviertes en ETF, revisa también el TER del producto y no solo la tarifa del bróker. Y si una plataforma ofrece CFDs, criptomonedas, margen o productos complejos, separa muy bien inversión a largo plazo de operativa especulativa.
DEGIRO sigue siendo competitivo en varios supuestos, especialmente para quien busca acceso amplio a mercados y tarifas simples en acciones y ETF. Pero la comparación oficial no debe leerse como una clasificación definitiva. En inversión, barato no siempre significa mejor. Significa que hay que comprobar si el coste encaja con tu cartera, tu frecuencia de inversión, tu divisa y tu forma real de usar la plataforma.









