El problema no es solo una cuestión de comodidad. Desde el 29 de mayo, el acceso principal por la calle Bejuco está cerrado por obras y la entrada a estos núcleos se realiza por la calle Salinas del Janubio, conectada con la TF-652, según el aviso municipal publicado por el Ayuntamiento de Arona.
Una pista de tierra como único acceso durante las obras
La novedad está en que no habrá asfaltado provisional para esa vía alternativa. Según la información publicada por Diario de Avisos, las tres administraciones implicadas han descartado esa solución porque el camino se encuentra en suelo rústico y, de acuerdo con la explicación trasladada por la alcaldesa de Arona, Fátima Lemes, no cabría legalmente ejecutar ese asfaltado.
Para los vecinos, la consecuencia práctica es clara: mientras dure el corte, la movilidad diaria seguirá dependiendo de una pista de tierra de unos 950 metros que conecta Las Rosas y El Coromoto con la TF-652. Eso puede significar más polvo, más incomodidad, más tiempo en cada desplazamiento y más desgaste para quienes entran y salen varias veces al día.
El Ayuntamiento había comunicado oficialmente que el cierre del acceso por Bejuco se mantendría “hasta finalización de trabajos”. Esa fórmula es importante: no equivale a una fecha cerrada para los vecinos, sino a una situación condicionada al avance real de la obra.
Qué obra está detrás del corte y por qué se alarga
El corte está ligado al colector El Monte-Guargacho, una pieza de saneamiento que forma parte del sistema Arona Este-San Miguel y que conecta núcleos del entorno con la ETBAR de Las Galletas II. El informe de viabilidad del Ministerio para la Transición Ecológica recoge que este colector tiene 4.816 metros y recoge aguas residuales de El Monte, Guargacho, Coromoto y Las Rosas.
Acuaes confirmó que se trata de un tramo de especial complejidad técnica por el espacio disponible y por zanjas que superan los seis metros de profundidad. Esa dificultad obliga a trabajar con más precaución y a un ritmo más lento por seguridad, según trasladó la sociedad estatal al citado medio.
La estimación comunicada es que la obra podría terminar en unos cuatro meses, pero conviene tratar ese plazo como previsión, no como fecha garantizada. En infraestructuras de este tipo, una zanja más profunda, más roca de la esperada o restricciones ambientales pueden alterar el calendario. De hecho, Acuaes ya había indicado en 2023 que los colectores de Arona avanzaban más lentamente por medidas de protección de la especie Pimelia canariensis y por la existencia de más roca de la prevista.

El coste invisible: tiempo, polvo y negocios que dependen del acceso
La decisión de no asfaltar no cambia el objetivo final del saneamiento, pero sí mantiene el coste cotidiano para quienes viven o trabajan allí. El polvo afecta a vehículos, cultivos y viviendas. La grava suelta complica la circulación de motos y otros vehículos de dos ruedas. Y la falta de señalización, según las quejas vecinales recogidas por Diario de Avisos, puede dificultar la llegada de ambulancias, bomberos o fuerzas de seguridad si no conocen la zona.
También hay impacto económico local. La zona no solo la usan residentes: el acceso sirve a una explotación platanera y a una compañía de transporte por camión, según la información publicada. Para una finca o una empresa de reparto, una pista peor puede traducirse en más tiempo de ruta, más limpieza, más mantenimiento y más incertidumbre para organizar entregas. Es el tipo de coste que no aparece en el presupuesto de una obra, pero sí pesa en la gestión diaria de autónomos y pequeños negocios o de pequeñas empresas.
Acuaes sostiene que ha actuado sobre el camino con regularización del firme mediante zahorra y riegos periódicos para controlar el polvo. Es una solución de mantenimiento, no un asfaltado. La diferencia importa porque no elimina el problema de fondo: solo intenta reducir las molestias mientras el acceso principal sigue cerrado.
Una obra necesaria, pero con molestias concentradas en pocos vecinos
El sistema de saneamiento de Arona Este-San Miguel tiene una escala mucho mayor que este tramo. Acuaes lo presenta como una actuación destinada a mejorar el saneamiento y la depuración, permitir la regeneración de aguas residuales y reutilizarlas para riego agrícola. La actuación global incluye depuradora, 30 kilómetros de colectores, 13 kilómetros de emisarios terrestres, 31,5 kilómetros de impulsiones, nueve EBAR y cuatro ETBAR.
La inversión estimada del sistema figura en 107 millones de euros y aparece cofinanciada con fondos FEDER 2014-2020. Además, Acuaes adjudicó en 2022 por 41,5 millones las obras de los colectores e impulsiones del sistema de saneamiento de Arona Este, con 40 kilómetros de conducciones más el emisario terrestre de la EDAR Montaña Reverón.
Ese contexto ayuda a entender por qué la obra importa: una red de saneamiento fiable reduce vertidos, mejora la gestión del agua y puede reforzar servicios básicos en una zona con presión residencial, agrícola y turística. Pero para Las Rosas y El Coromoto la urgencia es más inmediata. La mejora futura del saneamiento no borra que, hoy, la obra concentra polvo, desvíos y pérdida de accesibilidad en un grupo concreto de vecinos y empresas.
La clave para las próximas semanas será comprobar si la regularización del firme y los riegos periódicos bastan para hacer transitable la pista, si se refuerza la señalización y si el plazo de cuatro meses se mantiene. Para quienes viven allí, la fecha relevante no es la del anuncio ni la del contrato: es el día en que puedan recuperar un acceso seguro y estable.








