La desaladora de Torrevieja vuelve a poner sobre la mesa una idea incómoda: producir más agua también exige pagar más energía. La sociedad estatal Acuamed ha publicado el contrato de suministro eléctrico para 2027 y el lote reservado a la producción y distribución en Torrevieja asciende a 48.615.986,21 euros, IVA incluido.
El dato importa porque no habla de una obra nueva, sino del coste de mantener funcionando una infraestructura clave para el sureste español. La planta está vinculada al sistema del postrasvase Tajo-Segura y su ampliación tiene como objetivo elevar la capacidad de producción de 80 a 120 hectómetros cúbicos al año.
Un contrato eléctrico, no una factura definitiva
La cifra de 48,6 millones debe leerse con cuidado. Acuamed no ha cerrado aún el precio final del suministro: ha iniciado una licitación pública para cubrir la electricidad entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2027. Las ofertas están previstas hasta septiembre y la adjudicación llegará después, si el procedimiento avanza sin incidencias.
El lote de Torrevieja incluye 1 CUPS y 378 GWh de consumo previsto. Es decir, un punto de suministro eléctrico de gran tamaño asociado a la producción y distribución de agua. En términos prácticos, la electricidad es uno de los costes centrales de la desalación: sin energía no hay bombeo, filtrado, ósmosis inversa ni distribución.
La comparación con 2026 ayuda a entender el salto. El presupuesto base del lote de Torrevieja para ese año era de 40,8 millones de euros con IVA y contemplaba 314 GWh. Para 2027, el gasto previsto sube en torno a 7,8 millones, algo más del 19%, mientras que el consumo estimado aumenta cerca del 20%. La clave, por tanto, no está solo en el precio de la luz, sino en el mayor volumen de energía previsto.
Por qué este gasto afecta al bolsillo aunque no llegue como una factura doméstica
El lector no verá una línea en su recibo de la luz diciendo “desaladora de Torrevieja”. Pero el coste sí importa para el bolsillo colectivo. Se trata de dinero que condiciona el precio real de producir agua desalada y de mantener una infraestructura pública esencial en una zona con fuerte presión hídrica.
En el caso de Torrevieja, el agua adicional está vinculada sobre todo a los regadíos del postrasvase Tajo-Segura en Alicante, Murcia y Almería. Eso significa que el impacto económico se desplaza hacia agricultores, comunidades de regantes, costes de explotación y, de forma más indirecta, hacia la competitividad de determinadas producciones agrícolas. No puede traducirse automáticamente en una subida de alimentos, pero sí muestra que la garantía de agua tiene una factura energética muy concreta.
También conviene separar dos debates. Uno es el de la infraestructura: ampliar la capacidad para tener más recursos hídricos disponibles. Otro es el de su coste de funcionamiento. La desalación aporta seguridad en territorios donde el agua escasea, pero lo hace con una dependencia eléctrica elevada. Por eso agua y energía se cruzan cada vez más en la economía cotidiana, en la inversión pública y en sectores que Finantres sigue también desde el ángulo financiero, como el de los ETFs de agua o los ETFs de energía.

La ampliación explica parte del contexto, pero no elimina las dudas
La planta de Torrevieja ya cuenta con una ampliación aprobada técnicamente para pasar de 80 a 120 hm³ anuales. El BOE fijó en 2023 un presupuesto base de licitación de 70,36 millones de euros, IVA incluido, y un plazo de ejecución de 20 meses para ese proyecto. Después, Acuamed adjudicó la ejecución de las obras de ampliación y el servicio de operación y mantenimiento a una UTE formada por Cadagua, Sacyr Agua, Ferrovial Construcción y Sacyr Construcción.
La consecuencia práctica es sencilla: si la planta produce más, necesitará más energía. Pero eso no significa que todos los números estén cerrados. El contrato eléctrico de 2027 sigue en licitación, la oferta ganadora puede modificar el importe final y el coste real dependerá de la evolución del mercado eléctrico y de las condiciones de suministro.
El pliego del contrato usa referencias de mercado para valorar las ofertas, no una factura doméstica plana. En otras palabras: 48,6 millones es el techo presupuestario de partida con IVA para Torrevieja, no una liquidación final ya pagada.
Qué debe vigilarse ahora
La fecha importante no es solo 2027, sino el momento en que Acuamed adjudique el contrato y se conozca el precio real del suministro. También habrá que comprobar si el consumo previsto de 378 GWh se mantiene, si la ampliación de capacidad avanza según lo previsto y cómo se reparte finalmente el coste de explotación entre Acuamed, usuarios del agua y posibles mecanismos de financiación.
La noticia deja una conclusión clara: la desaladora de Torrevieja no solo se mide por los hectómetros cúbicos que puede producir. También por la energía que necesita para hacerlo. Y en 2027, esa energía puede acercarse a los 48,6 millones de euros solo para el lote de Torrevieja.








