La Meridiana de Barcelona entra en la recta final: el tramo entre Felip II y Fabra i Puig ya alcanza el 75%

Render municipal del nuevo tramo de la Avenida Meridiana entre Felip II y Fabra i Puig
Render municipal del nuevo tramo de la Avenida Meridiana entre Felip II y Fabra i Puig

Una obra muy visible en uno de los accesos clave de Barcelona

La actuación no es una obra menor de aceras. Afecta a una de las grandes entradas y salidas de Barcelona, una avenida que durante años ha funcionado más como corredor de tráfico que como calle de barrio. La fase actual se concentra entre la calle de Felip II y el paseo de Fabra i Puig, en el entorno de la Sagrera y Sant Andreu.

Según BIMSA, empresa municipal de infraestructuras, el objetivo de la remodelación es convertir este tramo de la Meridiana en un eje cívico, con más espacio para peatones, zonas de estancia, vegetación, carril bici en la mediana y menos carriles de circulación general. La ficha oficial sitúa el inicio de la actuación en mayo de 2025, aunque varias informaciones municipales y medios locales apuntan al arranque operativo de los trabajos en primavera de 2025.

La configuración final prevista mantiene dos carriles para tráfico general y un carril bus por sentido, además de un carril bici central segregado. Para quien se mueve a diario por la zona, esto significa una avenida con menos capacidad para el coche privado, pero más ordenada para peatones, bicicletas y transporte público. El cambio puede ser positivo para la vida de barrio, aunque durante las obras el coste inmediato lo pagan quienes tienen que reorganizar trayectos, entregas, horarios o accesos.

Los cortes de agosto: menos obra sobre el papel, más impacto en el día a día

El punto más delicado llega ahora con la pavimentación. Entre el 1 y el 14 de agosto, el Ayuntamiento prevé actuar sobre la calzada en dos fases: del 1 al 7 de agosto en sentido entrada a Barcelona y del 8 al 14 en sentido salida. Durante esos trabajos deberá quedar abierto al menos un carril de circulación, pero eso no evita que la movilidad se vuelva más lenta en un tramo ya condicionado por la obra.

Antes de la pavimentación principal, también se actúa en cruces transversales como Concepción Arenal, Riera d’Horta, Dublín y Felip II. En algunos puntos habrá calles sin salida temporal, cambios de sentido y acceso limitado a vecinos y servicios. Para un conductor, esto puede traducirse en más vueltas para entrar al garaje o llegar a un comercio. Para un repartidor o un autónomo con rutas por la zona, puede significar menos margen horario y más tiempo parado.

El transporte público también nota la obra. Los autobuses interurbanos son los más afectados: algunas líneas pasan a hacer parada final en Fabra i Puig y por la Meridiana solo circulan los buses de paso. En fases anteriores ya se habían reubicado paradas en el ámbito de la Sagrera, Clot-Aragó y Fabra i Puig para mantener conexiones con metro y Rodalies.

Para el usuario, la clave no es solo saber que “hay obras”, sino comprobar cada día dónde queda su parada y cuánto tiempo extra necesita. La obra puede mejorar la avenida cuando termine, pero en agosto obliga a planificar mejor los desplazamientos.

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Cuánto cuesta y qué parte sigue pendiente

El tramo entre Felip II y Fabra i Puig se presentó con un presupuesto de 26 millones de euros y un plazo de 18 meses. Cuando esta fase esté completada, las actuaciones acumuladas desde Glòries hasta Fabra i Puig sumarán cerca de 2,87 kilómetros y más de 163.300 metros cuadrados de superficie renovada, con una inversión acumulada cercana a 56 millones de euros, parte de ella procedente de fondos europeos Next Generation.

La cifra importa porque se trata de dinero público y porque no todo presupuesto anunciado acaba siendo coste final. En junio de 2026, Metrópoli Abierta informó de un incremento de 3,1 millones de euros en el tramo Felip II-Fabra i Puig, asociado a necesidades detectadas durante la ejecución, reparaciones imprevistas y documentación de hallazgos arqueológicos. Ese dato debe tratarse con prudencia hasta revisar el expediente completo, pero introduce una cuestión relevante: la recta final de una obra no elimina el riesgo de modificaciones de coste.

También conviene matizar el calendario. La previsión municipal sitúa el final de los trabajos en otoño de 2026, pero sigue siendo una previsión. En una infraestructura urbana con pavimentación, mobiliario, señalización, jardinería, alumbrado, semáforos, alcantarillado y ajustes de transporte público, el lector no debería confundir obra avanzada con obra completamente terminada y asumida por la ciudad.

Menos carriles, más verde y una avenida que cambia la economía cotidiana

La nueva Meridiana incorporará más vegetación, aceras más amplias, zonas de estancia, juegos infantiles accesibles en el entorno de la plaza Ángeles López de Ayala y nuevos pasos de peatones. La previsión municipal habla de unos 275 árboles nuevos y 7.200 metros cuadrados de parterres, aunque algunas informaciones recientes citan 230 árboles, una diferencia que debe revisarse antes de publicación definitiva.

El cambio puede tener efectos claros sobre la vida cotidiana. Para un vecino, más pasos peatonales significan menos rodeos y una avenida menos dura de cruzar. Para quien va en bici, el carril segregado central puede hacer más seguro y previsible el recorrido. Para los autobuses, el nuevo espacio intermodal de la Sagrera busca ordenar paradas urbanas e interurbanas, algo importante en un punto con mucha demanda.

Para los comercios, el balance es más delicado. A largo plazo, una calle más cómoda para caminar puede favorecer el paso de vecinos. A corto plazo, las obras pueden reducir accesibilidad, visibilidad y facilidad de carga y descarga. En ese contexto, los pequeños negocios suelen mirar con lupa sus costes de gestión, desde las cuentas para autónomos hasta los medios de cobro, aunque ninguna de esas decisiones sustituye el impacto real de tener una obra delante del local.

En vivienda, el matiz es obligatorio. Una avenida con menos tráfico, más verde y mejores conexiones puede aumentar el atractivo residencial del entorno, pero no garantiza subidas de precios ni revalorizaciones automáticas. El efecto dependerá del mercado, de la oferta disponible, del ruido residual, de la calidad final del espacio público y de cómo funcione la movilidad cuando desaparezcan las vallas.

La siguiente frontera está más al norte. Una vez terminado el tramo hasta Fabra i Puig, quedará pendiente la continuidad hacia el Pont de Sarajevo y Vallbona. Ahí todavía hablamos de planificación, estudios y proyecto, no de obra terminada. Para el vecino, la fecha importante no es la del anuncio: es el momento en que pueda cruzar mejor, esperar el bus con menos caos o llegar a casa sin sumar minutos cada día.

  • BIMSA: ficha oficial de la remodelación de la avinguda Meridiana entre Felip II y Fabra i Puig.
  • Betevé: pavimentación de la calzada entre el 1 y el 14 de agosto y afectaciones a la movilidad.
  • Betevé: inicio de obras, presupuesto de 26 millones, plazo de 18 meses y reubicación de paradas.
  • La Razón / Europa Press: planificación de agosto, final previsto en otoño de 2026 y configuración de carriles.
  • Tot Barcelona: alcance acumulado de la reforma, inversión aproximada y fondos Next Generation.
  • Metrópoli Abierta: incremento presupuestario comunicado para el tramo Felip II-Fabra i Puig.
  • 20minutos: fuentes municipales citadas sobre el 75% de ejecución del tramo.

Esta noticia ha sido elaborada por Jacinto Borja Valera.

Jacinto Borja Valera

Especialista

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