La ampliación de Profand en Cambre supera el filtro ambiental: 22 millones para una planta alimentaria

  • La Xunta ha dado luz verde ambiental a la ampliación de Profand Cambre, en el polígono de O Espírito Santo. El proyecto prevé una inversión próxima a 22 millones de euros, más capacidad industrial y nuevos empleos, aunque todavía depende de la autorización ambiental integrada y de la ejecución real de las obras.

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Planta de Profand Cambre en el polígono de O Espírito Santo
Planta de Profand Cambre en el polígono de O Espírito Santo

Qué cambia en la planta de Cambre

La novedad no es que la fábrica esté ya ampliada, sino que el proyecto ha superado una fase clave: la declaración de impacto ambiental favorable. La Consellería de Medio Ambiente considera viable la actuación siempre que se cumplan las condiciones fijadas en el expediente y el programa de vigilancia ambiental, especialmente en materia de olores, vertidos y buenas prácticas durante la ejecución.

La planta está en la calle Zepelín, 28-29, del polígono industrial de O Espírito Santo, en Cambre, y pertenece a Profand Cambre, S.L.U. La documentación sometida a información pública identifica la actividad como elaboración de cefalópodos, crustáceos y pescado refrigerado y congelado. El expediente oficial es el 2026-IPPC-I-10.

El cambio principal está dentro de la nave: retirada de parte de los equipos actuales, instalación de nuevas líneas de proceso y envasado, redistribución de salas y una línea orientada a crustáceos cocidos refrigerados, especialmente langostino. La capacidad prevista pasaría de unas 75 toneladas diarias a 218,2 toneladas al día de producto acabado.

Conviene matizar el lenguaje: aunque algunas búsquedas puedan presentarla como planta “agrícola”, el expediente y las fuentes consultadas hablan de una planta alimentaria de productos del mar, no de una explotación agrícola.

Por qué importa para Cambre: empleo, agua y actividad industrial

Para el lector de Cambre y del área coruñesa, la cifra de 22 millones importa menos por su tamaño que por lo que puede mover alrededor. Si el proyecto se ejecuta como está planteado, Profand podría reforzar la actividad del polígono, aumentar la demanda de servicios industriales y elevar la plantilla del centro hasta unos 350 trabajadores, unos 50 más que la media actual, según la información publicada sobre la documentación presentada por la empresa.

Ese dato debe leerse con prudencia. No equivale a 50 contratos ya firmados ni a empleo permanente garantizado. Es una previsión ligada a la ampliación, a la puesta en marcha de las nuevas líneas y a que la empresa alcance el volumen de producción previsto.

El otro punto sensible es el uso de recursos. La ampliación incorporaría tres calderas de vapor alimentadas con gas natural y aumentaría la demanda de agua por las nuevas líneas. La Voz de Galicia cifra el abastecimiento total de la planta, considerando la capacidad máxima futura, en cerca de medio millón de metros cúbicos anuales desde la red municipal.

Ese dato no convierte por sí solo el proyecto en un problema, pero sí explica por qué el expediente ambiental es relevante para los vecinos: más producción implica más consumo, más aguas de proceso y más necesidad de control. El anuncio oficial ya distingue entre aguas residuales de proceso y limpieza, aguas sanitarias y pluviales, con paso por la EDARi antes de su envío a la red de saneamiento en el caso de las aguas de proceso.

Para pequeñas empresas y autónomos del entorno, el impacto puede venir por dos vías: más actividad industrial en el polígono y más circulación de proveedores, logística y servicios auxiliares. En proyectos de este tipo, la tesorería y la banca diaria también pesan en la gestión de negocios locales; por eso puede ser útil comparar opciones de bancos para empresas o revisar herramientas financieras para autónomos si la actividad del entorno acaba generando nuevas oportunidades.

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Lo que está aprobado y lo que todavía falta

La declaración ambiental es una luz verde importante, pero no debe confundirse con la obra terminada. Antes de que el cambio se note en producción, la empresa necesita completar la tramitación de la autorización ambiental integrada, ejecutar las modificaciones y poner en marcha los nuevos equipos.

La documentación oficial ya había pasado por información pública desde el anuncio publicado en el DOG el 5 de marzo de 2026, con un plazo de 30 días hábiles para alegaciones, sugerencias u observaciones. Esa fase servía para consultar el proyecto básico y el estudio de impacto ambiental.

El proyecto tiene una lógica industrial clara: aumentar capacidad, introducir una línea de producto cocido refrigerado y ganar eficiencia dentro de una instalación ya existente. Pero el calendario práctico sigue condicionado por trámites, inversión, montaje de equipos, autorizaciones y cumplimiento de las condiciones ambientales.

La Xunta, según recoge El Ideal Gallego, exige que se monitoricen los olores conforme al plan de vigilancia ambiental y que se apliquen medidas correctoras si se detectan impactos. Ese punto es especialmente importante en una actividad alimentaria con procesos de cocción, limpieza, aguas residuales y tránsito de mercancías.

Una inversión privada con efectos públicos

Aunque se trata de una inversión empresarial, la noticia tiene lectura de infraestructuras porque afecta a una instalación industrial, a su consumo de agua, a la red de saneamiento, al empleo local y al uso del polígono. No es solo una cuestión corporativa de Profand.

Para Cambre, la pregunta práctica es si la ampliación puede generar más actividad sin trasladar demasiados costes al entorno: tráfico pesado, presión sobre servicios municipales, olores, consumo de agua o molestias durante los trabajos. La declaración ambiental intenta acotar precisamente esos riesgos.

También hay un matiz económico para el consumidor. Una planta con más capacidad puede reforzar la cadena de suministro de productos del mar refrigerados y preparados, especialmente para gran distribución. Eso no garantiza precios más bajos en el supermercado, pero sí puede mejorar capacidad de producción, formatos y disponibilidad si el proyecto se ejecuta.

La clave ahora está en no confundir fases. Profand Cambre tiene una autorización ambiental favorable sobre la mesa, una inversión prevista y un plan industrial definido. Lo que todavía falta es comprobar cuándo se ejecuta la ampliación, en qué condiciones se concede la autorización ambiental integrada y si la planta alcanza realmente la capacidad y el empleo previstos.

  • Diario Oficial de Galicia: anuncio de información pública del expediente 2026-IPPC-I-10 para la planta de Profand Cambre en O Espírito Santo.
  • El Ideal Gallego: aprobación de la declaración de impacto ambiental y condiciones ambientales sobre olores, vigilancia y buenas prácticas.
  • La Voz de Galicia: capacidad prevista de 75 a 218 toneladas diarias, nueva línea de langostino cocido, uso de agua y características de la ampliación.
  • Economía Digital / Expansión vía News365: inversión aproximada, previsión de plantilla y datos de producción anual.

Esta noticia ha sido elaborada por Jacinto Borja Valera.

Jacinto Borja Valera

Especialista

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Especialista en Infraestructuras.