Tania muestra una nómina de 3.037 euros que cuesta 5.780: la letra pequeña

Tania muestra una nómina de 3.037 euros que cuesta 5.780
Tania muestra una nómina de 3.037 euros que cuesta 5.780.

Qué revelan realmente los 5.780 euros

Tejeira presentó el ejemplo durante una intervención recogida por laSexta Xplica el 19 de julio de 2026. Según explicó, una amiga recibe 3.037 euros en su cuenta mientras que su empleador soporta un coste de 5.780 euros. Eso deja una diferencia de 2.743 euros al mes, equivalente al 47,46% del coste empresarial.

El dato llama la atención, pero no permite concluir que todos los trabajadores con ese salario neto cuesten lo mismo ni que esos 2.743 euros correspondan a un único impuesto. Para comprobar el reparto exacto harían falta la nómina completa, el salario bruto, la base de cotización, el tipo de contrato, la retención de IRPF y las circunstancias personales que influyen en ella.

La clave está en separar tres cantidades. El coste empresarial incluye el salario bruto y las cotizaciones que paga la empresa. El salario bruto es la remuneración antes de descuentos. El salario neto es lo que llega a la cuenta después de restar las cotizaciones del trabajador y la retención del IRPF.

Mezclar esos tres niveles produce porcentajes llamativos, pero también puede llevar a comparar cifras que no significan lo mismo.

La diferencia no es solo IRPF

En 2026, la cotización por contingencias comunes es del 28,30% de la base: 23,60% a cargo de la empresa y 4,70% del trabajador. A ello se suman desempleo, formación profesional, FOGASA, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional y la cotización por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, cuyo tipo depende de la actividad y corre a cargo de la empresa.

En un contrato indefinido, por ejemplo, la cotización por desempleo se reparte entre un 5,50% empresarial y un 1,55% del trabajador. La formación profesional añade un 0,60% y un 0,10%, respectivamente; FOGASA supone un 0,20% empresarial; y el mecanismo de equidad suma en 2026 un 0,75% para la empresa y un 0,15% para el empleado. Estos porcentajes se aplican sobre bases de cotización, no sobre el salario neto.

El IRPF funciona de otra manera. La empresa descuenta una retención de la nómina y la ingresa a Hacienda como pago a cuenta del impuesto anual del trabajador. No es una cotización empresarial y su importe puede variar por salario, situación familiar y otras circunstancias. La declaración de la renta ajusta después si se ha retenido de más o de menos.

Por eso, afirmar que el Estado se queda exactamente con el 47% oculta una parte importante de la historia. La brecha mezcla cotizaciones pagadas por la empresa, cotizaciones descontadas al trabajador y una retención fiscal que después se regulariza.

El porcentaje sí describe la distancia entre el coste indicado y el neto recibido en ese caso, pero no identifica por sí solo quién paga cada euro ni a qué concepto corresponde.

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Qué significa para trabajadores y pequeñas empresas

Para un trabajador, la cifra útil al negociar no es solo el neto mensual. Conviene pedir el salario bruto anual, confirmar si se abona en 12 o 14 pagas, conocer la parte variable y solicitar una estimación de la retención. Dos personas con el mismo bruto pueden recibir netos diferentes por sus circunstancias personales y familiares.

Para una pequeña empresa, el error contrario es presupuestar una contratación mirando únicamente el bruto. La decisión debe incorporar las cotizaciones empresariales, los posibles complementos, las pagas extraordinarias y el calendario de tesorería.

La cuenta bancaria no reduce el coste laboral, pero comparar bancos para emprendedores y bancos para pequeñas empresas puede ayudar a separar nóminas, impuestos y operativa diaria, evitando mezclar el gasto recurrente con las necesidades puntuales de financiación.

Tampoco puede darse por hecho que una eventual rebaja de las cotizaciones empresariales aparecería íntegramente y de inmediato en la nómina neta. Para calcular el resultado habría que conocer cómo cambian el salario bruto, la retención y la negociación entre la empresa y el trabajador.

La pregunta útil no es solo cuánto paga el empresario. Es cuánto cuesta realmente el puesto, cuánto recibe el empleado y qué conceptos explican la distancia.

Un caso llamativo que no representa todas las nóminas

El coste de 5.780 euros está claramente por encima del promedio laboral español. En el primer trimestre de 2026, el INE situó el coste laboral medio en 3.278,01 euros mensuales por trabajador. De esa cifra, 2.403,80 euros correspondían al coste salarial y 874,21 euros a otros costes, entre ellos las cotizaciones obligatorias.

La comparación tiene límites: el INE publica medias agregadas y el ejemplo mostrado por Tejeira habla de una nómina concreta y de una cantidad neta. Aun así, sirve para dejar claro que el caso no describe al empleado medio ni puede convertirse en una regla general para cualquier sueldo de 3.037 euros.

La nómina abre un debate legítimo sobre cuánto cuesta contratar y cuánto dinero llega finalmente al trabajador. Pero la decisión práctica exige bajar del porcentaje al documento: salario bruto, cotizaciones de cada parte, retención de IRPF y coste total anual. Sin ese desglose, el 47% es una señal llamativa. Con él, puede convertirse en información útil para negociar, contratar y planificar.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.