Naturgy invierte más de 300 millones en Australia: la clave son las baterías

  • Naturgy invertirá más de 300 millones de euros en Fraser Coast, Queensland, para construir su mayor proyecto renovable en Australia. La planta combinará energía solar y baterías, una mezcla que importa porque el negocio renovable ya no va solo de producir electricidad barata, sino de almacenarla cuando la red la necesita.

  • Más información: Japón mueve ficha en la guerra de los robots: empleo, chips y Nvidia en juego

Planta solar con baterías de Naturgy en Fraser Coast Australia
Planta solar con baterías de Naturgy en Fraser Coast Australia

Qué ha anunciado Naturgy en Australia

La energética española, a través de Global Power Generation, desarrollará una instalación híbrida con 330 MW de capacidad solar y 180 MW de almacenamiento en baterías. La compañía asegura que será su mayor proyecto en Australia y el segundo que combina generación fotovoltaica y almacenamiento en ese mercado.

El proyecto estará en la región de Fraser Coast, en Queensland, y ya entra en fase de construcción, con previsión de comenzar a operar en 2028. Además, contará con un contrato de compraventa de energía a largo plazo, conocido como PPA, de 10 años. Traducido: Naturgy no solo construye una planta, también asegura una vía para vender parte de la electricidad que produzca, aunque no ha comunicado quién será el comprador.

La ubicación tampoco es un detalle menor. El expediente ambiental sitúa el proyecto en Teebar y Gigoomgan, a unos 70 kilómetros al noroeste de Gympie y 47 kilómetros al suroeste de Maryborough, con una conexión prevista a la subestación de Teebar mediante una línea de 1,3 kilómetros. Esto baja la noticia al suelo: no hablamos de un activo abstracto en un mapa, sino de una infraestructura que puede mover obra civil, tráfico, proveedores, uso de suelo y actividad local durante la construcción.

Por qué las baterías cambian la lectura del proyecto

La parte solar es importante, pero la parte más interesante para el negocio está en las baterías. Una planta fotovoltaica produce cuando hay sol; una planta híbrida puede guardar parte de esa energía y venderla en momentos de más demanda o de mejores precios.

Ese matiz es clave en Australia. El operador del mercado eléctrico australiano, AEMO, sostiene en su plan de 2026 que la ruta de menor coste hacia 2050 pasa por renovables conectadas por redes, firmadas con almacenamiento y respaldadas por gas mientras se retiran centrales de carbón.

Además, el propio Gobierno australiano ha destacado que las baterías ya están absorbiendo excedentes renovables durante el día y desplazando energía solar hacia las horas de mayor demanda por la tarde. En el primer trimestre de 2026, las renovables aportaron el 46,5% de la generación del National Electricity Market y las baterías multiplicaron por más de tres su desplazamiento de energía del día a la tarde.

Para el lector en España, esto no significa que la factura de la luz vaya a bajar por una planta en Queensland. Ese impacto directo no existe. La lectura útil es otra: Naturgy está poniendo capital en un mercado donde la flexibilidad eléctrica se está volviendo tan importante como la generación. Y eso ayuda a entender hacia dónde se mueve el negocio de las grandes energéticas.

Verdecora prepara su llegada urbana al centro de Zaragoza.
Te puede interesar: Verdecora llega al centro de Zaragoza: qué cambia para empleo y consumo

Qué significa para Naturgy y para el pequeño inversor

Naturgy no parte de cero en Australia. La compañía opera allí a través de GPG, filial en la que mantiene el 75%, junto a Kuwait Investment Authority, que posee el 25% restante. Según la propia empresa, su cartera operativa australiana alcanza 1,3 GW e incluye seis parques eólicos, dos plantas solares, ATC Battery y Cunderdin, su primer proyecto híbrido de solar y baterías en el país.

Para una cotizada como Naturgy, la inversión tiene dos lecturas. La primera es industrial: diversifica geografía, tecnología e ingresos en un mercado con necesidad de almacenamiento. La segunda es financiera: más inversión implica más activos futuros, pero también exige disciplina de capital. En energía, crecer no siempre mejora el retorno si los costes de construcción, conexión o financiación se disparan.

Ahí está la parte que debe mirar un pequeño accionista. Naturgy cerró el primer trimestre de 2026 con EBITDA de 1.362 millones, beneficio neto de 530 millones, inversiones de 339 millones y deuda neta de 12.151 millones. También declaró 8,1 GW de capacidad renovable instalada y 1,2 GW en construcción. Fraser Coast encaja en esa cartera, pero por sí solo no convierte a Naturgy en una compañía distinta de un día para otro.

Si el lector sigue a Naturgy en Bolsa, la pregunta razonable no es si esta noticia basta para comprar o vender acciones. La pregunta útil es si el grupo consigue que sus inversiones renovables, incluidas las baterías, generen ingresos estables sin tensionar deuda, dividendos ni rentabilidad futura. Para quien prefiera una exposición más diversificada al sector, tiene sentido comparar esta tendencia con vehículos como los ETFs de energía renovable, los ETFs de energía solar o incluso los ETFs de Australia, siempre entendiendo que no son equivalentes a comprar Naturgy.

Qué puede cambiar en Fraser Coast

Para Queensland, el proyecto encaja en una tendencia más amplia. El Gobierno regional prevé que, desde una base de 1 GW de eólica y 3,2 GW de solar a gran escala operativos en 2025, puedan entrar en operación hasta 6,8 GW adicionales de eólica y solar en 2030, aunque el ritmo dependerá del mercado y de la aceptación de las comunidades locales.

En el terreno, el expediente ambiental habla de una superficie total del proyecto de 555,87 hectáreas y de una zona de afección de 394,87 hectáreas. También menciona obras de preparación, vallado, caminos, instalación de paneles, baterías, subestación y conexión eléctrica. Esto puede generar actividad para contratistas y proveedores, pero Naturgy no ha comunicado una cifra de empleo asociada al proyecto, así que conviene no venderlo como una gran creación de puestos de trabajo sin ese dato.

La oportunidad local es clara: inversión, obra, conexión a red y más capacidad renovable. El matiz también: una planta de este tamaño puede generar debate sobre uso agrícola, impacto ambiental, tráfico, servicios y relación con la comunidad. En renovables, construir más no basta; hay que construir bien, con permisos, conexión, compradores de energía y aceptación local.

La noticia importa porque muestra hacia dónde se mueve el negocio energético: menos proyectos renovables aislados y más activos capaces de producir, almacenar y vender electricidad con mayor flexibilidad. Para Naturgy, Fraser Coast es una apuesta internacional relevante. Para el lector, la clave es entender que la transición energética ya no se juega solo en cuántos megavatios se instalan, sino en cuándo pueden entregar valor real a la red, al consumidor y al balance de la empresa.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

Más del autor

Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.