Forestalia avanza con la biomasa en Zuera: empleo local, camiones y permisos

Forestalia Renovables Generación I cuenta con autorización ambiental integrada para una planta de biomasa de 49,5 MW en el polígono El Campillo de Zuera. La clave para vecinos, proveedores y trabajadores no es solo el permiso: también importan los plazos, los camiones, el suministro de biomasa y el empleo real.
Planta de biomasa proyectada por Forestalia en el polígono El Campillo de Zuera.
Planta de biomasa proyectada por Forestalia en el polígono El Campillo de Zuera.

Qué se ha autorizado realmente en Zuera

El proyecto autorizado por el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental contempla una planta de generación eléctrica mediante biomasa en Zuera, en la provincia de Zaragoza. La instalación tendría 139 MW térmicos y 49,5 MW eléctricos, con una producción bruta estimada en proyecto de 396.000 MWh anuales si funciona hasta 8.000 horas al año.

La planta se ubicaría en el polígono industrial El Campillo, sobre parcelas que suman algo menos de 87.000 metros cuadrados. El expediente posterior de autorización administrativa previa y de construcción recoge una superficie ocupada de 8,6 hectáreas, una subestación propia y una línea subterránea de 45 kV y 2.800 metros para evacuar la electricidad.

Conviene separar bien los conceptos. El permiso ambiental es un paso importante, pero no equivale por sí solo a una planta construida ni a empleo ya creado. El propio expediente de construcción fue sometido a información pública, con la Dirección General de Energía y Minas como órgano competente para resolver esa autorización administrativa.

Lo que puede cambiar en Zuera: empleo, proveedores y tráfico

Para Zuera, el interés económico está en la actividad que puede moverse alrededor de la planta. Una instalación de biomasa no solo necesita obra civil, equipos industriales y conexión eléctrica. También necesita suministro continuo de materia prima, transporte, mantenimiento, seguridad, servicios auxiliares y empresas capaces de trabajar con contratos industriales.

El proyecto prevé consumir entre 295.000 y 330.000 toneladas anuales de biomasa, según la mezcla utilizada. Puede emplear biomasa leñosa y hasta un 50% de paja de cereal. Ese dato es clave para entender el impacto local: la planta no vive solo de la inversión inicial, sino de una cadena de suministro estable.

Ahí pueden aparecer oportunidades para transportistas, empresas forestales, agricultores, talleres, servicios industriales y pequeñas compañías de la zona. Pero también hay una letra pequeña: si una pyme quiere entrar en esa cadena, puede necesitar maquinaria, liquidez y financiación. Para negocios locales, comparar opciones como los bancos para pequeñas empresas puede ser tan importante como conseguir el contrato.

El tráfico es otro punto sensible. La resolución ambiental exige una planificación detallada de las rutas de transporte de biomasa para evitar el paso de vehículos pesados por el casco urbano de Zuera, y esa planificación debe presentarse ante el Ayuntamiento y la Dirección General de Ordenación del Territorio.

Eso afecta al día a día. No es lo mismo una planta industrial bien conectada que una actividad que acabe generando molestias en accesos, carreteras o zonas residenciales. En un municipio situado en el eje Zaragoza-Huesca y con polígonos industriales relevantes, el reto está en convertir la inversión en actividad económica sin trasladar todos los costes a los vecinos.

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Energía renovable, pero no una rebaja automática de la luz

La biomasa tiene una lectura distinta a la solar o la eólica. Produce electricidad a partir de combustible orgánico y puede aportar energía gestionable, pero también depende de costes logísticos, disponibilidad de materia prima, permisos, operación industrial y retribución regulada o de mercado.

Para el consumidor, esto significa una cosa importante: que se autorice una planta renovable no implica automáticamente que baje la factura de la luz. La electricidad se vende en un sistema mayorista donde el precio depende de muchas tecnologías, demanda, meteorología, gas, costes regulados e impuestos. El proyecto suma capacidad renovable, pero no debe presentarse como una rebaja directa para los hogares.

Para quien mire el sector desde la inversión, el matiz también importa. Una noticia de proyecto no es una recomendación para comprar nada. Antes de exponerse a renovables mediante productos como ETFs de energía renovable, conviene distinguir entre una empresa concreta, un activo industrial, un sector y un producto financiero diversificado.

Forestalia ya tiene experiencia en renovables y en biomasa. La compañía explica en su web que trabaja en eólica, fotovoltaica y biomasa, y cita la planta de Cubillos del Sil, en El Bierzo, con una potencia nominal eléctrica bruta de 49,5 MW.

El empleo previsto no debe contarse como empleo creado

La estimación publicada en 2022 hablaba de una inversión de entre 100 y 120 millones de euros y de 350 puestos de trabajo previstos, con unos 50 directos y más de 300 indirectos vinculados al suministro de combustible forestal. Ese dato sirve para dimensionar la ambición del proyecto, pero debe leerse con prudencia porque procede de previsiones y no de empleos ya materializados.

La diferencia importa. Un empleo directo en planta no tiene el mismo impacto que un empleo indirecto ligado a transporte, corta, preparación o suministro. Tampoco es igual un contrato estable que actividad puntual durante la construcción. Para Zuera, lo relevante será cuántos empleos se crean finalmente, qué perfiles se contratan, qué parte queda en la comarca y qué parte llega desde fuera.

También queda por vigilar el calendario. La resolución ambiental señala que la declaración de impacto ambiental perderá vigencia si no se inicia la ejecución del proyecto dentro del plazo previsto, aunque el promotor puede solicitar una prórroga en plazo.

La noticia, por tanto, no es que Zuera tenga ya una nueva planta funcionando. La noticia es que Forestalia dispone de una pieza administrativa relevante para avanzar en un proyecto que puede mover inversión, empleo y proveedores, pero cuyo impacto real dependerá de permisos finales, financiación, calendario, logística y ejecución.

Para el lector, la pregunta útil es sencilla: quién se beneficia, quién soporta los costes y qué controles garantizan que la actividad prometida se traduzca en empleo real, contratos locales y una operación compatible con la vida diaria del municipio.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.