ACS negocia entrar en Openchip: por qué importa para Sabadell, Cataluña y el empleo tecnológico

ACS negocia comprar una participación mayoritaria en Openchip, la empresa catalana de semiconductores apoyada por el Gobierno y la Generalitat. La operación no está cerrada, pero puede ser importante para el empleo tecnológico en Cataluña, la estrategia de centros de datos de Florentino Pérez y el papel financiero que ya jugó Banco Sabadell.
ACS mira a Openchip para ganar peso en chips IA y centros de datos.
ACS mira a Openchip para ganar peso en chips IA y centros de datos.

Qué se está negociando realmente

ACS estaría negociando la compra de hasta el 51% de Openchip, aunque el porcentaje final podría quedar entre el 40% y el 45%, según fuentes citadas por MuyComputerPro a partir de una información de El Confidencial. La operación se enmarcaría en una ronda de financiación de unos 250 millones de euros abierta por Openchip.

La clave editorial es esta: no hay una compra cerrada ni una comunicación oficial de ACS a la CNMV sobre Openchip. En los registros recientes de la CNMV sobre ACS aparecen comunicaciones sobre dividendo flexible, resultados y operaciones vinculadas, pero no una información relevante específica sobre esta posible entrada en Openchip.

Eso obliga a tratar la noticia como lo que es ahora: una negociación avanzada, no una adquisición ejecutada.

Openchip es una compañía nacida en Barcelona en 2021, impulsada por GTD y el Barcelona Supercomputing Center, centrada en el diseño y comercialización de chips de alto rendimiento para inteligencia artificial y supercomputación. El Ministerio para la Transformación Digital acaba de autorizar una inversión de 115,77 millones de euros a través de la SETT, con el objetivo de reforzar la autonomía tecnológica europea y generar empleo altamente cualificado en España.

Por qué esta compra encaja con ACS

ACS ya no quiere ser leída solo como una constructora clásica. La compañía presidida por Florentino Pérez ha colocado los centros de datos en el centro de su estrategia, y ahí los chips dejan de ser una pieza lejana: son parte de la infraestructura que mueve la inteligencia artificial.

En su Investor Day, ACS explicó que aprovechará su posición en centros de datos para acelerar en otras infraestructuras del ecosistema de IA, como semiconductores o plataformas de computación en la nube. También comunicó una cartera en ejecución de proyectos de centros de datos valorada en 14.300 millones de euros y una previsión de ingresos de entre 20.000 y 25.000 millones en ese negocio para 2030.

Para el pequeño inversor, esto no debe leerse como una recomendación bursátil. La pregunta útil no es si la acción va a subir o bajar mañana, sino si ACS consigue pasar de construir centros de datos a capturar más partes de la cadena de valor tecnológica.

Ahí Openchip puede tener sentido estratégico. Diseñar chips para IA y supercomputación conecta con los clientes que necesitan centros de datos más eficientes, más potentes y menos dependientes de proveedores extranjeros. Pero también añade riesgo: una cosa es construir infraestructura crítica y otra muy distinta competir en semiconductores, un sector intensivo en capital, talento y tiempos largos.

Quien invierte en este tipo de tendencias debería separar la noticia empresarial de la decisión de cartera. Para entender mejor el sector, puede tener sentido mirar cómo funcionan los ETF de semiconductores o los ETF de IA, siempre con prudencia y sin confundir una operación corporativa con una señal automática de compra.

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Qué tiene que ver Sabadell con esta historia

Banco Sabadell no aparece como comprador en la negociación actual. Su papel relevante viene de antes.

Openchip ya necesitó respaldo financiero para acceder a ayudas europeas. Según publicó El País, la subvención de 111 millones de euros de fondos Next Generation estuvo condicionada a aportar avales bancarios por 96 millones. Para ello, la compañía contó con el apoyo de BBVA, Santander, CaixaBank, Bankinter y Banco Sabadell, además de la ayuda de la Generalitat a través del Institut Català de Finances, que aportó 25 millones en avales.

Esto importa porque explica algo que a veces se pierde en las noticias tecnológicas: los chips no avanzan solo con ingenieros. También necesitan banca, avales, capital público, socios industriales y paciencia financiera.

Para Sabadell, el caso Openchip encaja con su relato histórico de banco cercano a empresas y pymes. No significa que la posible entrada de ACS cambie las condiciones de sus clientes ni que afecte a sus cuentas corrientes, depósitos o hipotecas. Pero sí muestra cómo la financiación empresarial puede ser decisiva para que proyectos tecnológicos de alto riesgo salgan del papel.

Para una pyme o un autónomo, la lectura práctica es sencilla: en proyectos intensivos en inversión, el banco no solo presta dinero; también puede facilitar avales y acceso a financiación pública. Por eso, comparar opciones en bancos para empresas sigue siendo una decisión más importante de lo que parece.

Cataluña se juega empleo cualificado, sede y control estratégico

La Generalitat también ha movido ficha. El Govern aprobó adquirir el 5% de Openchip mediante la conversión de créditos concedidos por Economía y Avançsa. Además, el pacto prevé que la sede y el centro de actividad de Openchip queden establecidos en Cataluña, con derecho de veto de la Generalitat ante cualquier cambio de domicilio social mientras conserve ese 5%, y con un miembro fijo en el consejo de administración.

Este punto es clave para Cataluña. Si ACS acaba entrando con una participación relevante, Openchip podría ganar músculo financiero e industrial. Pero el interés público catalán está en que la empresa no pierda arraigo territorial justo cuando empieza a captar capital privado.

Openchip tiene actualmente una plantilla de unos 300 empleados, según el Ministerio, y trabaja con tecnología RISC-V bajo un modelo fabless: diseña chips, pero no fabrica físicamente en sus propias plantas. Eso reduce la inversión industrial directa en fábricas, pero concentra valor en ingeniería, propiedad intelectual, software, diseño y talento cualificado.

Para Barcelona y Cataluña, el impacto no se mide solo en empleos directos. También puede afectar a universidades, centros de investigación, proveedores tecnológicos, salarios de perfiles técnicos y capacidad de atraer talento internacional. El matiz es importante: no se puede afirmar todavía cuántos empleos nuevos generará la posible entrada de ACS ni si todos se quedarán en Cataluña.

El riesgo es el de muchas operaciones de este tipo: que el capital privado acelere el proyecto, pero también cambie prioridades. La presencia de la Generalitat en el capital y en el consejo busca precisamente evitar que una empresa financiada con dinero público acabe perdiendo el anclaje territorial que justificó parte del apoyo recibido.

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La pregunta útil: quién gana, quién paga y qué cambia

Si ACS entra en Openchip, ganaría exposición a una tecnología que puede complementar su apuesta por centros de datos e infraestructuras digitales. Openchip podría ganar capital, capacidad industrial y un socio con músculo internacional. Cataluña intentaría blindar sede, actividad y empleo cualificado. Y Banco Sabadell quedaría vinculado indirectamente a una de las operaciones tecnológicas más sensibles del momento por su papel previo en la financiación.

Pero conviene no ir más allá de los datos. La compra no está confirmada oficialmente. No se conoce el importe final que pagaría ACS. No se sabe el porcentaje definitivo. Tampoco hay compromisos públicos detallados sobre empleo, calendario, gobierno corporativo o impacto local.

La noticia importa porque une tres piezas que suelen decidir el futuro industrial: dinero público, banca y gran empresa privada. Si encajan bien, Openchip puede reforzar el peso de España y Cataluña en semiconductores. Si no, será otra operación prometedora que tendrá que demostrar, con resultados y no con titulares, que puede competir en un sector donde el tamaño ayuda, pero no garantiza nada.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.