El gasto en IA amenaza la caja de los gigantes que sostienen el mercado

Centros de datos de IA bajo la lupa de los inversores
Centros de datos de IA bajo la lupa de los inversores

La lectura rápida es sencilla: la IA sigue siendo una de las grandes apuestas de mercado, pero el coste de construirla empieza a notarse en la caja. Y para un inversor de largo plazo, eso importa.

No porque haya que salir corriendo de la tecnología. Sino porque conviene mirar más allá del titular de “crecimiento por IA” y entender cuánto capital exige esa promesa.

El dato que cambia la lectura de la IA en Bolsa

Según la información publicada sobre una nota de Citi, Alphabet, Meta y Amazon podrían invertir juntas 801.000 millones de dólares en capex en 2027. La previsión atribuye 308.000 millones a Alphabet, 205.000 millones a Meta y 288.000 millones a Amazon. Con ese nivel de gasto, las tres entrarían en flujo de caja libre negativo en 2027 y 2028.

El capex es el dinero que una empresa dedica a activos de largo plazo: centros de datos, servidores, chips, redes, energía o edificios. En el caso de la IA, no hablamos de una mejora pequeña. Hablamos de levantar una infraestructura gigantesca para entrenar modelos, vender capacidad de cómputo y sostener nuevos servicios.

Amazon ya muestra la presión. En el primer trimestre de 2026, la compañía dijo que su flujo de caja libre de los últimos doce meses cayó a 1.200 millones de dólares, frente a 25.900 millones un año antes, por el aumento de compras de propiedad y equipo, principalmente inversiones en inteligencia artificial.

Por qué esto afecta a tu cartera aunque no compres esas acciones

La clave está en que estas empresas no son valores aislados. Amazon, Microsoft, Alphabet, Meta, Apple, Nvidia y Tesla forman parte del grupo conocido como los “siete magníficos”, que representaba alrededor de un tercio del S&P 500 en julio de 2026.

Eso significa que muchos inversores españoles pueden tener exposición indirecta a estas compañías aunque no hayan comprado sus acciones directamente. Basta con invertir en un fondo o ETF global, del S&P 500, del Nasdaq o de tecnología estadounidense.

Por eso, si tienes exposición a ETFs del S&P 500, a ETFs del sector tecnológico o a productos ligados a los siete magníficos, esta noticia no es solo un debate de analistas. Puede afectar al comportamiento de una parte relevante de tu cartera.

El riesgo no es que estas empresas sean débiles. De hecho, muchas siguen generando ingresos y beneficios enormes. El riesgo es otro: que el mercado haya pagado precios muy altos esperando que la IA se convierta en caja futura, y que esa caja tarde más de lo previsto en llegar.

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La pregunta importante: cuánto tarda la IA en devolver el dinero

Alphabet elevó su guía de capex para 2026 a una horquilla de 180.000 a 190.000 millones de dólares y anticipó que el capex de 2027 aumentará de forma significativa respecto a 2026. La compañía defiende que ve una demanda “sin precedentes” de recursos de cómputo para IA.

Meta también ha subido el listón. En el primer trimestre de 2026 registró 19.840 millones de dólares de capex y espera para todo 2026 una horquilla de 125.000 a 145.000 millones, por encima de su previsión anterior.

Microsoft, aunque no aparece en el trío principal de la estimación de Citi, también está aumentando fuerte la inversión. En los nueve meses cerrados el 31 de marzo de 2026, sus adiciones a propiedad y equipo alcanzaron 80.146 millones de dólares, frente a 47.472 millones en el mismo periodo del año anterior.

Aquí el inversor debe hacerse una pregunta muy simple: ¿el crecimiento de ingresos por IA compensará el aumento de gasto, depreciación, energía y financiación?

Si la respuesta acaba siendo sí, parte del capex actual puede verse como inversión necesaria para mantener ventajas competitivas. Si la respuesta tarda demasiado, el mercado puede revisar valoraciones, exigir más rentabilidad y castigar a las compañías que parezcan gastar más rápido de lo que monetizan.

Morgan Stanley ya advertía de que el crecimiento del flujo de caja libre de los grandes proveedores de nube se había vuelto claramente negativo y que, cuando este indicador se frena en las empresas más valoradas del mercado, las valoraciones pasan a estar bajo mayor escrutinio.

Qué debería vigilar un inversor a partir de ahora

Para una cartera de largo plazo, el punto no es adivinar si la IA será un éxito o un fracaso. Eso sería jugar a futurólogo. El punto es vigilar si el precio que paga el mercado por esa historia tiene sentido frente a la caja que realmente generan las empresas.

Hay cuatro señales que conviene seguir. La primera es el flujo de caja libre: si una empresa gana mucho dinero contablemente, pero cada vez necesita más capex para sostener el crecimiento, la calidad de esos beneficios merece más análisis.

La segunda es la deuda o la emisión de acciones. Si los gigantes tecnológicos pasan de financiarse cómodamente con caja interna a depender más del mercado de bonos o de ampliaciones, cambia el perfil financiero.

La tercera es la depreciación. Los centros de datos y chips no duran para siempre. En IA, el hardware puede quedarse obsoleto rápido, y eso puede presionar beneficios futuros aunque hoy el mercado mire sobre todo ingresos.

La cuarta es la concentración de cartera. Invertir en tecnología o en ETFs de IA puede tener sentido para algunos perfiles, pero no debería confundirse con diversificación total. Muchas carteras que parecen globales tienen una exposición elevada a las mismas compañías.

El mensaje no es vender tecnología ni evitar la IA. El mensaje es más prudente: cuando las empresas que parecían máquinas de generar caja empiezan a consumirla para defender su futuro, el capex deja de ser un detalle técnico y se convierte en una variable central de inversión.

Ahí es donde el inversor debería poner la lupa.

Esta noticia ha sido elaborada por Miguel Cano Jiménez.

Miguel Cano Jiménez

Miguel Cano Jiménez

Especialista

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Especialista en ETFs e inversión indexada a largo plazo.