El presupuesto se estrecha antes de reservar
La Encuesta de Presupuestos Familiares de 2025, publicada por el INE el 25 de junio de 2026, sitúa el gasto medio por hogar en 35.101 euros anuales, un 3,1% más que el año anterior. No es solo que los hogares gasten más. Es que el aumento se concentra en partidas difíciles de recortar.
La vivienda, el agua, la electricidad, el gas y otros combustibles fueron el mayor bloque del presupuesto: 11.665 euros por hogar, el 33,2% del total. A eso se suman los alimentos y bebidas no alcohólicas, con 5.626 euros y un peso del 16%, y el transporte, con 4.020 euros y el 11,5%.
La suma explica por qué muchas familias llegan al verano con poco margen real. No hablamos de gastos extraordinarios, sino de pagos cotidianos: casa, luz, comida, desplazamientos, combustible, transporte público o mantenimiento del vehículo. Es decir, lo que se paga antes de decidir si hay viaje, hotel o escapada.
El dato más duro está en los hogares con menor gasto
La media nacional ya muestra presión, pero el contraste aparece con más fuerza en los hogares con menor gasto. Según el INE, el primer quintil destinó el 61,5% de su presupuesto solo a vivienda y alimentación.
Ese dato cambia la lectura del verano. Para estos hogares, el problema no es únicamente que viajar sea más caro. Es que una parte mayor del dinero disponible se va en gastos básicos antes de que empiece la temporada alta.
Por eso conviene mirar el presupuesto familiar con una lógica muy práctica: cuánto queda después de pagar vivienda, suministros, comida y transporte. Ahí es donde se ve si las vacaciones entran de verdad en las cuentas o si terminan financiándose con tarjeta, aplazamientos o tirando de ahorro acumulado.

Viajar menos, gastar más: la otra señal del INE
El dato encaja con otra estadística reciente. La Encuesta de Turismo de Residentes del INE muestra que los residentes en España hicieron 33,2 millones de viajes en el primer trimestre de 2026, un 4,4% menos que un año antes. Sin embargo, el gasto total subió un 2,5%, hasta 11.454 millones de euros.
La señal es clara: hay menos viajes, pero el coste agregado sigue creciendo. En los viajes dentro de España, el gasto medio fue de 233 euros y el gasto medio diario de 76 euros. En los viajes al extranjero, el gasto medio diario se situó en 142 euros.
Para una familia, esto obliga a separar deseo y capacidad real de pago. No es lo mismo reservar unas vacaciones con dinero ya disponible que hacerlo confiando en pagos aplazados. Si el presupuesto va justo, revisar antes las condiciones de la cuenta, las comisiones y el uso de tarjetas puede evitar que el descanso de verano acabe pesando en septiembre.
En ese punto, tiene sentido comparar si la cuenta habitual sigue encajando con los gastos del hogar o si existen bancos y cuentas sin comisiones que permitan reducir costes recurrentes, siempre revisando requisitos como nómina, recibos, tarjeta o permanencia.
La cuenta familiar también importa
La presión del gasto no se resuelve solo con cambiar de banco, pero la relación bancaria sí puede influir en el margen mensual. Comisiones de mantenimiento, tarjetas de pago, descubiertos, transferencias o intereses por aplazar compras pueden agravar un presupuesto ya tensionado.
En hogares donde dos personas comparten gastos, una cuenta conjunta puede ayudar a ordenar pagos comunes como alquiler, hipoteca, suministros, supermercado o transporte. No porque sea una solución universal, sino porque permite ver mejor qué parte del dinero se va cada mes en gastos fijos.
También conviene revisar la cuenta donde entra el salario. Si la entidad bonifica por domiciliar ingresos, hay que mirar la letra pequeña: comisiones, tarjetas asociadas, recibos exigidos y condiciones para mantener ventajas. En ese contexto, comparar bancos para llevar la nómina puede servir como referencia, sin perder de vista que ninguna opción es buena para todos los perfiles.
La clave para este verano no está solo en buscar una oferta de viaje. Está en saber cuánto dinero queda después de los gastos que no esperan. El dato del INE apunta justo ahí: cuando vivienda, comida y transporte absorben más del 60% del presupuesto, las vacaciones empiezan a decidirse mucho antes de hacer la maleta.









