La resolución de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales se publicó en el BOE el 16 de abril y estableció seis meses de adaptación. Ese plazo ya ha terminado. Para saber qué debe cambiar un negocio, hay que comprobar su actividad, su tamaño y la finalidad de las llamadas, no solo si utiliza el teléfono para trabajar.
No todos los autónomos necesitan contratar un número 400
La obligación está ligada a la Ley 10/2025 de atención a la clientela. Su ámbito incluye servicios básicos como agua, gas, electricidad, comunicaciones electrónicas, servicios postales y financieros, además de los transportes de viajeros enumerados en la norma. Por tanto, el tamaño de la plantilla no es el único criterio.
Para otras actividades dirigidas principalmente a consumidores, alcanza a empresas o grupos que, en el ejercicio anterior, tuvieran 250 trabajadores o más, una facturación superior a 50 millones de euros o un balance superior a 43 millones. Basta uno de esos criterios, calculado individualmente o dentro del grupo empresarial.
Existe una excepción para comercializadoras de luz, gas y servicios telefónicos con menos del 5% del mercado nacional que tampoco entren en la categoría anterior, considerando su grupo. Una tienda o un profesional independiente no necesita contratar un 400 por el simple hecho de llamar a clientes.
Una llamada para vender no es una gestión del contrato
El 400 forma parte de un número de nueve cifras: no se añade delante del teléfono que ya tiene el negocio. Estos números solo sirven para emitir llamadas comerciales. El destinatario no puede devolver la llamada y tampoco pueden utilizarse para prestar atención al cliente.
Resolver una incidencia de un contrato en vigor no es lo mismo que contactar para hacer una oferta. La atención al cliente dispone de numeración geográfica, rangos 800 y 900 y números cortos específicamente habilitados. Las empresas obligadas deben separar esos usos: el teléfono de soporte no puede funcionar indistintamente como número de captación comercial.
La diferencia también interesa al autónomo que recibe propuestas y está comparando bancos para autónomos. Una oferta y una gestión de su cuenta no son la misma llamada. En las campañas realizadas desde el 400, conviene facilitar otra vía de contacto: una llamada perdida no podrá recuperarse marcando ese número.
Qué revisar con el operador y cuánto puede costar
La gestión empieza por el operador o el proveedor de la centralita. La CNMC asigna la numeración a los operadores, no directamente a cada comercio. Después toca comprobar el número que ve el destinatario, los sistemas de marcación y las campañas externalizadas. Una prueba real ayuda a detectar fallos antes de continuar llamando.
La resolución no fija una tarifa única para el negocio. Conviene pedir por escrito cuánto cuesta activar la numeración, si cambia la cuota, cómo se cobran las llamadas y si hay permanencia o gastos de adaptación. No debe darse por hecho que el cambio es gratuito ni que exige renovar toda la instalación: esas condiciones deben aclararse con el proveedor.
El riesgo no se limita a la factura telefónica. El Ministerio ha explicado que los bloqueos se basarán en patrones de tráfico, como un volumen elevado de llamadas. Para una empresa afectada, una campaña mal configurada puede traducirse en contactos que no llegan y tiempo comercial desperdiciado. Eso no equivale a un bloqueo instantáneo de cualquier llamada aislada.
El prefijo no da permiso para llamar a cualquiera
El 400 no sustituye las reglas de protección de datos. Según la AEPD, las llamadas comerciales no solicitadas con intervención humana necesitan consentimiento previo o poder ampararse en un interés legítimo conforme a las condiciones admitidas. Tener un teléfono en una base de datos no convierte cualquier contacto en una llamada permitida.
Al empezar, hay que identificar a la empresa, explicar la finalidad comercial e informar del derecho a oponerse. Una negativa inequívoca debe atenderse inmediatamente. Para quien recibe una oferta de datáfono, el prefijo tampoco resuelve la decisión: una comparativa de TPV permite contrastar cuotas, comisiones y permanencia, más allá del argumento comercial.
Antes de asumir un nuevo coste, el negocio necesita resolver tres cuestiones: si está obligado, qué llamadas son comerciales y si su proveedor las está cursando correctamente. Cambiar el número sin aclarar lo anterior no resuelve el problema.










