El cambio importante está en el modelo 170, una declaración informativa que deben presentar bancos, entidades de pago y entidades de dinero electrónico, no el autónomo directamente. Desde el ejercicio 2026, la Agencia Tributaria prevé información mensual sobre operaciones realizadas por empresarios y profesionales mediante tarjetas y pagos asociados a números de teléfono móvil.
Esto afecta de lleno a quienes cobran con TPV, Bizum profesional, pasarelas de pago, enlaces de cobro, QR o soluciones similares. Hacienda indica que deben declararse los cobros de empresarios y profesionales establecidos en España, cualquiera que sea su importe, y que quedan fuera los cobros entre particulares.
La novedad no significa que un autónomo tenga que abrir una cuenta distinta para cada método de pago. Pero sí cambia el nivel de trazabilidad. Si un negocio mezcla en la misma cuenta pagos personales, ventas por tarjeta, cobros por Bizum, liquidaciones de marketplaces y movimientos de monederos digitales, luego tendrá más difícil cuadrar ingresos, comisiones, devoluciones e impuestos.
La cuenta principal no debería tragarse todos los cobros
El primer corte razonable es separar la cuenta bancaria profesional de la cuenta personal. No es solo una cuestión de orden. La Agencia Tributaria exige libros registro claros, exactos y ordenados por fechas, y en estimación directa los ingresos y gastos deben poder justificarse.
En la práctica, esa cuenta profesional debería recoger los ingresos ordinarios del negocio: transferencias de clientes, liquidaciones de TPV, cobros por Bizum profesional y pagos de proveedores si el autónomo trabaja con una estructura sencilla. Para elegir entidad, conviene mirar algo más que el mantenimiento: transferencias, tarjetas, descubierto, integración con TPV y condiciones para no pagar comisiones. Ahí puede ser útil comparar los mejores bancos para autónomos.
El problema aparece cuando esa misma cuenta se usa también para gastos domésticos, compras personales o Bizum entre amigos. Si entra una comprobación, no basta con decir “esto era personal”. Hay que poder explicarlo con documentos, facturas, tickets y registros. Cuanto más mezclado esté todo, más tiempo y más riesgo de errores.
Bizum, tarjeta y TPV: mejor distinguir el canal de cobro
Bizum ya tiene servicios para empresas y autónomos, tanto en comercio online como en cobro presencial o profesional. La propia Bizum explica que, para aceptar pagos online, el comercio debe hablar con su banco, conocer las condiciones comerciales e integrar el servicio en su pasarela.
Esto importa porque Bizum particular y Bizum profesional no son lo mismo desde el punto de vista del negocio. Un autónomo que cobra trabajos, reservas, ventas o servicios por Bizum debería evitar que esos importes caigan en una cuenta personal mezclada con movimientos privados. Lo prudente es que el Bizum de negocio esté vinculado al circuito profesional y que cada operación tenga su factura, ticket o justificante.
Con tarjeta ocurre algo parecido. El TPV puede tener cuota fija, comisión variable, coste por devolución, condiciones de liquidación y posibles gastos asociados. Antes de contratar o cambiar, el autónomo debería revisar no solo cuánto cobra el banco por operación, sino cuándo le ingresa el dinero y si exige permanencia o volumen mínimo. Para comparar opciones, tiene sentido revisar una selección de mejores TPV sin quedarse solo en el reclamo comercial.

Marketplaces y monederos: el punto más fácil de perder de vista
El otro frente está en los marketplaces. La normativa DAC7 obliga a los operadores de plataformas a comunicar información sobre vendedores, ingresos, número de operaciones, comisiones, tarifas, impuestos retenidos y, cuando esté disponible, la cuenta financiera en la que se abona la contraprestación.
Para un autónomo que vende en plataformas, esto tiene una consecuencia práctica: no basta con mirar lo que entra en el banco. Hay que controlar también lo que el marketplace cobra antes de liquidar. Una venta de 1.000 euros puede llegar reducida por comisiones, tarifas, fianzas, impuestos o ajustes. Si solo se mira el ingreso neto en cuenta, el libro de ingresos puede quedarse cojo.
Por eso conviene separar, al menos internamente, tres cosas: la cuenta donde el marketplace liquida, el saldo retenido o pendiente dentro de la plataforma y las comisiones que descuenta. Si el negocio usa monederos digitales o cuentas de pago, el Banco de España recuerda que el dinero electrónico funciona como un instrumento que permite almacenar fondos y pagar con el límite cargado. No debería tratarse como un cajón informal.
Qué debe revisar ahora el autónomo
La pregunta no es cuántas cuentas abrir, sino qué movimientos necesita tener limpios. Un freelance con pocas facturas quizá pueda trabajar con una sola cuenta profesional bien ordenada. Un comercio con TPV, Bizum, marketplace y pasarela online puede necesitar separar más: cuenta principal del negocio, cuenta o subcuenta para liquidaciones de ecommerce, control específico del TPV y registro claro de comisiones.
También hay que vigilar las condiciones bancarias. Algunas cuentas para negocios parecen baratas hasta que se suman TPV, tarjetas, transferencias, descubierto o requisitos de facturación. Si el negocio opera con varias herramientas digitales, puede compensar mirar neobancos para empresas o bancos para empresas siempre que encajen con el tipo de actividad y no compliquen la gestión.
Para el autónomo, la noticia no está en abrir cuentas por abrir. Está en que cada cobro digital deja más rastro y debe cuadrar con facturas, libros registro, liquidaciones y comisiones. Separar bien hoy puede ahorrar muchas explicaciones mañana.









