El 30,9% no cuenta la misma historia en todos los sectores
El dato que abre la estadística es potente: el resultado ordinario neto (RON) aumentó un 30,9% interanual entre enero y junio, frente a la caída del 6,2% registrada en el mismo periodo de 2025. Este indicador permite seguir la evolución ordinaria del negocio sin confundirla con determinadas partidas extraordinarias.
Pero la propia información del Banco de España obliga a leer el titular con cuidado. Al retirar energía, refino de petróleo y comercio de combustibles, el crecimiento del RON baja del 30,9% al 2,5%. La mejora existe fuera de esas actividades, pero tiene una intensidad muy distinta. Un año antes, ese mismo agregado había avanzado un 0,4%.
La brecha aparece también en las ventas. La cifra de negocios creció un 6,6% en el conjunto de la muestra, pero el avance se reduce al 2,9% sin las ramas energéticas y de combustibles. Al mismo tiempo, los gastos de personal aumentaron un 4,1% y los gastos financieros, un 6,3%. Para un negocio con márgenes ajustados, vender más no significa necesariamente ganar mucho más.
La distancia entre grandes y medianas también importa
El anexo publicado por el Banco de España añade otra diferencia que no debería pasar desapercibida. Entre las empresas con información trimestral comparable, el RON de las grandes compañías creció un 31,2%, mientras que el de las medianas cayó un 0,2% en el primer semestre de 2026. Para las pequeñas, el cuadro no ofrece una cifra trimestral comparable.
Esto importa especialmente cuando el titular se traslada al mundo de los autónomos y pequeños negocios. La Central de Balances Trimestral utilizada en esta publicación reúne 839 empresas no financieras y cubre el 11,6% del valor añadido bruto del sector. El propio Banco de España advierte de que las empresas industriales, energéticas y de gran tamaño están sobrerrepresentadas en esta muestra.
La dispersión interna confirma que no hay un “boom” uniforme. El 61,5% de las empresas declaró aumentos de ventas, pero la proporción de compañías que mejoró su resultado ordinario fue muy similar a la de aquellas que lo redujeron. Además, el 53,6% registró una caída de la rentabilidad ordinaria del activo.
Qué significa de verdad para autónomos y pequeños negocios
La primera lectura práctica es sencilla: ese 30,9% no puede trasladarse directamente a un autónomo, un comercio o una pequeña empresa. La estadística se refiere a sociedades no financieras y la muestra trimestral tiene una composición que concede mucho peso a compañías grandes y a sectores que han registrado un comportamiento excepcional.
Para quien lleva un negocio pequeño, resulta más útil mirar qué está ocurriendo fuera de esas ramas y, sobre todo, qué pasa con sus propios costes. Si la facturación crece un 2% o un 3% pero los salarios, los suministros o la financiación avanzan más rápido, el margen puede quedarse prácticamente plano aunque las ventas mejoren.
El aumento del 6,3% en los gastos financieros también merece atención. No significa que todos los negocios estén soportando ese incremento, pero sí confirma que la financiación continúa pesando en las cuentas empresariales. Quien trabaje por cuenta propia puede revisar las condiciones que ofrece su entidad frente a los mejores bancos para autónomos, mientras que las sociedades pequeñas tienen otra referencia en los mejores bancos para pequeñas empresas, prestando atención a comisiones, financiación y condiciones reales.
La rentabilidad mejora, pero la brecha sigue ahí
La rentabilidad ordinaria del activo subió del 4,7% al 5,7% en el conjunto de la muestra. Sin energía, refino y comercio mayorista de combustibles, el cambio resulta mucho más pequeño: pasa del 4,1% al 4,2%. De nuevo, el agregado ofrece una fotografía bastante más optimista que la que aparece al retirar las ramas con un comportamiento excepcional.
Para un pequeño negocio, por tanto, la lectura no debería ser simplemente que “las empresas ganan un 30,9% más”. El dato importante es más incómodo, pero también más útil: la mejora está muy concentrada por sectores y tamaños. La clave sigue estando en comparar ventas, costes de personal, financiación y margen propio, no en asumir que un gran promedio nacional describe lo que está ocurriendo en cada caja.










