La Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, publicada el 28 de mayo de 2026 con datos definitivos de 2024, sitúa el salario medio anual en España en 29.540,26 euros. El de los hombres fue de 32.057,55 euros y el de las mujeres, de 26.904,90 euros.
La diferencia supera los 5.100 euros brutos al año. Traducido a jubilación, el dato importa porque la pensión contributiva no se calcula sobre una idea abstracta de carrera laboral, sino sobre cotizaciones reales, bases de cotización y años acumulados.
Esto no significa que todas las mujeres vayan a cobrar menos pensión ni que exista una única explicación. Pero sí muestra un patrón: si durante años hay salarios más bajos, más parcialidad o interrupciones por cuidados, la jubilación puede llegar con menos margen. Por eso conviene entender cómo funciona el ahorro a largo plazo para la jubilación sin sustituir nunca la revisión de la pensión pública estimada.

Menos salario, más parcialidad y carreras más cortas: el efecto acumulado
El problema no está solo en cobrar menos por el mismo mes trabajado. El Ministerio de Trabajo recoge en su informe sobre mujeres y mercado de trabajo que, en 2024, las mujeres concentraban el 73,2% del empleo a tiempo parcial. Ese dato es clave para entender la brecha futura en pensiones.
Una jornada parcial puede implicar menor salario anual y, en muchos casos, una base de cotización inferior. Si esa situación se mantiene durante años, el impacto se acumula. No se nota solo en el presente: puede aparecer más adelante al calcular la pensión de jubilación.
El INE también señala que la presencia de hijos afecta de forma distinta al empleo de mujeres y hombres. Entre los 25 y los 49 años, la tasa de empleo de las mujeres con hijos menores de 12 años es menor que la de las mujeres sin hijos de esa edad. En los hombres ocurre lo contrario. Esa diferencia ayuda a explicar por qué la brecha salarial de hoy puede convertirse en brecha de pensión mañana.

La brecha ya aparece en las pensiones actuales
El Instituto de las Mujeres presentó en 2025 un estudio sobre la brecha de género en las pensiones que situaba las pensiones de las mujeres un 31% por debajo de las de los hombres. Es un dato que conecta directamente el mercado laboral con la jubilación.
La Seguridad Social reconoce esta realidad a través del complemento para reducir la brecha de género en pensiones contributivas. En 2026, su cuantía es de 36,90 euros mensuales por hijo o hija, con un máximo de cuatro. No se trata de un premio ni de una subida general de pensión, sino de una medida correctora vinculada a la incidencia que la brecha de género tiene en las pensiones.
Este complemento puede aplicarse en pensiones contributivas de jubilación, incapacidad permanente o viudedad, siempre que se cumplan los requisitos. Aun así, no compensa por sí solo toda una carrera laboral con salarios bajos, parcialidad o interrupciones. Por eso, quien esté cerca del retiro debería revisar su vida laboral, sus bases y su estimación de pensión antes de tomar decisiones. También puede ser útil comparar, con prudencia, fondos de inversión y planes de pensiones si se está construyendo un complemento privado, sin asumir que un producto sirve igual para todo el mundo.

Qué deben revisar las mujeres antes de jubilarse
La noticia no cambia la edad legal de jubilación ni modifica por sí misma los años cotizados necesarios. El punto relevante es otro: muestra que las desigualdades laborales pueden llegar al momento de retirarse si no se detectan a tiempo.
Lo primero es comprobar la vida laboral y las bases de cotización. Ahí se ve si hay lagunas, periodos a tiempo parcial, interrupciones o cambios de base que puedan afectar al cálculo. También conviene revisar la pensión estimada en los canales oficiales de la Seguridad Social, especialmente si se acerca la edad de jubilación.
La brecha salarial no es solo una estadística laboral. Para muchas mujeres puede ser una señal de alerta sobre su futura pensión. Cuanto antes se revise la carrera cotizada, más margen hay para entender la situación, corregir errores administrativos y planificar el retiro con calma.









