En 2026, la Seguridad Social fija dos edades ordinarias de jubilación. Quienes acrediten 38 años y 3 meses o más cotizados podrán retirarse a los 65 años. En cambio, quienes tengan menos cotización deberán esperar hasta los 66 años y 10 meses.
No es una medida nueva aprobada de forma aislada para este año, sino un paso más dentro del calendario gradual de retraso de la edad legal de jubilación iniciado con la reforma de pensiones. La diferencia práctica es clara: no todos los trabajadores nacidos en el mismo año tendrán la misma edad de retiro.
Para quien se acerca al final de su vida laboral, el dato importante no es solo la edad que aparece en el calendario. Lo decisivo es comprobar los años efectivamente cotizados, porque dos personas con 65 años pueden tener situaciones muy distintas ante la pensión.

Por qué los años cotizados pesan tanto en 2026
La confusión más habitual es pensar que cumplir 65 años basta para jubilarse con normalidad. En 2026, no siempre es así. Si el trabajador no alcanza esos 38 años y 3 meses de cotización, su edad ordinaria ya no será 65, sino 66 años y 10 meses.
También conviene separar dos ideas. Una cosa es la edad a la que se puede acceder a la jubilación ordinaria y otra distinta es el porcentaje de pensión que corresponde según los años cotizados. En 2026, para alcanzar el 100% de la base reguladora se necesitan 36 años y 6 meses cotizados, pero para jubilarse a los 65 hacen falta 38 años y 3 meses.
Esa diferencia puede ser relevante para trabajadores con carreras largas, pero no completas según el umbral de edad. Por eso, antes de tomar decisiones, conviene revisar la vida laboral, las lagunas de cotización y la fecha prevista de retiro. Quien esté planificando el futuro también puede apoyarse en contenidos de Finantres sobre ahorro a largo plazo para ordenar mejor la parte financiera que acompaña a la pensión pública.

El cálculo de la pensión también cambia el análisis
La edad no es el único dato que debe mirar un futuro pensionista. La cuantía de la pensión contributiva depende de la base reguladora y del porcentaje aplicable según los años cotizados. Desde 2026, la Seguridad Social aplica de forma progresiva un nuevo método de cálculo que convive con el sistema anterior y debe resultar más favorable para el trabajador.
De forma resumida, el sistema mantiene el cálculo con las bases de cotización de los últimos 25 años, pero introduce otro método que toma las mejores bases dentro de un periodo más amplio. En 2026, ese segundo cálculo utiliza las 302 bases de mayor importe dentro de los 304 meses anteriores y las divide entre 352,33.
Esto no significa que todos vayan a cobrar más. Significa que el cálculo puede depender más de la trayectoria salarial, de los años con cotización baja o de posibles periodos sin cotizar. Para quien quiera complementar la pensión pública con ahorro privado, la comparación entre fondos de inversión y planes de pensiones puede ayudar a entender diferencias de liquidez y fiscalidad, sin sustituir el cálculo oficial de la Seguridad Social.

Qué debe revisar quien quiera jubilarse este año
La primera comprobación es sencilla: edad cumplida y años cotizados. Si en 2026 se llega a los 65 años con al menos 38 años y 3 meses de cotización, la jubilación ordinaria puede encajar en esa edad. Si no se alcanza ese umbral, la referencia pasa a ser 66 años y 10 meses.
La segunda comprobación es la cuantía estimada. La Seguridad Social dispone de un simulador en Tu Seguridad Social que permite consultar posibles fechas de jubilación y una previsión de pensión con los datos disponibles. No es una promesa cerrada, pero sí una herramienta útil para evitar decisiones a ciegas.
La tercera es distinguir entre jubilación ordinaria, anticipada, demorada, parcial o activa. Adelantar la jubilación puede implicar coeficientes reductores; retrasarla puede generar incentivos; y algunas modalidades tienen condiciones propias. La noticia, por tanto, no debe leerse como una recomendación para retirarse antes o después, sino como un aviso práctico: en 2026, los años cotizados vuelven a decidir la edad real de salida.
Para quien está cerca del retiro, la lectura útil es revisar ahora la vida laboral, la edad ordinaria aplicable y la pensión estimada. Cuanto antes se detecte una diferencia de meses o años cotizados, más margen hay para ordenar la decisión con calma.









