El TER ya no basta para comparar ETF
Durante años, muchos inversores han comparado ETF mirando casi solo el TER. Tiene sentido: una comisión anual baja reduce el coste fijo que soporta una cartera. Pero el TER no recoge todo lo que paga el inversor cuando compra, vende o rebalancea.
La cuestión vuelve al foco por dos motivos. El primero es MyETF, una plataforma presentada en España por Flinket que, según Cinco Días, busca permitir compraventas entre más de 100 ETF sin tributar en cada movimiento interno, usando una estructura de seguro unit-linked. La información publicada habla de una inversión mínima general de 3.000 euros y una comisión del 1% sobre los activos invertidos en ETF. Estos datos deben revisarse con documentación oficial antes de publicar.
El segundo motivo es la evolución de los brokers. Trade Republic explica en su soporte para España que, en acciones y ETF, permite elegir entre ejecución de “Mejor Precio” y “Precio Directo”. En el primer caso, su algoritmo compara cotizaciones operables en bolsas relevantes; en el segundo, el cliente escoge una bolsa concreta de las disponibles.
Fiscalidad: el coste que aparece cuando vendes o rebalanceas
En España, la gran diferencia entre ETF y fondos indexados está en la fiscalidad. La Agencia Tributaria indica que el régimen de diferimiento permite no computar la ganancia o pérdida cuando el dinero pasa de unas participaciones de fondos a otras, siempre que se cumplan los requisitos. Pero también señala expresamente que este régimen no resulta aplicable a los fondos de inversión cotizados, es decir, ETF.
La consecuencia práctica es clara. Si un inversor vende un ETF con plusvalías para comprar otro, normalmente tendrá que declarar esa ganancia. En cambio, en muchos fondos de inversión tradicionales puede diferir la tributación mediante traspasos. Esa diferencia puede cambiar mucho el resultado si se rota la cartera con frecuencia.
Esto no significa que el ETF sea peor. Significa que hay que compararlo bien. Para una cartera de largo plazo, con pocas ventas y aportaciones constantes, un ETF barato puede seguir teniendo sentido. Pero para quien cambia de índice, ajusta pesos o rebalancea vendiendo posiciones con plusvalías, la fiscalidad puede pesar más que unas décimas de TER. Quien esté comparando productos para construir cartera puede revisar también las opciones de mejores ETFs para invertir a largo plazo.

Spread, ejecución y tamaño de orden: el coste menos visible
El spread es la diferencia entre el precio al que compras y el precio al que podrías vender en ese momento. No aparece como una comisión clásica, pero forma parte del coste real. Trade Republic señala que las cotizaciones de acciones, ETF y bonos se supervisan en bolsa y que los diferenciales están ligados al mercado de referencia Xetra cuando el valor se negocia allí.
El tamaño de la orden también importa. Trade Republic indica que no cobra comisión de orden por operar con valores, pero aplica un euro de costes externos de liquidación por transacción, además de diferenciales y posibles costes de terceros o del propio producto.
Ese euro no pesa igual en todos los casos. En una compra de 100 euros supone un 1% de entrada antes de contar spread, TER o fiscalidad. En una orden de 5.000 euros, equivale al 0,02%. El coste nominal es el mismo, pero el impacto sobre la cartera es muy distinto.
Aquí conviene mirar más allá del mensaje comercial de “sin comisiones”. Para invertir en ETF, el broker importa por sus mercados disponibles, sus costes de operación, la calidad de ejecución, la divisa, los informes fiscales y la facilidad para hacer aportaciones periódicas. Por eso tiene sentido comparar los mejores brokers para invertir en ETF antes de fijarse solo en el TER del producto.
El fin del PFOF cambia el debate sobre los brokers
El pago por flujo de órdenes, conocido como PFOF, ha sido una de las piezas más discutidas del modelo de algunos brokers europeos. ESMA recoge en MiFIR que las empresas de inversión no deben recibir pagos, comisiones o beneficios de terceros por ejecutar órdenes de clientes en un centro concreto o remitirlas para su ejecución. La norma permite una exención transitoria hasta el 30 de junio de 2026 en determinados casos.
Para el inversor, el punto no es entrar en la mecánica regulatoria. El punto es entender que una operación barata en apariencia puede tener costes repartidos en varios sitios: precio de ejecución, spread, coste externo, divisa, fiscalidad y coste interno del ETF.
Esto afecta especialmente a quienes hacen muchas operaciones pequeñas. Una persona que invierte cada mes cantidades reducidas puede pagar proporcionalmente más por cada compra si usa órdenes individuales. En cambio, los planes periódicos, las compras menos frecuentes o una plataforma con otra estructura de precios pueden cambiar el coste efectivo. No hay una respuesta universal. Hay que comparar según la forma real de invertir.

ETF, fondo indexado o unit-linked: no son lo mismo
MyETF intenta resolver una de las grandes desventajas fiscales de los ETF en España, pero el matiz es importante: según la información publicada, no sería simplemente comprar ETF de forma directa en un broker, sino hacerlo dentro de una estructura unit-linked. Eso obliga a mirar más cosas.
El inversor debería revisar quién es la aseguradora, qué ocurre al rescatar el dinero, qué costes totales soporta, qué ETF están disponibles, cómo se ejecutan los cambios internos y cuál es el tratamiento fiscal definitivo. Una estructura que reduce un coste puede introducir otros: comisiones de gestión, condiciones de rescate, limitaciones de producto o dependencia de una entidad aseguradora.
La comparación útil no es “ETF barato frente a fondo caro”. La comparación correcta incluye fiscalidad, TER, spread, comisiones de broker, frecuencia de operaciones, plazo, liquidez y facilidad para rebalancear. Para quien todavía esté eligiendo exposición, puede ser útil partir de una guía general de mejores ETFs y después bajar al coste real de operarlos.
Mirar solo el TER puede dar una falsa sensación de eficiencia. El coste real de invertir en ETF en España sale de sumar producto, broker, ejecución, spread, divisa, fiscalidad y comportamiento del propio inversor. Antes de comprar, conviene entender no solo qué se está comprando, sino cuánto cuesta mantenerlo y moverlo dentro de la cartera.








