Johnson & Johnson logra luz verde para Ottava y desafía al robot da Vinci

Johnson & Johnson logra luz verde para Ottava
Johnson & Johnson logra luz verde para Ottava.

Qué ha autorizado la FDA y qué puede hacer Ottava

Johnson & Johnson anunció el 22 de julio de 2026 que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la FDA, ha concedido una autorización De Novo a Ottava para distintas operaciones de cirugía general en la parte superior del abdomen.

La lista incluye bypass gástrico Roux-en-Y, gastrectomía, colecistectomía, esplenectomía, manga gástrica, resección de intestino delgado, apendicectomía, liberación de adherencias, funduplicatura y reparación de hernia de hiato. La compañía prevé iniciar el lanzamiento con un grupo seleccionado de hospitales estadounidenses.

La vía De Novo no es una autorización rutinaria de un producto equivalente a otro que ya esté en el mercado. La FDA la utiliza para clasificar dispositivos nuevos de riesgo bajo o moderado cuando no existe un precedente adecuado con el que demostrar equivalencia. La decisión permite comercializar Ottava dentro de las indicaciones autorizadas y establece una nueva referencia regulatoria para futuros dispositivos similares.

La diferencia más visible está en el diseño. Ottava incorpora cuatro brazos robóticos en una mesa quirúrgica de tamaño estándar, que pueden guardarse debajo cuando no se utilizan. Johnson & Johnson sostiene que el sistema ocupa entre un 30% y un 50% menos espacio que las plataformas tradicionales con torres o carros separados.

Conviene poner ese porcentaje en contexto. La comparación procede de documentación interna de la compañía y se realizó con sistemas disponibles en septiembre de 2025. No es, por tanto, el resultado de un estudio independiente que haya comparado todos los robots en condiciones idénticas.

Para un hospital, el espacio importa porque un robot no solo exige comprar tecnología. También condiciona qué quirófanos pueden utilizarse, cómo se mueve el personal y cuánto tiempo se dedica a preparar y retirar el equipo.

Ottava podría facilitar la cirugía robótica en salas que hasta ahora resultaban demasiado pequeñas. Sin embargo, Johnson & Johnson no ha publicado en su anuncio el precio del sistema, las posibles condiciones de alquiler, el coste del mantenimiento, la formación necesaria ni el gasto recurrente en instrumentos.

Un ensayo de 30 pacientes obliga a leer la autorización con prudencia

La principal base clínica divulgada por la empresa procede del estudio FORTE, un ensayo prospectivo, multicéntrico, abierto y sin grupo de comparación realizado en seis hospitales estadounidenses.

Participaron 30 pacientes sometidos a bypass gástrico Roux-en-Y y el seguimiento principal llegó hasta 30 días. Johnson & Johnson comunicó que se cumplieron los objetivos de seguridad y funcionamiento y que todas las intervenciones terminaron con Ottava, sin necesidad de convertirlas a una técnica no robótica.

El matiz es importante. El estudio clínico se concentró en una operación y en una muestra pequeña, mientras que la autorización abarca un abanico más amplio de intervenciones abdominales. La solicitud también incluyó pruebas preclínicas, pero la información pública disponible no permite afirmar que Ottava sea superior a da Vinci, reduzca complicaciones, acorte las estancias hospitalarias o abarate cada operación.

La prueba comercial será más exigente que la regulatoria. Johnson & Johnson tendrá que demostrar que el menor tamaño se traduce en quirófanos mejor aprovechados, tiempos de preparación más cortos y una curva de aprendizaje asumible para cirujanos y personal sanitario.

En cinco de los seis centros del ensayo, las operaciones se realizaron en salas que no se habían utilizado anteriormente para cirugía robótica. Es una señal interesante sobre la flexibilidad del diseño, aunque todavía no demuestra ahorros económicos a gran escala.

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Da Vinci ya tiene dos rivales de gran tamaño en Estados Unidos

Intuitive Surgical parte con una ventaja enorme. Al cierre de junio de 2026 tenía 11.710 sistemas da Vinci instalados en todo el mundo. Durante el segundo trimestre colocó 468 nuevos equipos, los procedimientos realizados con da Vinci crecieron alrededor de un 15% y la compañía facturó 2.890 millones de dólares.

Esa red instalada genera además ingresos recurrentes mediante instrumentos, accesorios, mantenimiento y formación. El negocio no consiste únicamente en vender el robot: cada procedimiento puede producir nuevos ingresos durante buena parte de la vida útil del sistema.

Medtronic también ha entrado en el mercado estadounidense. La FDA autorizó su robot Hugo en diciembre de 2025 para procedimientos urológicos como prostatectomía, nefrectomía y cistectomía. La primera operación comercial con el sistema en Estados Unidos se realizó en febrero de 2026.

Ottava llega inicialmente con indicaciones de cirugía general, por lo que la competencia entre los tres fabricantes crecerá por especialidades y no será todavía una comparación directa en todas las operaciones.

Para Johnson & Johnson, la autorización cierra una espera especialmente larga. El origen de su estrategia moderna en robótica quirúrgica se remonta a la colaboración anunciada en 2015 entre Ethicon y Google Life Sciences, que dio lugar a Verb Surgical. J&J adquirió posteriormente la participación restante de Verb y el programa atravesó retrasos antes de llegar a los ensayos en humanos y a la autorización comercial.

La clave competitiva no será únicamente fabricar una máquina más compacta. Los hospitales valorarán el precio de adquisición o alquiler, los consumibles utilizados en cada operación, el servicio técnico, la disponibilidad de instrumentos, la formación de los equipos y la integración con sus sistemas de información.

Intuitive lleva décadas construyendo esa red. Johnson & Johnson y Medtronic cuentan con tamaño, catálogos quirúrgicos amplios y relaciones comerciales con hospitales, pero todavía deben convertir esas ventajas en operaciones reales y recurrentes.

Qué cambia para pacientes, hospitales y pequeños inversores

Para los pacientes estadounidenses, la autorización amplía las opciones disponibles para los hospitales, pero no garantiza por sí sola mejores resultados ni facturas más bajas.

Una competencia más intensa puede presionar los precios y las condiciones comerciales. También puede elevar el gasto si los centros compran varias plataformas, duplican la formación o deben mantener inventarios de instrumentos incompatibles. El impacto económico dependerá del coste por operación y del nivel real de utilización, datos que todavía no se conocen.

En España no hay un cambio inmediato. La autorización es estadounidense y Johnson & Johnson solo ha anunciado un lanzamiento inicial con clientes seleccionados en ese país.

La compañía pretende avanzar hacia otras indicaciones y jurisdicciones, pero no ha comunicado una fecha para Europa ni para los hospitales españoles. Hasta que existan autorización regulatoria, contratos de compra y equipos formados, Ottava seguirá siendo una noticia de competencia tecnológica más que una alternativa disponible para el paciente español.

Para el pequeño inversor, el movimiento debe leerse desde el negocio y no desde la reacción de una sesión bursátil. Johnson & Johnson, que cotiza en la Bolsa de Nueva York con el ticker JNJ, facturó 25.310 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. De esa cantidad, 8.926 millones correspondieron a su división MedTech.

Ottava puede reforzar el negocio quirúrgico a largo plazo, pero la empresa todavía no ha publicado previsiones de ventas, número de unidades, precios o margen para el sistema. Una autorización abre el mercado; no garantiza que los hospitales adopten el producto con rapidez ni que genere beneficios relevantes desde el primer momento.

Quien siga esta tendencia mediante ETFs del sector salud o ETFs de Estados Unidos debería vigilar indicadores más útiles que el titular: hospitales instalados, operaciones realizadas, ingresos recurrentes por instrumentos, expansión regulatoria y evidencia clínica comparada.

La autorización cambia el tablero, pero todavía no decide al ganador. La siguiente prueba para Ottava será demostrar que cabe en más quirófanos, que los hospitales pueden utilizarlo con eficiencia y que los resultados clínicos se mantienen en más pacientes y durante más tiempo. Ahí se verá si Johnson & Johnson ha creado un competidor real o solo ha superado la primera gran barrera.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.