Goldman cambia el foco de la IA: ya no son solo chips, también electricidad

Goldman cambia el foco de la IA
Goldman cambia el foco de la IA.

Qué ha cambiado en la previsión de Goldman

La nueva cifra que mueve la noticia es 217 gigavatios de capacidad mundial de centros de datos en 2030. Según la información publicada sobre la actualización de Goldman Sachs, la previsión anterior estaba en 168 gigavatios y la capacidad actual de referencia rondaría los 101 gigavatios. Es importante no confundir esas cifras: los 168 gigavatios no son la capacidad instalada “de ahora”, sino la estimación previa que el banco habría revisado al alza.

Ese salto obliga a mirar la IA de otra manera. Durante meses, el mercado ha puesto el foco en los chips, los semiconductores y las grandes tecnológicas. Pero si los centros de datos no consiguen conexión eléctrica, permisos, transformadores, refrigeración y capacidad de red, el cuello de botella pasa del procesador al enchufe.

Goldman ya venía avisando de esa tensión. En mayo, el banco estimó que la demanda eléctrica de los centros de datos en Estados Unidos podía pasar de 31 gigavatios en 2025 a 66 gigavatios en 2027, y que su peso sobre el pico de demanda eléctrica de verano subiría del 4,1% al 8,5% en ese mismo periodo.

Por qué las eléctricas aparecen ahora en el centro

La novedad no es solo que haya más centros de datos. La clave es que esa capacidad necesita energía firme, cercana y disponible. Y ahí entran las eléctricas, los productores independientes de energía y los propietarios de infraestructuras de datos.

Goldman ha señalado a compañías como Vistra, Talen, NRG, Duke Energy y Sempra dentro del mapa de posibles beneficiadas por la expansión de la demanda eléctrica ligada a la IA. La lectura no es homogénea: Vistra, Talen y NRG están más cerca del negocio de generación y suministro competitivo; Duke y Sempra tienen más peso como utilities reguladas en grandes zonas de Estados Unidos. Digital Realty aparece en otra parte de la cadena: no vende electricidad como una eléctrica, sino espacio e infraestructura para alojar datos.

Para el pequeño inversor, esto tiene una consecuencia sencilla: la temática de la IA ya no se limita a Nvidia, Microsoft o los grandes nombres tecnológicos. También toca energía, redes, REITs de centros de datos, financiación de infraestructuras y regulación eléctrica. Quien siga esta tendencia a través de fondos o ETFs debería entender qué compra realmente, porque no es lo mismo exposición a ETFs de IA que exposición a ETFs de energía o a ETFs REITs.

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Qué puede significar para el bolsillo

La parte menos visible, pero más importante para el lector, está en la factura eléctrica. Un centro de datos puede traer inversión, empleo cualificado y actividad económica, pero también exige red, suelo, agua, refrigeración, subestaciones y nueva capacidad de generación. Si esos costes se cargan mal, el riesgo es que terminen presionando las tarifas de hogares y negocios que no usan directamente esa infraestructura.

La Agencia Internacional de la Energía calcula que el consumo eléctrico global de los centros de datos podría duplicarse desde 485 TWh en 2025 hasta alrededor de 950 TWh en 2030. También advierte de que el impacto sobre precios depende de la situación de cada sistema eléctrico: donde la red esté ajustada, el crecimiento de demanda puede exigir inversiones que acaben elevando costes; donde haya capacidad sobrante, el efecto puede ser distinto.

Esto explica por qué la noticia no es solo bursátil. Afecta a consumidores, empresas y administraciones. En Estados Unidos ya hay debate político sobre si los centros de datos deben pagar directamente las infraestructuras que necesitan o si parte del coste puede acabar en la tarifa general. Para una familia, eso se traduce en una pregunta muy concreta: si la IA exige más red, ¿quién paga la ampliación?

Para las pymes y autónomos, el riesgo es parecido. Si la electricidad se encarece en zonas tensionadas por la entrada de grandes consumidores industriales, el coste no se queda en Silicon Valley. Puede llegar a talleres, comercios, naves logísticas, oficinas y negocios digitales. La IA puede mejorar productividad, pero su infraestructura física también compite por energía.

La letra pequeña para inversores

Que Goldman señale a varias compañías no convierte esas acciones en una recomendación automática. Las utilities reguladas pueden beneficiarse de más inversión reconocida por el regulador, pero también están expuestas a presión política si las facturas suben. Los productores independientes pueden ganar con precios eléctricos más altos o contratos a largo plazo, pero dependen de mercados regionales, disponibilidad de activos, gas, nuclear, permisos y disciplina de capital.

Digital Realty tiene otra lógica. Como propietario y operador de centros de datos, puede beneficiarse de la escasez de capacidad y de la demanda de grandes clientes tecnológicos. Pero también necesita financiar edificios, energía, refrigeración y suelo en un sector cada vez más competitivo. En los REITs, además, el coste de la deuda importa mucho: crecer puede ser atractivo, pero no es gratis.

La propia Goldman ha advertido de que no todos los proyectos previstos llegan a tiempo. Según su análisis sobre Estados Unidos, históricamente solo alrededor del 72% de los centros de datos programados para activarse en los cuatro trimestres siguientes entran en servicio en plazo, y el banco espera que apenas entre el 50% y el 60% de la capacidad prevista para los próximos uno o dos años se materialice a tiempo.

Ese matiz es clave. Si la demanda de IA crece más rápido que la red, ganan valor los activos eléctricos ya conectados. Pero si la inversión se retrasa, si los reguladores obligan a las tecnológicas a pagar más costes, si las tarifas generan rechazo social o si la monetización de la IA decepciona, la historia cambia.

La pregunta útil no es si la IA necesita centros de datos. Eso parece claro. La pregunta es quién controla la electricidad, quién financia la red y quién soporta el coste final. Para el lector, ahí está la diferencia entre una tendencia tecnológica brillante y una factura que puede acabar llegando al bolsillo.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.