Qué ha pasado en Es Murterar
Es Murterar no está funcionando como antes. La central, propiedad de Endesa, se encuentra en una fase de pruebas técnicas para estar disponible si el operador del sistema, Red Eléctrica, considera necesario activarla de forma puntual.
La diferencia importa. Una cosa es probar que una instalación puede arrancar si hace falta y otra muy distinta volver a producir electricidad de manera ordinaria. Según la información publicada, Endesa sostiene que este año la central todavía no ha entrado en funcionamiento.
La central forma parte de un proceso de cierre progresivo. El acuerdo entre Gobierno central, Govern balear y Endesa fijó el cierre de los grupos 1 y 2 y dejó los grupos 3 y 4 como respaldo, con uso limitado, hasta la llegada del segundo enlace eléctrico con la Península.
El punto clave no es solo ambiental. Es Murterar se ha convertido en una pieza incómoda pero todavía útil para el sistema eléctrico balear: contamina más que las alternativas renovables o la interconexión, pero puede servir como seguro de respaldo en una isla donde los márgenes de suministro son más delicados que en la Península.
Por qué importa para Mallorca y para el precio de la luz
Para el consumidor, la pregunta importante es sencilla: ¿esto puede afectar a la factura o al riesgo de cortes?
La respuesta corta es que unas pruebas de arranque no deberían traducirse por sí solas en una subida directa de la factura. La factura eléctrica depende de más factores: mercado mayorista, peajes, cargos, impuestos, contrato y consumo real de cada hogar.
Pero la noticia sí importa para el bolsillo por otro motivo: la seguridad del suministro tiene coste. En una isla con fuerte presión turística en verano, más aire acondicionado, más hoteles llenos, más restauración y más consumo eléctrico, tener potencia de respaldo puede reducir el riesgo de tensiones si falla otra fuente de generación o si la demanda se dispara.
Baleares consumió 6.063 GWh de electricidad en 2024 y Mallorca concentró el 75% de la demanda del archipiélago, según Red Eléctrica. Además, la generación renovable alcanzó 655 GWh, un 24,3% más que en 2023, aunque la cuota renovable propia todavía fue del 14,6%.
Ese dato ayuda a entender el equilibrio. Baleares avanza en renovables, pero aún necesita centrales, interconexiones y respaldo para cubrir la demanda. Y ahí Es Murterar sigue apareciendo como una infraestructura de transición: cada vez menos deseada, pero todavía no del todo prescindible.

El papel de Red Eléctrica: no decide Endesa sola
La activación de Es Murterar no depende solo de Endesa. La clave está en Red Eléctrica, que opera el sistema balear en tiempo real y debe mantener el equilibrio entre generación y consumo.
Red Eléctrica explica que su función en Baleares es garantizar la continuidad y seguridad del suministro, programar la producción necesaria y supervisar el sistema eléctrico.
Esto significa que una eventual reactivación puntual de Es Murterar no sería un gesto comercial de Endesa ni una decisión aislada de la empresa. Sería una medida del sistema eléctrico si el operador considera que hace falta para cubrir demanda o reforzar la seguridad.
Para el lector, el matiz es importante. La noticia no significa que vuelva el carbón como estrategia energética de largo plazo. Significa que el sistema mantiene una herramienta de respaldo mientras Baleares completa su transición hacia más interconexión y más renovables.
Qué puede cambiar para vecinos, empleo y economía local
En Alcúdia, Es Murterar no es solo una central. Es empleo, mantenimiento, actividad industrial, proveedores y transición económica.
El cierre progresivo de una instalación de este tamaño siempre tiene dos caras. Por un lado, reduce emisiones y encaja con el objetivo de abandonar el carbón. Por otro, obliga a recolocar trabajadores, atraer nueva actividad y evitar que la zona pierda peso económico.
El Ministerio para la Transición Ecológica incluyó la zona de Alcúdia, afectada por el cierre de Es Murterar, en el Fondo de Transición Justa Europeo, con 17,3 millones de euros asignados para apoyar nuevas actividades económicas y recualificación laboral.
Para los vecinos, lo relevante no es solo si la chimenea echa humo una semana. Lo importante es qué sustituye a la central cuando deje de ser necesaria: renovables, almacenamiento, empleo técnico, proveedores locales o proyectos industriales que puedan mantener actividad en la zona.
Una central en pruebas puede sostener cierto trabajo de mantenimiento. Pero el futuro económico de Alcúdia no puede depender indefinidamente de una instalación fósil en retirada.

El segundo cable es la verdadera pieza de fondo
La razón por la que Es Murterar sigue teniendo peso está en el calendario de la interconexión.
Red Eléctrica considera el segundo enlace Península-Baleares un proyecto estratégico. La compañía prevé que pueda cubrir de media anual el 65% de la demanda eléctrica del archipiélago y reducir 905 kilotoneladas de CO₂ al año.
Además, Red Eléctrica y las administraciones han estimado que el proyecto puede suponer un ahorro de 149 millones de euros anuales para el conjunto de los consumidores.
Ese es el dato que más debería mirar el lector. Si el segundo enlace avanza, Baleares ganará seguridad de suministro, reducirá dependencia de centrales fósiles y tendrá más margen para integrar renovables. Si se retrasa, instalaciones como Es Murterar seguirán teniendo valor como respaldo, aunque sean cada vez menos compatibles con el objetivo de descarbonización.

Qué debe vigilar ahora el consumidor
El primer punto es si Red Eléctrica ordena o no la activación real de la central. Las pruebas no son lo mismo que producir electricidad. La señal relevante será si Es Murterar entra en operación, durante cuánto tiempo y con qué grupo.
El segundo punto es el verano. Mallorca tiene una economía muy ligada al turismo, y eso eleva la sensibilidad del sistema eléctrico en los meses de más consumo. Hoteles, comercios, restauración, transporte, viviendas turísticas y hogares compiten por una red que debe estar preparada para picos de demanda.
El tercer punto es el impacto en costes. Una activación puntual no tiene por qué mover de forma visible la factura de un hogar concreto, pero la dependencia de generación de respaldo más cara sí puede afectar al coste global del sistema.
El cuarto punto es el calendario del segundo enlace. La noticia de Es Murterar importa menos por el humo que se ha visto y más por lo que revela: Baleares todavía necesita cerrar del todo el puente entre seguridad de suministro, energía limpia y precio razonable para el consumidor.
Para el lector, la conclusión es clara. Es Murterar no vuelve porque la transición energética haya fracasado, sino porque esa transición aún no está terminada. La diferencia entre una prueba técnica y una reactivación real será clave para saber si estamos ante una simple medida preventiva o ante una señal de que el sistema balear sigue necesitando más respaldo del previsto.









