Qué se vota en FREMM y por qué no es solo una elección interna
La Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia afronta un relevo relevante. Alfonso Hernández Zapata ha cerrado una etapa de casi nueve años al frente de FREMM y se abre la elección de una nueva presidencia. La convocatoria electoral está en marcha y el plazo de reclamaciones al censo del Consejo Directivo finalizaba el 17 de julio de 2026 a las 14:00 horas, según la información publicada por la propia federación.
El dato importante para el lector no es solo quién gana. Es qué prioridades marcará la organización que representa a una parte relevante del tejido industrial murciano. Martínez Pagán ha situado la dimensión de FREMM en más de 2.600 empresas y más de 35.000 trabajadores, una cifra que ayuda a entender por qué este relevo puede tener consecuencias en empleo, costes laborales, formación y competitividad.
La patronal no fija por sí sola los precios, los salarios ni la inversión industrial. Pero sí influye en la negociación colectiva, en la formación de perfiles técnicos, en la relación con administraciones y en las necesidades de autónomos, talleres, instaladores, empresas de mantenimiento, industria naval, automoción, seguridad, energía y servicios vinculados al metal.
Para muchas pequeñas empresas, esas decisiones no son abstractas. Afectan a costes, convenios, dificultad para contratar, acceso a talento y capacidad para competir. Y, en última instancia, también pueden acabar influyendo en el empleo disponible y en los servicios que recibe el consumidor.
Martínez Pagán y Ortiz: dos vicepresidentes ante el relevo
La novedad es clara: no hay candidatura única. Dos vicepresidentes de FREMM, Tomás Martínez Pagán y Encarna Ortiz Asensio, han dado el paso para suceder a Hernández Zapata. Martínez Pagán llega vinculado a Cartagena y a AEMIN, la Asociación de Empresas de Mantenimiento Industrial y Naval. Ortiz, CEO de Grupo Vigilant, procede del ámbito de la seguridad privada y aspira a convertirse en la primera mujer presidenta de la federación.
Martínez Pagán defiende un mensaje de continuidad, unidad y consolidación de los proyectos impulsados durante la etapa anterior. Entre sus prioridades aparece el futuro centro de capacitación industrial de Cartagena, un proyecto ligado a la formación de jóvenes en actividades con demanda laboral, especialmente en industria naval, náutica y nuevas tecnologías. También ha reconocido que el proyecto sigue pendiente de actualización y de procedimientos antes de concretar el arranque de obras.
Ortiz plantea su candidatura desde la experiencia empresarial y asociativa. Ingresó en FREMM en 1999, se incorporó a la vicepresidencia en 2022 y ha desarrollado una trayectoria ligada a Grupo Vigilant, empresa familiar especializada en seguridad privada. Su perfil introduce una lectura distinta: continuidad, sí, pero con el factor añadido de una posible presidencia femenina en un sector históricamente muy masculinizado.
Conviene no convertir esto en una carrera de nombres. La pregunta útil es otra: qué propuesta ofrece más capacidad para resolver los problemas reales del metal murciano. Formación, falta de mano de obra cualificada, convenio, digitalización, costes, relevo generacional y apoyo a pymes deberían pesar más que la etiqueta de cada candidatura.

El dinero real está en el convenio, la formación y las pymes
El primer punto sensible es el convenio. El metal murciano venía de un convenio 2023-2025 y el nuevo ciclo abre una negociación clave para empresas y trabajadores. Una subida salarial mal encajada puede tensionar márgenes en negocios pequeños. Una negociación demasiado dura para los trabajadores puede alimentar conflicto laboral, pérdida de poder adquisitivo y dificultad para atraer jóvenes al sector.
Aquí hay dinero real. Para el trabajador, el convenio afecta a sueldo, condiciones, estabilidad y expectativas. Para la empresa, afecta a costes, precios, contratación y planificación. Para el cliente, puede acabar notándose en tarifas de reparación, instalaciones, mantenimiento, servicios industriales o presupuestos de obras y equipamientos.
El segundo punto es la formación. El metal necesita perfiles técnicos y la falta de trabajadores cualificados ya es uno de los grandes cuellos de botella de la industria española. Si FREMM consigue que sus centros de formación conecten mejor con las necesidades reales de las empresas, puede mejorar la empleabilidad de jóvenes y desempleados. Si no lo consigue, muchas compañías seguirán compitiendo por pocos perfiles y eso puede encarecer proyectos o retrasar servicios.
El tercer punto son las pymes y autónomos. Muchas empresas del metal no tienen la estructura financiera de una gran industria. Un taller, una instaladora o una pequeña empresa de mantenimiento necesita controlar cobros, pagos, impuestos, financiación y herramientas de gestión. En ese terreno, contenidos como las cuentas para autónomos, las soluciones de TPV y datáfonos o las cuentas para pequeñas empresas ayudan a aterrizar una idea básica: la competitividad también se juega en la caja diaria, no solo en los grandes discursos sectoriales.
Cartagena, Murcia y el impacto local que conviene mirar
El relevo en FREMM también tiene lectura territorial. Martínez Pagán está muy vinculado a Cartagena y ha señalado el centro de capacitación industrial de la comarca como una de sus prioridades. Eso importa porque Cartagena y su entorno concentran actividad naval, portuaria, energética e industrial. Formar perfiles técnicos allí puede tener un impacto directo sobre empleo local, proveedores, transporte y oportunidades para jóvenes.
Pero hay que leerlo con prudencia. Una cosa es que el proyecto sea estratégico y otra que su impacto ya esté garantizado. Falta concretar calendario, inversión definitiva actualizada, fases, capacidad de alumnos, financiación y empleos reales asociados. En noticias de formación e inversión local, el dato decisivo no es solo el anuncio, sino cuántas personas se forman, cuántas encuentran trabajo y qué empresas acaban contratando.
Murcia capital y el conjunto de la Región tampoco quedan al margen. FREMM no representa solo a Cartagena. Agrupa actividades de producción, comercio, reparación, instalación y mantenimiento del metal. Por eso, el nuevo liderazgo tendrá que evitar una lectura localista y equilibrar necesidades de comarcas industriales, talleres urbanos, instaladores, empresas de servicios, automoción, energía y mantenimiento.
El riesgo para el lector es quedarse con el duelo personal. Lo importante es si la nueva presidencia mejora la capacidad del sector para crear empleo útil, formar trabajadores, reducir tensiones laborales y ayudar a empresas pequeñas a sobrevivir en un entorno de costes altos.

Qué debe vigilar el lector antes y después del 28 de julio
La votación prevista para el 28 de julio no debería leerse como un simple cambio de cara. De ella saldrá la persona que tendrá que representar a empresarios del metal en un momento en el que el sector necesita mano de obra, acuerdos laborales y proyectos formativos que no se queden en titulares.
Hay cuatro puntos que conviene seguir. Primero, si las candidaturas concretan programas con medidas verificables, no solo mensajes de unidad. Segundo, cómo afrontará la nueva presidencia la negociación laboral y la posibilidad de conflicto en el sector. Tercero, qué calendario real tendrá el centro de capacitación de Cartagena. Cuarto, qué apoyo recibirán pymes y autónomos para digitalizarse, financiarse y contratar personal cualificado.
Para trabajadores, empresas y familias murcianas, la presidencia de FREMM importa menos por la foto y más por sus efectos prácticos. Si el nuevo liderazgo mejora formación, diálogo y competitividad, el impacto puede notarse en empleo y actividad. Si el relevo se queda en una pelea interna, el sector perderá una oportunidad en un momento en el que el metal necesita menos ruido y más ejecución.









