Amazon ya no crece en España solo por los paquetes: datos, publicidad y centros logísticos ganan peso

Amazon ha vuelto a crecer en España, pero la lectura útil no está solo en cuántos pedidos entrega. El dato importante es otro: cada vez pesa más su negocio de datos, publicidad y centros de datos, una mezcla que puede afectar a pymes, empleo, competencia y también a cómo compran los consumidores.
Centro logístico de Amazon en Zaragoza una de las zonas clave de su negocio en España.
Centro logístico de Amazon en Zaragoza una de las zonas clave de su negocio en España.

Qué ha pasado con Amazon en España

Amazon cerró 2025 con más de 9.000 millones de euros de ingresos brutos en España y un beneficio antes de impuestos superior a 290 millones de euros, según la propia compañía. También asegura que reinvirtió 6.500 millones en infraestructura, salarios y mantenimiento de operaciones, y que su contribución fiscal total superó los 1.500 millones.

Pero la foto cambia cuando se miran las sociedades españolas del grupo. Las siete filiales domiciliadas en España sumaron 4.126,2 millones de euros de cifra de negocio, un 23% más que el año anterior, según el análisis de sus cuentas publicado por Cinco Días.

Ahí aparece la parte menos visible para el consumidor. Amazon Spain Fulfillment y Amazon Road Transport siguen siendo gigantes por su peso logístico, con más de 1.000 millones de facturación cada una. Pero las filiales que más explican el cambio son Amazon Data Services, ligada a los centros de datos, y Amazon Online Spain, centrada en publicidad online.

Amazon Data Services facturó 458 millones de euros, casi el triple que un año antes. Amazon Online Spain alcanzó 795 millones, un 23% más. Dicho de forma sencilla: Amazon ya no gana escala en España solo moviendo paquetes. También la gana vendiendo infraestructura tecnológica y espacio publicitario dentro de su propio ecosistema.

El dato clave no está solo en las ventas

El crecimiento de Amazon en España tiene dos lecturas. La primera es evidente: más volumen, más logística, más centros, más empleo y más actividad económica. La segunda es menos visible: cuanto más grande es la plataforma, más valor tienen los datos, la publicidad y la infraestructura que sostiene el negocio.

Para el consumidor, esto importa porque Amazon no es solo una tienda online. Es un escaparate, un sistema de recomendación, una red logística, una plataforma para vendedores externos, un negocio audiovisual, una infraestructura cloud y un canal publicitario.

Cuando una compañía controla tantas capas del proceso, puede mejorar el servicio y acelerar entregas. Pero también puede aumentar la dependencia de vendedores, marcas y pymes que necesitan estar dentro de la plataforma para llegar al cliente.

El dato de publicidad es especialmente relevante. Si las marcas y vendedores pagan más para aparecer mejor posicionados, ese coste no desaparece. Puede acabar presionando márgenes o trasladándose, en parte, al precio final de algunos productos. No siempre ocurrirá, pero es una de las preguntas que conviene hacerse cuando una plataforma crece también como negocio publicitario.

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Qué puede cambiar para consumidores y pymes

Para quien compra en Amazon, el crecimiento puede traducirse en más disponibilidad, entregas más rápidas y un catálogo más amplio. La compañía asegura que llega al 90% de los códigos postales en dos días o menos, algo especialmente relevante fuera de grandes ciudades.

Pero hay un matiz importante. Más comodidad no siempre significa más competencia real. Si el consumidor concentra cada vez más compras en un mismo canal, comparar precios exige más esfuerzo. Y si el vendedor depende cada vez más de la plataforma para vender, puede tener menos margen para decidir condiciones, precios o inversión en publicidad.

Para las pymes, Amazon puede ser una puerta de salida al exterior. La propia compañía afirma que más del 60% de los artículos vendidos en Amazon proceden de vendedores externos, en su mayoría pequeñas y medianas empresas, y que las pymes españolas que venden en su tienda superaron los 1.200 millones de euros en exportaciones en 2024.

La oportunidad existe. Pero también la dependencia. Una pyme que vende mucho a través de Amazon puede crecer más rápido, pero debe vigilar comisiones, costes logísticos, inversión en anuncios, condiciones de posicionamiento y riesgo de depender demasiado de un único canal de venta.

Esa es la lectura práctica para autónomos y pequeños negocios: vender en Amazon puede abrir mercado, pero no debería sustituir la necesidad de construir marca propia, controlar márgenes y diversificar canales.

Aragón, centros de datos y empleo: la parte que se ve menos

El otro gran cambio está en la infraestructura tecnológica. Amazon anunció en marzo una inversión prevista de 33.700 millones de euros en España para ampliar su infraestructura de centros de datos e impulsar capacidades de nube e inteligencia artificial. La inversión se concentra especialmente en Aragón y, según la compañía, apoyaría el equivalente a 29.900 empleos a tiempo completo de media anual hasta 2035.

Cinco Días detalla además que Amazon Data Services recibió en 2025 una inyección de 2.500 millones de euros de su matriz y destinó casi 2.400 millones a terrenos, construcciones e instalaciones técnicas, con nuevos centros de datos en Zaragoza y Huesca.

Para Zaragoza, Huesca y Teruel, esto puede significar empleo cualificado, actividad para proveedores, más demanda de servicios técnicos y más peso dentro del mapa tecnológico español. Pero conviene leerlo con contexto: los centros de datos generan inversión elevada, aunque no siempre crean tanto empleo directo como una gran planta industrial intensiva en mano de obra.

También hay cuestiones que deben vigilarse: consumo energético, uso de agua, permisos, impacto territorial, presión sobre infraestructuras y capacidad de que el beneficio llegue de verdad a proveedores y trabajadores locales.

La inversión es relevante. Pero el impacto real dependerá de cómo se ejecute, qué empleo se cree, cuánto negocio quede en empresas locales y qué costes asuman los territorios donde se instalan los centros.

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Qué significa para el pequeño inversor

Para quien mira Amazon desde el punto de vista inversor, la noticia no debería leerse como una señal aislada de compra o venta. Lo relevante es entender qué parte del negocio gana peso: logística, publicidad, nube, inteligencia artificial y servicios a terceros.

La publicidad y la nube suelen tener una lectura distinta a la venta minorista tradicional. Pueden ofrecer mejores márgenes, pero también están expuestas a regulación, competencia tecnológica, presión inversora y necesidades de capital muy elevadas.

Quien invierte en grandes tecnológicas debe mirar más allá del titular de ingresos. La pregunta útil es si el crecimiento mejora beneficios de forma sostenible, si exige más deuda o inversión, y si aumenta el riesgo regulatorio o de concentración.

Para quien prefiera exposición diversificada en lugar de comprar acciones concretas, puede tener más sentido estudiar vehículos amplios como ETFs del sector tecnológico o ETFs de Estados Unidos, siempre revisando costes, divisa, concentración y horizonte temporal antes de decidir.

El crecimiento de Amazon en España confirma algo importante: la compañía ya no puede analizarse solo como comercio electrónico. Para el consumidor, la clave está en precios, competencia y privacidad comercial. Para las pymes, en oportunidad y dependencia. Para el empleo, en qué tipo de puestos crea. Y para el inversor, en si el negocio que más crece es realmente el que puede sostener la rentabilidad futura.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.

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