El rally de la IA ya no depende solo de Nvidia: mira a la memoria

El nuevo punto caliente del mercado no está solo en los chips más conocidos de inteligencia artificial. La memoria de alta gama se ha convertido en una pieza clave del rally tecnológico, y eso obliga al inversor a revisar concentración, expectativas de beneficios y riesgos de cartera.
Chips de memoria y centros de datos impulsan el nuevo foco del mercado de IA.
Chips de memoria y centros de datos impulsan el nuevo foco del mercado de IA.

La novedad: la IA también se juega en la memoria

Durante meses, buena parte del mercado ha leído el auge de la inteligencia artificial como una historia de grandes tecnológicas, centros de datos y fabricantes de chips avanzados. Pero el foco se está desplazando hacia una capa menos visible: la memoria de alto ancho de banda, conocida como HBM, imprescindible para entrenar y ejecutar modelos de IA cada vez más exigentes.

Ahí entran compañías como SK Hynix, Samsung o Micron. SK Hynix, de hecho, se ha situado en el centro de esta narrativa: la propia compañía recoge estimaciones de Goldman Sachs que le atribuyen una posición dominante en HBM3 y HBM3E, con más del 50% del mercado hasta al menos 2026.

El problema para el inversor no es que la memoria sea irrelevante. Es justo lo contrario. Cuando una parte creciente del mercado empieza a depender de un cuello de botella concreto, la cartera puede quedar más concentrada de lo que parece. Esto afecta tanto a quien compra acciones sueltas como a quien invierte mediante fondos o ETFs globales.

En los últimos días se ha visto el otro lado de esa concentración. SK Hynix cayó más de un 15% en Corea del Sur y sus acciones cotizadas en EE. UU. retrocedieron un 9% en su primer día completo de negociación, en un movimiento que arrastró a Samsung, Micron y otros valores ligados a memoria y semiconductores.

Para quien invierte desde España, la lectura práctica no es “comprar memoria” ni “salir de tecnología”. La lectura es más sencilla: si tienes exposición a Nasdaq, S&P 500, ETFs de tecnología, semiconductores o IA, conviene saber cuánto depende tu cartera de una misma historia.

Aquí puede ser útil revisar qué productos llevas dentro, especialmente si inviertes a través de ETFs del S&P 500, ETFs de semiconductores o ETFs de inteligencia artificial. El nombre del ETF puede parecer diversificado, pero la composición real puede concentrarse mucho en pocas empresas, sectores o países.

Beneficios al alza, pero expectativas también más exigentes

El rally no se sostiene solo sobre narrativa. También hay beneficios. Goldman Sachs elevó sus previsiones de beneficio por acción del S&P 500 hasta 340 dólares para 2026 y 385 dólares para 2027, y señaló que los beneficiarios de la infraestructura de IA podrían explicar aproximadamente la mitad del crecimiento de beneficios de este año.

FactSet también apunta a una temporada de resultados exigente. Según su informe, con datos hasta el 10 de julio, el crecimiento estimado de beneficios del S&P 500 para el segundo trimestre estaba en el 23,6%, con posibilidad de superar el 29% si se repite el patrón histórico de sorpresas positivas.

Esto tiene una consecuencia muy clara: cuanto más suben las expectativas, menos margen hay para decepcionar. Una empresa puede seguir creciendo mucho y, aun así, caer en bolsa si el mercado esperaba todavía más. Ese es uno de los riesgos habituales en fases de euforia temática.

La clave está en separar tres cosas: que la IA sea una tendencia real, que las empresas ganen dinero con ella y que las valoraciones actuales sean razonables para todos los perfiles. Son preguntas distintas. Y para una cartera de largo plazo, mezclarlas puede llevar a asumir más riesgo del necesario.

Por eso, antes de reforzar exposición tecnológica, conviene mirar el peso total de Estados Unidos, tecnología, semiconductores, dólar y grandes compañías dentro de la cartera. Un inversor puede creer que está diversificado por tener varios fondos o ETFs, pero acabar acumulando la misma exposición por distintas vías.

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El riesgo de fondo: deuda, tipos y materias primas

El otro lado del mercado está en la macro. La deuda pública de Estados Unidos sigue siendo una pieza central del debate: la Oficina Presupuestaria del Congreso proyecta un déficit federal de 1,9 billones de dólares en 2026 y una deuda en manos del público que pasaría del 101% del PIB en 2026 al 120% en 2036.

Esto importa porque una bolsa cara necesita dos apoyos: beneficios fuertes y tipos que no se disparen. Si la deuda, los déficits o la inflación vuelven a presionar los bonos, los múltiplos de la renta variable pueden sufrir. No hace falta una crisis para que una cartera concentrada note el golpe; basta con que cambie el precio del dinero.

También hay tensión en las materias primas. El petróleo repuntó con fuerza el lunes en medio de tensiones geopolíticas, elevando los rendimientos de los bonos y presionando a Wall Street: el S&P 500 cayó un 0,8% y el Nasdaq un 1,6%, según AP.

En paralelo, el oro, el cobre y otras materias primas vuelven a aparecer en muchas conversaciones de diversificación. Pero aquí conviene no confundir cobertura con seguridad. Un ETF de oro, cobre o materias primas puede aportar una exposición diferente a la renta variable tecnológica, pero también tiene volatilidad, riesgo de divisa y comportamiento propio.

Quien quiera estudiar ese tipo de exposición puede comparar opciones en ETFs de oro, ETFs de cobre o ETFs de materias primas, siempre entendiendo que no sustituyen a una estrategia bien diversificada.

Qué debe mirar ahora el inversor

El punto importante no es adivinar si la memoria seguirá subiendo, si el Nasdaq marcará nuevos máximos o si el oro batirá otra vez sus récords. La pregunta útil es si tu cartera depende demasiado de un único relato de mercado.

Si inviertes a largo plazo, revisa tres cosas. Primero, el peso real de tecnología y semiconductores. Segundo, si tus fondos o ETFs repiten las mismas grandes posiciones. Tercero, si tienes liquidez, renta fija, materias primas u otros activos solo porque “tocaba diversificar”, o porque entiendes qué papel cumplen.

También conviene mantener prudencia con mercados emergentes o regionales muy concentrados. Corea del Sur es un buen ejemplo: una economía sólida puede convertirse en una exposición muy dependiente de pocas compañías si el índice está dominado por semiconductores y memoria.

Fuera de EE. UU., otro foco está en Argentina. La Bolsa de Comercio de Rosario ha recortado su estimación de liquidación de divisas del agro para 2026 hasta 34.897 millones de dólares, unos 1.200 millones menos que en mayo, por menores precios internacionales proyectados. No es el centro de una cartera global típica en España, pero sí recuerda algo importante: las divisas, las reservas y las materias primas pueden moverse rápido cuando cambia el contexto.

El rally de la IA puede seguir teniendo recorrido. También puede tener correcciones fuertes por el camino. Para el inversor particular, lo sensato no es intentar acertar cada giro, sino entender dónde está concentrado el riesgo, qué expectativas ya están en precio y si la cartera sigue encajando con su plazo y tolerancia a las caídas.

Esta noticia ha sido elaborada por Miguel Cano Jiménez.

Miguel Cano Jiménez

Miguel Cano Jiménez

Especialista

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Especialista en ETFs e inversión indexada a largo plazo.