El crecimiento viene, sobre todo, de la inversión
La cifra no se explica solo por más cuentas abiertas. Según los datos publicados este 1 de octubre, MyInvestor suma 14.600 millones de euros en productos de inversión, alrededor del 73% de todo su volumen de negocio. El resto se reparte entre 4.700 millones en cuentas y depósitos y 700 millones en crédito.
El salto es relevante porque el banco digital ha duplicado su tamaño en 16 meses. En marzo de 2024 estaba en 5.000 millones y algo más de 260.000 clientes; en mayo de 2025 llegó a 10.000 millones y más de 550.000 clientes; ahora ya supera los 20.000 millones y el millón de usuarios.
La clave está en qué productos han empujado ese crecimiento. La entidad atribuye buena parte del avance a los fondos indexados y a las carteras de gestión automatizada, dos vías de inversión que han ganado presencia entre clientes que buscan operar de forma más sencilla, con costes bajos y sin depender tanto de una oficina.
Qué significa para quien ya usa MyInvestor
Para el cliente, el cambio importante no es solo que el banco sea más grande. La cuestión es que MyInvestor se consolida como una entidad donde la relación bancaria gira cada vez más alrededor de la inversión, no solo de la cuenta o del depósito.
Eso puede tener ventajas para quien quiere centralizar operativa, fondos, carteras, planes, ETF o financiación en una misma app. Pero también exige revisar mejor cada producto. No es lo mismo tener saldo en una cuenta, contratar un depósito, invertir en un fondo indexado o delegar una cartera automatizada. Cada uno tiene costes, riesgos, fiscalidad y condiciones distintas.
Quien esté comparando entidades digitales para invertir puede ampliar contexto en esta guía sobre mejores bancos para invertir en fondos. Y quien quiera situar a MyInvestor frente a otros bancos digitales puede revisar también la comparativa de mejores neobancos para invertir.
La letra pequeña: no todo el dinero tiene el mismo riesgo
El crecimiento de MyInvestor se apoya en inversión, y eso obliga a separar dos conceptos que a menudo se mezclan. MyInvestor Banco, S.A. figura como entidad de crédito supervisada por el Banco de España y la CNMV y adherida al Fondo de Garantía de Depósitos; con carácter general, las cuentas y depósitos cuentan con cobertura de hasta 100.000 euros por titular y entidad.
Pero esa protección no convierte los fondos o carteras en productos sin riesgo. La CNMV recuerda que el Documento de Datos Fundamentales para el Inversor debe explicar costes, riesgos y características del fondo, y que las rentabilidades pasadas no son indicativas de resultados futuros. En valores, el FGD puede cubrir la no devolución de títulos depositados, pero no las pérdidas de valor.
También conviene mirar las comisiones. En sus carteras automatizadas, MyInvestor indica que es necesario completar los test correspondientes y que las aportaciones empiezan a invertirse desde determinados mínimos. Algunas fichas de cartera recogen comisión de gestión, custodia y costes de los fondos, por lo que el cliente no debe quedarse solo con el mensaje de “bajo coste”.
Qué conviene vigilar a partir de ahora
Que un neobanco crezca rápido suele traer más catálogo, más escala y más visibilidad. Pero el usuario debe mirar más allá del hito corporativo. Lo práctico es revisar si el servicio de atención, la app, los plazos de traspaso, las comisiones y la información precontractual acompañan ese crecimiento.
No hay, en la información revisada, un cambio general de condiciones o una nueva comisión anunciada para todos los clientes por este hito. Por eso no conviene convertir la noticia en una alerta de costes. La lectura correcta es otra: cuantos más productos reúne una entidad en la misma relación bancaria, más importante es saber qué parte está garantizada como saldo bancario y qué parte está invertida y puede fluctuar.
Si el cliente usa MyInvestor solo como cuenta, el dato habla de una entidad que gana tamaño. Si lo usa para invertir, la pregunta es más concreta: qué comisiones paga, qué riesgo tiene asumido, qué documentación ha recibido y si el producto encaja con su horizonte temporal. En banca, el anuncio llama la atención; la decisión se toma mirando la letra pequeña.










