El primer paso: bloquear, denunciar y dejar rastro por escrito
Cuando aparece un cargo con tarjeta que no reconoces, una transferencia que no has ordenado o un Bizum que ha salido de tu cuenta tras un engaño, el tiempo importa. Lo primero es avisar al banco por los canales oficiales, bloquear la tarjeta o el servicio afectado y pedir un número de incidencia.
No basta con llamar y confiar en que “queda anotado”. Conviene presentar una reclamación por escrito ante el Servicio de Atención al Cliente o Defensor del Cliente de la entidad, adjuntando capturas, justificantes, SMS, correos, números de teléfono, extractos y la denuncia ante Policía Nacional, Guardia Civil o juzgado. El Banco de España recomienda, en casos de uso fraudulento de tarjeta, bloquearla, denunciar y reclamar ante el banco; y, si procede, acudir después al Banco de España.
En Bizum, el matiz es importante. No es lo mismo recibir una solicitud engañosa, aceptar un pago pensando que se está cobrando dinero o enviar voluntariamente fondos bajo presión. Aun así, si hay fraude, el Banco de España aconseja contactar de inmediato con la entidad, denunciar y guardar todas las pruebas posibles, incluidas capturas y números implicados.
Cuándo debe responder el banco y qué no basta para culparte
La normativa española de servicios de pago protege al cliente cuando la operación no ha sido autorizada. El Real Decreto-ley 19/2018 establece que, si el usuario niega haber autorizado una operación, corresponde al proveedor de servicios de pago demostrar que fue autenticada, registrada y contabilizada correctamente, y que no hubo fallo técnico ni deficiencia del servicio. Además, el simple registro de uso del instrumento de pago no basta necesariamente para probar que la operación fue autorizada ni que el cliente actuó con fraude o negligencia grave.
Aquí está la letra pequeña que muchos bancos utilizan en sus respuestas. Que una operación aparezca validada con clave, SMS, app o doble autenticación no cierra por sí solo la discusión. La entidad puede alegar negligencia grave, pero debe probarla. Y no es lo mismo que el cliente haya sido engañado por una suplantación sofisticada que haber entregado voluntariamente sus claves con plena conciencia del riesgo.
Si la operación se considera no autorizada, la norma obliga al banco a devolver el importe de inmediato y, como tarde, al final del siguiente día hábil desde que observa o recibe la notificación, salvo que tenga motivos razonables para sospechar fraude y los comunique por escrito al Banco de España.

Tarjeta, transferencia o Bizum: no todos los casos se pelean igual
En tarjeta, el cliente debe revisar si hubo compra online, retirada en cajero, uso físico, uso de datos impresos en la tarjeta o cargos posteriores al aviso de bloqueo. La normativa limita en algunos supuestos la responsabilidad del usuario hasta 50 euros cuando hay uso no autorizado de un instrumento perdido, sustraído o apropiado indebidamente, salvo fraude o negligencia grave. También prevé que, si no se exigió autenticación reforzada, el cliente solo soporte consecuencias económicas si actuó fraudulentamente.
En transferencias y Bizum, el punto más delicado suele estar en si la operación fue realmente no autorizada o si el cliente la ordenó engañado. El banco puede apoyarse en que el usuario confirmó el pago, pero eso no siempre agota el análisis: hay que revisar cómo se produjo la suplantación, si hubo avisos suficientes, si el destinatario era sospechoso, si hubo operaciones inusuales, si el banco reaccionó a tiempo y qué mecanismos de seguridad aplicó.
El Tribunal Supremo reforzó esta lectura en 2025 al confirmar que, en fraudes digitales, el banco debe responder si no acredita negligencia grave del cliente. La sentencia 571/2025, de 9 de abril, se ha interpretado como un criterio relevante para disputas por phishing, smishing o suplantación, aunque cada caso sigue dependiendo de las pruebas concretas.
Si el banco se niega, reclama en plazo y con documentación completa
Si el banco rechaza la devolución, no responde o solo devuelve una parte, el siguiente paso es acudir al Banco de España, pero antes debe haberse reclamado formalmente ante la entidad. Para reclamaciones sobre servicios de pago, como cuentas, tarjetas, transferencias o recibos, el banco tiene 15 días hábiles para contestar desde que recibe la reclamación.
Si la entidad no admite la reclamación, la desestima total o parcialmente, o no responde en plazo, el usuario puede reclamar ante el Banco de España. El organismo tramita el expediente, pide alegaciones a la entidad y emite un informe en un plazo general de 90 días, aunque ese informe no es vinculante para las partes.
La reclamación debe ir bien armada. Hay que incluir identificación, entidad reclamada, explicación ordenada de los hechos, importe, fechas, movimientos afectados, copia de la denuncia, comunicaciones con el banco, justificante de la reclamación previa y cualquier prueba técnica o documental. El Banco de España advierte además de que puede inadmitir reclamaciones si falta documentación mínima o si se superan determinados plazos.
También conviene revisar la relación con la entidad. Si el banco mantiene una respuesta cerrada, comparar servicios, canales y condiciones puede ayudar a decidir si esa entidad sigue compensando. En Finantres puedes ampliar información sobre mejores bancos y cuentas sin comisiones o revisar alternativas digitales en neobancos con Bizum, siempre mirando comisiones, atención al cliente y seguridad, no solo la facilidad para abrir cuenta.

La clave no es solo recuperar el dinero, sino demostrar que actuaste bien
En una estafa bancaria, actuar rápido protege dos cosas: el dinero y la posición del cliente en una futura reclamación. Avisar tarde, no guardar pruebas o limitarse a una llamada puede complicar el caso.
La idea práctica es sencilla: bloquea el producto afectado, denuncia, reclama por escrito, exige respuesta formal y conserva cada justificante. Si el banco no devuelve el dinero, la discusión no termina ahí. La entidad debe explicar por qué rechaza la devolución y, cuando alegue negligencia grave, tendrá que sostenerlo con pruebas.









