726.385 empresas con IA: la cifra es una estimación, no un censo
La Fundación Cotec para la Innovación publicó el 26 de octubre de 2026 su informe sobre el uso de inteligencia artificial en las empresas. La cifra de 726.385 compañías, que el estudio presenta como estimación para 2025, se obtiene al combinar las tasas de adopción de la encuesta del INE con los datos de empresas activas del Directorio Central de Empresas. No es un recuento empresa por empresa.
Cotec sitúa el punto de partida en 202.761 empresas usuarias en 2022. Según su cálculo, 672.702 de las que utilizan IA son microempresas, el 92,6% del total. Puede parecer una contradicción con su menor adopción, pero tiene explicación: los negocios con menos de diez empleados representan la inmensa mayoría del tejido empresarial español. Además, basta con utilizar una de las tecnologías analizadas para aparecer en la estadística, aunque su implantación sea limitada.
Los datos del INE, publicados el 22 de octubre y referidos al primer trimestre de 2026, muestran un uso del 33,6% entre empresas de diez o más trabajadores, frente al 21,4% de las microempresas. En las compañías de 250 o más empleados alcanza el 74,4%. Hay un matiz importante: estos indicadores toman como referencia empresas con conexión a Internet. El INE también advierte de cambios metodológicos que impiden comparar estrictamente esta edición con años anteriores.
El 61,3% de las microempresas sin IA señala los costes elevados
Entre los negocios de menos de diez empleados que todavía no utilizan inteligencia artificial, el 61,3% señala el coste elevado como un motivo para no incorporarla. Es una proporción 14,4 puntos superior a la registrada entre las empresas de diez o más trabajadores que tampoco la usan. La diferencia importa cuando una nueva cuota tiene que salir de una facturación limitada.
Pero el dinero no explica por sí solo el retraso. Cotec apunta a la falta de conocimientos dentro del negocio como la barrera más extendida: la mencionan casi ocho de cada diez empresas que no usan IA. La cuestión no es únicamente pagar un programa. También hace falta saber para qué servirá, cómo integrarlo en el trabajo diario y quién comprobará sus resultados.
Conviene distinguir una cosa: Cotec recoge lo que las empresas identifican como obstáculos. No establece un precio medio de implantar IA, ni demuestra que cada negocio que la contrate vaya a ahorrar tiempo o mejorar su margen. Una tienda, una asesoría pequeña y un profesional que trabaja solo tienen tareas, recursos y necesidades diferentes.
La factura real de la IA va más allá de pagar una suscripción
Para un autónomo, el coste real puede empezar por la licencia, pero continuar con la adaptación del programa, la formación, la conexión a otras herramientas y las horas dedicadas a revisar errores. También importa cómo factura el proveedor: por usuarios, por consumo o por funciones adicionales. Una mensualidad asumible puede dejar de serlo si aparecen servicios que se cobran aparte.
La utilidad depende del problema concreto. Clasificar documentos, preparar borradores de respuesta a clientes o identificar movimientos pendientes de revisión son posibilidades que hay que probar, no ahorros garantizados. Antes de añadir otra herramienta para gestionar gastos o cobros, conviene comprobar qué funciones ofrece ya la cuenta habitual. La comparativa de mejores bancos para autónomos permite revisar servicios digitales y costes bancarios que también influyen en la gestión diaria.
También hay una letra pequeña menos visible: la protección de datos. El 53,4% de las microempresas que no utilizan IA cita esa preocupación, según Cotec. Subir facturas con datos de clientes, contratos o información sobre márgenes a un servicio externo exige revisar previamente qué tratamiento hará el proveedor y qué garantías de seguridad ofrece. Además, las respuestas generadas necesitan supervisión: un error en un documento comercial o una factura puede acabar costando dinero.
Qué debe mirar un pequeño negocio antes de sumar otro gasto fijo
La Cámara de Comercio de España publicó en septiembre de 2026 una guía que propone empezar con pruebas acotadas y medir resultados antes de ampliar el uso de IA. Para un negocio pequeño, esa idea se traduce en números: identificar una tarea repetitiva, calcular cuánto tiempo consume, comparar el trabajo antes y después y sumar todos los costes de la prueba.
Tampoco todo problema de caja se resuelve con un programa nuevo. Si un comercio quiere ordenar las ventas y los cobros diarios, tendrá que mirar el coste del software, pero también lo que ya paga por aceptar tarjetas. Una comparativa de mejores TPV permite revisar cuotas, comisiones por operación y plazos de liquidación, gastos que la inteligencia artificial no elimina por sí sola.
El informe de Cotec no establece nuevas obligaciones ni plazos de adaptación. Lo que deja sobre la mesa es una decisión de negocio: antes de pagar por IA, comprobar si realmente reduce trabajo, errores o costes y si ese beneficio compensa la factura completa. Con márgenes ajustados, esa cuenta importa más que incorporar una herramienta por seguir una tendencia.










