La comparación económica es clara. Catar 2022 fue un Mundial concentrado: un país, ocho estadios, 32 selecciones y 64 partidos, según FIFA. El Mundial 2026 cambia la escala: 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades sede repartidas entre Estados Unidos, México y Canadá.
Ese salto no significa que todos los aficionados vayan a pagar más en todos los casos. Pero sí cambia el presupuesto. Para un lector en España, el coste ya no depende solo de conseguir una entrada. Depende de a qué país viaje, cuántas ciudades visite, en qué divisa pague, qué comisiones le cobre su banco y si necesita reventa u hospitality.
El Mundial 2026 obliga a calcular más que la entrada
La primera diferencia está en el mapa. Catar permitió un torneo muy compacto, con los estadios concentrados en un territorio reducido. En 2026, el aficionado puede encontrarse con partidos en ciudades separadas por miles de kilómetros.
Para quien viaje desde España, eso introduce un coste que en Catar era menor o más fácil de controlar: vuelos internos, cambios de ciudad, noches adicionales de hotel, transporte local y más margen para que los precios cambien según la demanda.
FIFA ha anunciado entradas de 60 dólares dentro del Supporter Entry Tier para los 104 partidos, incluida la final. Ese dato ayuda a entender que hay precios de acceso, pero no debe confundirse con el coste real de seguir el torneo. La disponibilidad, la fase de venta, el partido y la categoría pueden cambiar por completo el presupuesto.
La política de precios añade más incertidumbre
FIFA explica que en el Mundial 2026 aplica precios variables y que puede ajustarlos durante las fases de venta según demanda y disponibilidad. La propia organización matiza que no lo considera un modelo de precios dinámicos automático, pero para el comprador el efecto práctico es parecido: el precio visible puede no ser estable durante todo el proceso.
La comparación con Catar 2022 es delicada porque las categorías, fases de venta y condiciones no son idénticas. Aun así, el cambio de entorno es importante. En Catar, FIFA publicó tablas de precios por categoría y fase, con las categorías 1, 2 y 3 abiertas a todos los aficionados y la categoría 4 reservada a residentes en Catar.
En 2026, además, entra en juego la reventa oficial. FIFA indica que la compra de entradas en su marketplace de reventa incorpora una comisión del 15% sobre el coste total. También señala una comisión del 15% para quien revende o intercambia entradas. Es una letra pequeña que puede encarecer la operación incluso antes de sumar viaje y alojamiento.

Tres países, tres divisas y más letra pequeña para el viajero
El Mundial 2026 se juega en Estados Unidos, México y Canadá. Para un aficionado español, eso implica operar fuera del euro y prestar atención a pagos en dólares estadounidenses, pesos mexicanos o dólares canadienses.
El coste no está solo en el tipo de cambio. También puede aparecer en la comisión por pagar con tarjeta, en la retirada de efectivo, en el margen aplicado por la entidad al convertir divisa o en el método de pago aceptado por alojamientos, transportes y servicios locales.
También hay trámites que conviene incorporar al presupuesto. Canadá mantiene la eTA con coste oficial de 7 dólares canadienses. Para Estados Unidos, los viajeros del Programa de Exención de Visado deben revisar el ESTA en la web oficial antes de viajar. Son importes pequeños frente a vuelos y hoteles, pero forman parte del coste total que muchas veces se calcula tarde.
Por qué la comparación con Catar puede engañar
Decir que el Mundial 2026 será siempre más caro que Catar 2022 sería demasiado simple. Puede haber partidos con entradas asequibles, ciudades con menor presión hotelera o aficionados que solo asistan a un encuentro y controlen el gasto.
La clave es otra: el riesgo de sobrecoste es mayor porque el torneo está más repartido, dura más, tiene más partidos y se celebra en mercados turísticos donde vuelos, hoteles y eventos de gran demanda suelen tensionar precios.
Para el lector, la comparación útil no es solo “entrada 2022 contra entrada 2026”. Es presupuesto completo contra presupuesto completo: entrada, vuelo transatlántico, alojamiento, transporte interno, seguro, comida, divisa, comisiones bancarias, posibles cambios de ciudad y coste de la reventa si se recurre a ella.
Antes de viajar, la cifra que importa no es la más llamativa de la entrada, sino el total real. En este Mundial, el aficionado que mire solo el precio del partido puede quedarse corto: el gasto decisivo puede estar en todo lo que ocurre antes y después de sentarse en el estadio.









