La vida laboral no es un trámite nuevo, pero sí es uno de los documentos que más conviene revisar antes de presentar la solicitud de jubilación. En él aparecen las situaciones de alta y baja en los distintos regímenes de la Seguridad Social y el número de días que constan como trabajados.
La clave está en que la jubilación no depende solo de cumplir una edad. También cuentan los años cotizados, el régimen en el que se ha trabajado, las bases de cotización y posibles lagunas o periodos mal registrados. Por eso, un error aparentemente pequeño puede tener impacto en la fecha de acceso o en la cuantía final.
En 2026, la edad ordinaria de jubilación sigue condicionada por los años cotizados: quienes acrediten 38 años y 3 meses o más pueden jubilarse a los 65 años; quienes no lleguen a ese periodo deben esperar hasta los 66 años y 10 meses, según la tabla oficial de la Seguridad Social. Ese es el motivo por el que revisar el informe no debería dejarse para el último momento.

Qué muestra la vida laboral y qué no debe confundirse
El informe de vida laboral permite consultar las altas y bajas en la Seguridad Social y obtener un documento en PDF, completo o acotado según la búsqueda. También sirve para solicitar la incorporación o modificación de datos si se detectan errores.
Ahora bien, este informe no debe confundirse con una resolución de jubilación ni con una estimación definitiva de pensión. La vida laboral dice cuánto tiempo consta cotizado, pero la pensión también se calcula con las bases de cotización y con las reglas aplicables a cada caso.
La propia Seguridad Social advierte además de límites importantes: si una persona no ha estado de alta, no puede obtener este informe; y no recoge determinados periodos, como los trabajados en el extranjero, el servicio militar o la prestación social sustitutoria. En esos casos, conviene revisar la documentación adicional antes de sacar conclusiones.

Cómo consultarla antes de pedir la pensión
La consulta puede hacerse a través de Importass, el portal de la Tesorería General de la Seguridad Social. El servicio permite identificarse con Cl@ve Permanente, Cl@ve Móvil, DNIe, certificado electrónico o vía SMS, siempre que el teléfono esté registrado en la base de datos de la Seguridad Social.
Si no se dispone de identificación electrónica, la Seguridad Social permite solicitar el informe mediante un trámite alternativo en el que se rellenan datos personales, se aporta una imagen del documento de identidad y se sigue el proceso indicado por el portal. También puede pedirse el envío al domicilio comunicado a la Tesorería.
Lo importante no es solo descargar el PDF. Quien esté cerca del retiro debería contrastar fechas de alta y baja, empresas, régimen de cotización y posibles periodos sin registrar. Después, puede completar la revisión con el simulador de jubilación, que calcula una edad y una cuantía aproximada con los datos que constan en la Seguridad Social.

El dato que puede cambiar la planificación del retiro
El informe de vida laboral afecta sobre todo a futuros jubilados, no a pensionistas que ya tienen reconocida su prestación, salvo que estén revisando algún dato anterior o una situación concreta. Para quien aún trabaja, en cambio, puede ser una señal temprana de si le faltan meses para alcanzar una edad de jubilación concreta o para mejorar el porcentaje aplicable.
También puede ser útil para quienes han alternado empleo por cuenta ajena, trabajo autónomo, periodos de desempleo, convenios especiales o carreras laborales discontinuas. En estos casos, la lectura de la vida laboral debe hacerse con más calma, porque no todos los días o bases pesan igual en la futura pensión.
Una vez reconocida la prestación, el foco cambia: ya no se trata tanto de revisar años cotizados, sino de comprobar pagos, cuenta bancaria y condiciones de cobro. En ese momento pueden ser útiles otros contenidos de Finantres sobre cuentas para domiciliar la pensión o sobre cómo cambiar la pensión de banco, siempre separando la gestión bancaria del cálculo de la pensión pública.
Para quien se acerca a la jubilación, la idea práctica es sencilla: antes de pedir la pensión, conviene revisar vida laboral, bases de cotización y simulación oficial. No para alarmarse, sino para llegar al trámite con menos dudas y más margen si aparece algún dato que corregir.









