La noticia no es de Rigetti, pero el mercado la leyó como señal sectorial
El detonante llegó el 27 de julio de 2026, cuando D-Wave Quantum anunció que AT&T había firmado un acuerdo para ampliar el uso de su tecnología de computación cuántica en operaciones de red. Según la compañía, en una aplicación inicial AT&T redujo el tiempo de procesamiento de una carga de optimización de red de alrededor de una hora a menos de 15 segundos.
Ese dato gustó al mercado porque pone la computación cuántica en un terreno menos teórico: optimización, rutas de técnicos, planificación de red, detección de incidencias y gestión de tráfico. No convierte al sector en una inversión sencilla, pero sí refuerza la idea de que algunas aplicaciones empiezan a salir del laboratorio.
Rigetti no es la empresa que firmó el acuerdo con AT&T. Aun así, la acción se benefició del arrastre sectorial y llegó a moverse por encima del 7%, con referencias de mercado que situaron el cierre del 27 de julio cerca del +10%. D-Wave, IonQ y otras compañías cuánticas también rebotaron con fuerza.
Por qué Rigetti también ganó protagonismo
Rigetti Computing, que cotiza en Nasdaq con el ticker RGTI, trabaja en computación cuántica basada en qubits superconductores. La propia compañía se define como una empresa de computación cuántica “full-stack”, con sistemas accesibles en la nube y equipos para clientes institucionales, gubernamentales y de investigación.
Además del efecto D-Wave, Rigetti tuvo su propio catalizador: anunció una ampliación de su colaboración con HPE y Pittsburgh Supercomputing Center para construir TangleLab, un banco de pruebas híbrido cuántico-clásico financiado por una subvención de 5 millones de dólares de la National Science Foundation. Rigetti aportará un sistema Novera de 9 qubits.
Para el inversor, el punto importante es este: el mercado está premiando señales de adopción y proyectos reales, no beneficios consolidados. Eso cambia mucho la lectura. Una cosa es que haya avances tecnológicos y otra muy distinta que la empresa ya tenga un modelo de negocio maduro, rentable y fácil de valorar.

Qué significa para una cartera de inversión
Rigetti sigue siendo una acción de crecimiento muy especulativa. En el primer trimestre de 2026 comunicó ingresos de 4,4 millones de dólares, una pérdida operativa de 26 millones y una posición de caja, equivalentes de caja e inversiones disponibles para la venta de 569 millones. Es decir, tiene recursos para seguir desarrollando su hoja de ruta, pero todavía no hablamos de una empresa con beneficios operativos estables.
Esto importa mucho para quien invierte a largo plazo. Una subida de un día no cambia por sí sola el riesgo de negocio, el riesgo tecnológico ni la volatilidad de la acción. En compañías como Rigetti, el precio puede moverse con noticias de contratos, subvenciones, avances técnicos, recomendaciones de analistas o expectativas sobre el sector, incluso aunque los ingresos actuales sigan siendo reducidos.
Para un inversor en España, además, hay una capa práctica: Rigetti cotiza en dólares en Nasdaq. Eso implica revisar comisiones de compraventa, cambio de divisa, posibles costes de custodia, spread, fiscalidad de plusvalías y si se está comprando la acción real o un derivado. Antes de operar en valores estadounidenses, conviene comparar bien las alternativas disponibles en una guía de mejores bancos para invertir en bolsa.
El riesgo de perseguir una moda tecnológica
La computación cuántica tiene una narrativa muy potente. Puede afectar a logística, materiales, farmacia, seguridad, simulación científica, IA y optimización empresarial. Pero una narrativa potente no siempre equivale a una buena entrada en precio ni a una inversión adecuada para todos los perfiles.
El riesgo para el pequeño inversor es comprar tarde una historia que ya ha subido mucho en bolsa. Las empresas cuánticas pueden tener un futuro enorme, pero también dependen de desarrollos tecnológicos complejos, contratos todavía incipientes, inversión continua, competencia fuerte y expectativas que pueden cambiar rápido. La propia D-Wave advierte en su comunicado de que muchas afirmaciones sobre aplicaciones futuras, impacto comercial y evolución tecnológica son declaraciones prospectivas sujetas a riesgos e incertidumbre.
Quien quiera exposición al tema sin concentrarse en una sola acción puede mirar alternativas más diversificadas, como fondos o ETFs tecnológicos. Aun así, un ETF temático tampoco elimina el riesgo: solo lo reparte entre varias compañías. Para comparar enfoques, pueden servir estas guías sobre mejores ETFs del sector tecnológico y mejores ETFs de IA, siempre entendiendo que los productos temáticos pueden tener mucha concentración.

Qué conviene vigilar ahora
El primer punto es ver si el rebote se sostiene más allá del titular. La prueba no está solo en que D-Wave haya conseguido ampliar el acuerdo con AT&T, sino en si el sector convierte estos proyectos en ingresos recurrentes, márgenes mejores y clientes que repitan. La tecnología puede ser prometedora, pero la cartera se protege con datos, no con entusiasmo.
El segundo punto son los próximos resultados. Rigetti tiene prevista la publicación de sus cifras del segundo trimestre de 2026 el 6 de agosto, una fecha que puede dar más información sobre ingresos, caja, gasto operativo, avances comerciales y ritmo de ejecución.
La idea práctica es sencilla: Rigetti puede seguir siendo una acción atractiva para inversores que acepten volatilidad alta y entiendan el sector, pero no debería confundirse con una inversión defensiva. Si entra en cartera, el peso debe ser coherente con el riesgo asumido. En inversión, muchas veces lo importante no es acertar la gran historia, sino evitar que una historia demasiado grande pese más de lo que tu cartera puede soportar.








