La campaña de Cajamar entra en sus últimos días de vigencia. Según la información oficial de la entidad, la promoción está disponible hasta el 30 de junio de 2026 para clientes que domicilien por primera vez su nómina o pensión en entidades del Grupo Cooperativo Cajamar.
En el caso de la nómina, la bonificación anunciada es de 300 euros para importes entre 1.200 y 1.999,99 euros, de 500 euros entre 2.000 y 3.999,99 euros y de 750 euros para nóminas iguales o superiores a 4.000 euros, según la página comercial de la promoción.
Para pensiones, Cajamar fija tres tramos: 300 euros para importes entre 800 y 1.999,99 euros, 500 euros entre 2.000 y 2.499,99 euros y 750 euros para pensiones iguales o superiores a 2.500 euros. Es una oferta llamativa dentro de la guerra bancaria por captar ingresos recurrentes, pero no debe leerse solo por la cifra máxima.
La letra pequeña: permanencia, fiscalidad y exclusiones
El punto más importante para el cliente es la permanencia. Cajamar exige mantener la domiciliación durante al menos 36 meses. Si el cliente cancela la cuenta, cambia la nómina o la pensión a otra entidad o incumple las condiciones, puede tener que asumir una penalización según el compromiso firmado.
La bonificación también está sujeta a tributación. Cajamar indica que el importe se considera rendimiento del capital mobiliario y que el ingreso a cuenta corre a cargo del cliente. Es decir, la cantidad anunciada no debe interpretarse como dinero completamente limpio de efectos fiscales.
Además, la promoción no sirve para cualquier ingreso. En nóminas, la entidad excluye transferencias, ingresos en efectivo, cheques y autotransferencias. En pensiones, exige pagos periódicos vinculados a pensiones contributivas del Instituto Nacional de la Seguridad Social o del Instituto Social de la Marina. Para quien esté comparando ofertas similares, tiene sentido revisar también las condiciones de otros bancos para llevar la nómina antes de decidir.
No todos los clientes pueden acceder a la bonificación
La promoción está pensada para nuevas domiciliaciones. Cajamar señala que no pueden beneficiarse quienes ya tuvieran la nómina o pensión domiciliada en alguna entidad del Grupo Cooperativo Cajamar. Tampoco se admiten cambios internos de domiciliación entre entidades del propio grupo.
La entidad también exige que el cliente sea titular o cotitular de la cuenta perceptora y que no presente incidencias de impago ni figure en registros de incumplimiento. En el caso de la nómina, el importe mínimo del tramo debe alcanzarse en un solo ingreso mensual; no se acumulan varias nóminas en el mes para subir de tramo.
En pensiones hay un matiz distinto: la página de preguntas frecuentes indica que se pueden acumular hasta cuatro pensiones para calcular la bonificación. Para pensionistas que estén valorando alternativas, el enlace natural no es solo la cifra del incentivo, sino las condiciones completas de los bancos para domiciliar la pensión.

Qué debe mirar el cliente antes de aceptar
La pregunta práctica no es si 750 euros suenan bien. La pregunta es si compensa asumir tres años de permanencia con esa entidad y con esa cuenta. Una bonificación puede ser interesante, pero pierde fuerza si después aparecen comisiones, requisitos de vinculación o costes que el cliente no había previsto.
Cajamar indica que no es necesario domiciliar recibos ni aportar productos adicionales para acceder a estas promociones, pero eso no sustituye la revisión de las condiciones de la cuenta asociada. En su nota de prensa, la entidad vincula la promoción con la Cuenta Nómina y la Cuenta Pensión, productos que pueden tener ventajas si se cumplen condiciones concretas.
Antes de firmar, conviene revisar tres cosas: el importe real de la bonificación que corresponde al ingreso mensual, el coste fiscal y la penalización por incumplimiento. Y, si la prioridad es evitar cargos recurrentes, comparar con otras cuentas sin comisiones puede ayudar a poner la oferta en contexto.
La promoción de Cajamar tiene una fecha clara de cierre y una cifra potente como reclamo. Pero para el cliente la decisión no está solo en el “hasta 750 euros”: está en saber si puede mantener la domiciliación durante 36 meses y si las condiciones encajan con su forma real de usar el banco.









