La advertencia no va de contratar más productos bancarios por si acaso. Va de algo bastante más práctico: no depender de un único medio de pago cuando se viaja al extranjero. Banco de España recuerda que, fuera de España, conviene combinar tarjeta y efectivo según el país, la zona y el tipo de gasto.
El matiz importa. En zonas turísticas, la tarjeta suele funcionar bien. Pero en transporte local, áreas rurales, comercios pequeños o destinos con menor aceptación de pagos electrónicos, llevar solo una tarjeta puede dejar al cliente sin margen. Y en alquileres de coche o alojamientos, algunas empresas pueden exigir una tarjeta de crédito, no solo una de débito.
Ahí entra la segunda tarjeta: no como recomendación universal, sino como plan de respaldo. Puede ser de otra cuenta, de otra entidad o incluso una prepago, siempre que el cliente revise antes sus condiciones. Para comparar alternativas bancarias con enfoque amplio, puede ayudar consultar opciones de bancos y cuentas sin comisiones, pero sin olvidar que “sin comisiones” casi siempre depende de requisitos y uso real.

Las comisiones fuera de España pueden cambiar el coste del viaje
El Banco de España señala que, si se paga o se saca efectivo en un país con moneda distinta al euro, la entidad puede cobrar una comisión por cambio de divisa. Esa comisión puede aparecer tanto en compras con tarjeta como en retiradas de cajero.
Además, al sacar dinero, no solo cuenta lo que cobre el banco emisor de la tarjeta. También puede intervenir la entidad propietaria del cajero, cuya comisión no tiene por qué estar recogida en el contrato del cliente. Por eso conviene mirar antes las condiciones particulares de cada tarjeta y no esperar a descubrir el coste en mitad del viaje.
La segunda tarjeta puede servir también para separar usos: una para pagos habituales y otra para emergencias, reservas o retiradas puntuales. En clientes digitales, una opción habitual es revisar cuentas online o neobancos, aunque la clave sigue siendo la misma: comisiones por divisa, límites, cajeros disponibles, atención al cliente y bloqueo desde la app.

El bloqueo, la pérdida o el robo no esperan a volver a casa
El riesgo no está solo en pagar más. También está en quedarse sin tarjeta operativa por pérdida, robo, bloqueo preventivo del banco o fallo de aceptación en un TPV. En vacaciones, ese problema pesa más porque el cliente puede estar lejos de su oficina, sin otra tarjeta física y dependiendo del móvil para casi todo.
Banco de España recuerda que, en caso de pérdida o robo, el titular debe avisar inmediatamente a su entidad. Desde ese momento, el banco asume las operaciones no autorizadas posteriores. Antes de la comunicación, el cliente puede responder hasta 50 euros, salvo que haya negligencia en la custodia de la tarjeta o de sus claves.
Por eso no basta con llevar una segunda tarjeta. También conviene tener localizados los canales de bloqueo, comprobar que la app funciona fuera de España, revisar límites diarios y guardar el teléfono de atención de la entidad. Si hay cargos no reconocidos, el camino pasa por bloquear, revisar movimientos, reclamar ante el banco y, si procede, acudir después al Banco de España.

La prepago puede limitar daños, pero no elimina la letra pequeña
Banco de España también ha destacado el uso de tarjetas prepago en vacaciones. Su ventaja principal es que permiten cargar una cantidad concreta y limitar la pérdida al saldo disponible en caso de robo o extravío. No sustituyen siempre a una tarjeta de crédito, pero pueden servir como instrumento de control.
La letra pequeña vuelve a mandar. Antes de contratar o activar una tarjeta para viajar, hay que comprobar emisión, mantenimiento, recarga, retirada en cajero, cambio de divisa, límites y posibles costes por inactividad. Una tarjeta alternativa mal elegida puede acabar siendo más cara que la principal.
Para viajeros jóvenes, estudiantes o usuarios que se mueven con banca móvil, también puede tener sentido revisar soluciones como cuentas para estudiantes o neobancos, siempre con una idea clara: el producto debe encajar con el viaje, no al revés.
Qué revisar antes de salir
La noticia no está en llevar muchas tarjetas, sino en no salir de España con un único punto de fallo. Antes de viajar, el cliente debería revisar si su tarjeta funciona en el destino, qué comisiones aplica en moneda extranjera, cuánto cuesta sacar efectivo, qué límites tiene y qué ocurre si necesita bloquearla.
También conviene confirmar si el alojamiento, el alquiler de coche o determinadas reservas exigen tarjeta de crédito. En ese caso, una tarjeta de débito puede no ser suficiente, aunque tenga saldo disponible. Y si el viaje es fuera de la zona euro, pagar siempre en euros en el TPV no tiene por qué ser mejor: puede incluir un tipo de cambio menos favorable.
La idea práctica es sencilla: una segunda tarjeta bien revisada puede evitar que un bloqueo, una comisión inesperada o una exigencia del comercio arruinen la operativa del viaje. Lo importante no es acumular plástico, sino salir con alternativas reales y con las condiciones leídas antes de llegar al aeropuerto.









