26 operaciones en 8 horas: el caso que pone el foco en la seguridad de Revolut

Una sentencia de la Audiencia Provincial de Mallorca ha puesto bajo lupa los controles antifraude de Revolut tras 26 transferencias realizadas en unas ocho horas. El caso importa porque recuerda que la seguridad bancaria no termina en pedir confirmaciones al cliente.
Logo de Revolut en una pantalla móvil junto a una tarjeta bancaria.
Logo de Revolut en una pantalla móvil junto a una tarjeta bancaria.

El caso que cuestiona las alertas del neobanco

La resolución, adelantada por El Confidencial, da la razón a una pareja residente en Mallorca que reclamaba a Revolut Bank UAB la devolución de 218.036,12 euros tras ser víctima de una estafa combinada por SMS y llamada telefónica.

Según la información publicada, los afectados recibieron primero un mensaje que suplantaba a Apple y, después, una llamada de alguien que se hizo pasar por empleado de Revolut. El engaño llevó al cliente a mover dinero desde otros bancos hacia Revolut y, desde ahí, a supuestas cuentas seguras.

La clave del caso no está solo en el fraude, sino en el patrón de operaciones. El cliente habría realizado 23 transferencias entre el 28 y el 29 de julio de 2022 por 187.913 euros, y su esposa otras tres por 30.123 euros. En total, 26 movimientos en poco más de ocho horas, a distintas cuentas y por importes elevados.

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Por qué la sentencia mira más allá del SMS o la llamada

La Audiencia Provincial de Mallorca considera insuficiente que Revolut enviara mensajes automatizados preguntando si el cliente conocía al beneficiario o si confiaba en él. Para el tribunal, el volumen, la repetición y la falta de encaje con la operativa habitual debieron activar controles más fuertes.

Ese punto es relevante para cualquier usuario de banca digital. La autenticación, las claves y los avisos en pantalla son importantes, pero no siempre bastan si la entidad detecta una operativa anómala. En fraudes sofisticados, el cliente puede estar siguiendo instrucciones del estafador creyendo que protege su dinero.

La sentencia también subraya otro matiz: los estafadores habrían animado a transferir fondos desde otros bancos hacia Revolut antes de moverlos a cuentas de destino. Para los jueces, ese dato refuerza la idea de que los mecanismos de prevención del fraude del neobanco no funcionaron con la diligencia esperada.

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Qué dice la ley sobre operaciones no autorizadas

El marco de fondo es el Real Decreto-ley 19/2018 de servicios de pago. Esta norma establece que, cuando un usuario niega haber autorizado una operación o alega que se ejecutó incorrectamente, corresponde al proveedor de servicios de pago demostrar que la operación fue autenticada, registrada y contabilizada correctamente, y que no hubo fallo técnico u otra deficiencia del servicio.

La ley también dice que el simple registro del uso del instrumento de pago no basta necesariamente para probar que la operación fue autorizada ni que el cliente actuó con fraude o negligencia grave. Ese matiz es central: no todo uso de claves, códigos o confirmaciones implica automáticamente que el usuario deba soportar la pérdida.

El Tribunal Supremo ya reforzó esta lectura en su sentencia 571/2025, de 9 de abril, al recordar el carácter cuasi objetivo de la responsabilidad del proveedor de servicios de pago en operaciones no autorizadas. Dicho de forma sencilla: el banco no responde en todos los casos, pero sí debe probar mucho más que “la operación se hizo con las credenciales correctas”.

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Lo que debe mirar un cliente de banca digital

Revolut no es una app financiera menor. La entidad afirma que cuenta con 6 millones de clientes en España y opera aquí a través de Revolut Bank UAB, Sucursal en España, registrada en el Banco de España con el código 1583. Por eso, este caso va más allá de un pleito concreto: habla de cómo deben protegerse los clientes cuando la banca se vuelve cada vez más móvil, rápida y automatizada.

Para quien usa cuentas digitales, el aprendizaje práctico es claro: si aparece una operación extraña, una llamada supuestamente urgente o una petición de mover fondos a una “cuenta segura”, conviene cortar la comunicación y contactar con la entidad solo por canales oficiales. También es importante guardar justificantes, bloquear tarjetas o accesos si procede y reclamar cuanto antes.

El caso no significa que todos los clientes de Revolut estén expuestos ni que todos los fraudes acaben con devolución del dinero. Cada reclamación depende de los hechos, de la rapidez con la que se comunique el fraude, de las pruebas disponibles y de si la entidad puede acreditar negligencia grave del usuario.

También conviene distinguir entre operar con un neobanco y usarlo como banco principal. Quien quiera comparar servicios digitales puede revisar opciones de mejores neobancos o mejores cuentas online, pero siempre mirando algo más que comisiones: atención al cliente, límites, canales de reclamación, seguridad, protección de depósitos y respuesta ante incidencias.

La resolución aún no es firme, porque Revolut ha recurrido ante el Tribunal Supremo, según la información publicada. Esa revisión puede ser importante para fijar hasta dónde llega la responsabilidad de una entidad cuando el cliente ejecuta formalmente las transferencias, pero lo hace dentro de un engaño organizado.

Para el usuario, la enseñanza no está en vivir con miedo a la banca digital, sino en exigir controles proporcionados. Una app rápida puede ser cómoda, pero cuando se encadenan operaciones inusuales, por importes altos y hacia muchos destinatarios, la seguridad debe pesar más que la velocidad.

El Confidencial, Revolut, BOE e Iberley/STS 571/2025.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Valencia.

Alejandro Valencia

Alejandro Valencia

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