La tendencia se concentra en el sistema individual. El Instituto de Estudios Económicos (IEE) sitúa el punto de partida en 7,47 millones de cuentas en 2021 y en 7,24 millones al cierre de 2025, una caída de alrededor de 230.000. Los últimos datos de Inverco, ya a junio de 2026, rebajan el número de cuentas individuales hasta 7.222.617.
El dato de 235.000 debe entenderse, por tanto, como una referencia aproximada. Además, las estadísticas hablan de cuentas de partícipes, no necesariamente de personas distintas: un mismo ahorrador puede figurar en más de un plan. Inverco contabiliza 10,6 millones de cuentas en el conjunto del sistema, pero estima el número real de partícipes en torno a ocho millones.
Los planes de pensiones ya solo pesan un 4% en el ahorro familiar
El retroceso no se aprecia únicamente en el número de cuentas. En el primer trimestre de 2026, los fondos de pensiones representaban el 4% de los activos financieros de las familias españolas, frente al 4,8% de 2021. En la serie de Inverco, elaborada con datos del Banco de España, hay que remontarse a antes del año 2000 para encontrar un porcentaje inferior.
Eso no significa que el patrimonio acumulado esté cayendo al mismo ritmo. Al cierre de junio de 2026, los planes de pensiones sumaban 145.107 millones de euros en activos. El sistema individual concentraba 101.848 millones y el de empleo, 42.421 millones. La revalorización de las carteras ha permitido que el patrimonio aumente pese al descenso de las cuentas individuales.
También hay una señal mixta en los flujos de dinero. Durante el primer semestre se aportaron 1.509 millones de euros al conjunto de los planes, un 8,5% más que un año antes, mientras que las prestaciones alcanzaron 2.325 millones. El saldo fue una salida neta próxima a 817 millones. La rentabilidad interanual del conjunto se situó en el 11,5%, aunque se trata de un resultado pasado y no de una garantía para los próximos años.
El recorte fiscal cambió el incentivo, pero no afecta igual a todos
Buena parte del debate está en la fiscalidad. En territorio común, el límite general para las aportaciones a sistemas individuales pasó de 8.000 euros a 2.000 en 2021 y quedó en 1.500 euros desde 2022. La normativa vigente mantiene como límite de reducción la menor cantidad entre esos 1.500 euros y el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas.
Ese límite puede incrementarse en determinados sistemas de empleo cuando existen contribuciones empresariales y aportaciones del trabajador que cumplen las condiciones legales. El aumento puede llegar a 8.500 euros adicionales. Por eso, comparar un plan individual y uno de empleo mirando únicamente la cifra máxima puede llevar a conclusiones equivocadas: cambian el acceso, las aportaciones de la empresa y las reglas fiscales.
El IEE vincula buena parte de la pérdida de cuentas individuales al cambio de incentivos y recuerda que la reforma buscaba trasladar más ahorro hacia la previsión social empresarial. Los planes de empleo han ganado partícipes, pero el propio instituto considera que el avance está lejos de los objetivos planteados inicialmente. A junio de 2026, los planes de empleo simplificados sumaban 1.174.911 cuentas.

Qué conviene revisar antes de aportar, trasladar o rescatar
Un plan de pensiones no es solo una ventaja fiscal en el año de la aportación. En territorio común, las cantidades que cumplen los requisitos pueden reducir la base imponible dentro de los límites legales, pero el dinero recuperado del plan tributa con carácter general como rendimiento del trabajo. El resultado fiscal final depende, por tanto, de la situación de cada contribuyente y del momento del rescate.
Desde 2025 existe además la posibilidad de disponer de derechos consolidados correspondientes a aportaciones con al menos diez años de antigüedad. Las cantidades aportadas hasta el 31 de diciembre de 2015 pudieron empezar a recuperarse desde el 1 de enero de 2025 y, a partir de ahí, cada año se abre la ventana para aportaciones que vayan cumpliendo ese plazo. En los planes de empleo pueden existir condiciones específicas.
Antes de mover dinero, el dato importante no es solo cuánto desgrava hoy. También cuentan el horizonte temporal, las comisiones, la política de inversión, el riesgo, la liquidez y la tributación futura. El dinero que debe permanecer disponible responde a una lógica distinta, por lo que puede ser útil entender cómo funcionan las cuentas de ahorro. Y quien estudie vehículos de inversión distintos puede ampliar información sobre invertir en fondos desde un banco, sin asumir que sean sustitutos automáticos de un plan de pensiones.
La caída de partícipes no significa que los planes hayan dejado de tener utilidad ni que haya que abandonarlos. Sí refleja un cambio claro en la forma en que las familias canalizan el ahorro para la jubilación. La clave está en comprobar si el producto, sus costes, su riesgo y su fiscalidad siguen encajando con el objetivo para el que se contrató.









