Hacienda quiere blindar algoritmo que usa para controlar autónomos

Hacienda abre un frente delicado para autónomos y pequeños negocios: el Proyecto de Ley Orgánica de Inteligencia Artificial permite reservar sistemas algorítmicos usados contra el fraude fiscal. La clave no está en cuánta explicación recibirá el contribuyente.
Hacienda quiere reservar los algoritmos usados contra el fraude fiscal
Hacienda quiere reservar los algoritmos usados contra el fraude fiscal.

Qué quiere reservar Hacienda con la nueva ley

La novedad está en la disposición final primera del proyecto publicado en el Congreso el 12 de junio de 2026. El texto modifica el artículo 116 de la Ley General Tributaria, el que regula el Plan de control tributario.

Hasta ahora, ese plan ya tenía carácter reservado, aunque Hacienda debía publicar los criterios generales que lo informan. La reforma va más allá: declara también reservados los sistemas de selección de obligados tributarios y los sistemas automatizados, algorítmicos, analíticos o de inteligencia artificial utilizados para prevenir y controlar el fraude.

El matiz importante es este: la reserva se aplicaría cuando conocer esos sistemas pudiera comprometer la eficacia de las actuaciones tributarias o facilitar su elusión. Es decir, Hacienda no plantea publicar el funcionamiento interno de las herramientas que pueden servir para seleccionar riesgos fiscales.

Por qué preocupa a autónomos y pequeños negocios

Para un autónomo, esto no es una discusión tecnológica de despacho. Si una herramienta ayuda a decidir qué contribuyentes tienen más riesgo fiscal, puede acabar influyendo en quién recibe un requerimiento, quién entra en una comprobación o qué operaciones llaman la atención de la Agencia Tributaria.

La propia Agencia Tributaria afirma en su página sobre inteligencia artificial que actualmente no hay IA determinante en procedimientos de control ni técnicas de IA usadas para tramitar o instruir inspecciones o comprobaciones limitadas. También señala que en la fase de selección existen herramientas de análisis masivo, que según la AEAT no son IA, y que ayudan a los funcionarios en análisis previos de riesgo.

Ahí está el punto sensible: aunque haya intervención humana, el autónomo necesita saber si una actuación se apoya en datos correctos, si hay sesgos, si se ha interpretado mal una actividad o si el sistema ha comparado su negocio con perfiles que no encajan. No es lo mismo un freelance con ingresos irregulares que un comercio con TPV diario, una sociedad pequeña o un profesional que trabaja por proyectos.

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La crítica de los fiscalistas: más reserva, menos defensa

La Asociación Española de Asesores Fiscales ha planteado enmiendas al proyecto porque considera que la redacción puede generar un espacio de opacidad excesivo para la Administración tributaria. Su propuesta no pide necesariamente que se publique todo el código o toda la arquitectura técnica, pero sí que exista una explicación suficiente cuando el sistema afecte al contribuyente.

El debate está en el equilibrio. Hacienda quiere proteger sus herramientas contra el fraude para que no se conviertan en un manual de cómo esquivar controles. Los fiscalistas, en cambio, reclaman que esa reserva no impida conocer la lógica usada, las categorías de datos relevantes, el papel real del sistema y las vías para impugnar una actuación.

Para el autónomo, la diferencia es práctica: si Hacienda detecta una supuesta anomalía, conviene poder entender de dónde sale. Una cosa es proteger los criterios internos contra el fraude organizado; otra distinta es dejar al contribuyente sin una explicación clara cuando se juega una sanción, una regularización o meses de trámites.

Qué debe mirar el autónomo si recibe un requerimiento

Esta reforma aún está en tramitación parlamentaria. El plazo de enmiendas fijado en el Congreso termina el 30 de junio de 2026, por lo que no debe presentarse como una norma definitivamente aprobada. Pero sí marca por dónde puede ir el uso de herramientas automatizadas en el control fiscal.

El autónomo debería reforzar lo básico: facturas emitidas y recibidas, justificantes de cobros, movimientos bancarios, declaraciones de IVA e IRPF, gastos deducidos y coherencia entre lo declarado y la actividad real. También conviene revisar cómo se separan las cuentas personales y profesionales; en ese punto, una comparativa de bancos para autónomos puede ayudar a ordenar mejor la operativa diaria.

En pequeños negocios con sociedad, empleados o varios canales de cobro, el control documental pesa aún más. Si hay TPV, transferencias, plataformas online y efectivo, la trazabilidad debe estar limpia. Para empresas pequeñas, comparar bancos para empresas no va a resolver una inspección, pero sí puede ayudar a elegir una operativa más clara para pagos, cobros y conciliación.

La noticia no significa que todos los autónomos vayan a ser inspeccionados por un algoritmo. Significa algo más concreto: Hacienda quiere blindar parte de las herramientas con las que analiza riesgos fiscales, mientras los fiscalistas piden límites y explicaciones suficientes. Para quien trabaja por cuenta propia, la defensa empieza antes del requerimiento: tener datos ordenados, operaciones justificadas y una contabilidad que no dependa de la memoria.

Esta noticia ha sido elaborada por Javier Borja

Javier Borja

Javier Borja

Especialista

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Especialista en autónomos, negocios y finanzas para pymes.

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