35% de las pymes ya mira a las fintech: revela informe elaborado por Qonto

El 35% de las pymes ya mira a las fintech en España, según la última radiografía de Qonto. El dato refleja un cambio de actitud en plena presión por reducir costes, ganar tiempo y simplificar una operativa financiera que muchas compañías siguen viendo demasiado pesada.

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Dato del informe Radiografía económica y bancaria de las pymes en España 2026 de Qonto.

La novedad no está solo en que las fintech sigan creciendo, sino en que ya entran de lleno en la comparación real de muchas empresas. El informe Radiografía económica y bancaria de la micro y pequeña empresa en España 2026, elaborado por Qonto, sostiene que el 35% de las pymes se plantea dar el salto a una fintech.

Ese movimiento se explica por una mezcla de factores prácticos. El estudio añade que solo una de cada cuatro pymes sabe con exactitud cuánto paga en comisiones, una señal de que buena parte del malestar no nace tanto del precio absoluto como de la falta de claridad sobre el coste real de la operativa bancaria.

El contexto acompaña esa tendencia. El Banco de España recoge en su Observatorio de la Industria Fintech No Bancaria en España que el sector ha seguido ampliando tamaño, activos y empleo, lo que refuerza la idea de que ya no se trata solo de un fenómeno emergente.

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Por qué la banca tradicional empieza a perder terreno

La banca tradicional mantiene un papel central para muchas empresas, sobre todo cuando hay necesidad de financiación, servicios amplios o una relación comercial más completa. Pero en el día a día, varias pymes empiezan a ver fricción en procesos como el control de gastos, la emisión de tarjetas, la conciliación o la integración con la contabilidad.

Ahí es donde las fintech están ganando terreno. Qonto ya señalaba en su edición de 2025 que el 56% de las pymes percibía poca transparencia en las comisiones de la banca tradicional, mientras que el informe más reciente insiste en que muchas compañías siguen operando con herramientas fragmentadas y poco conectadas entre sí.

El problema, por tanto, no es solo bancario. Es también operativo. Cuando una pyme compara alternativas, ya no mira únicamente si una cuenta cobra mantenimiento, sino si le ahorra tiempo, le da más visibilidad sobre sus gastos y reduce tareas administrativas repetitivas.

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Qué conviene comparar antes de cambiar a una fintech

Antes de mover la cuenta principal o parte de la operativa, lo primero es revisar qué tipo de entidad es la alternativa elegida. No todas las fintech son bancos, y esa diferencia importa en aspectos como la protección del dinero, los servicios disponibles o algunas funciones que una empresa puede dar por hechas.

Después toca mirar el coste completo. No basta con fijarse en la cuota del plan. Hay que comprobar transferencias, tarjetas adicionales, gestión en divisas, límites, herramientas de facturación y servicios que puedan cobrarse aparte. En esa comparación puede ser útil revisar rankings como el de mejores bancos y cuentas para empresas o el de mejores bancos y cuentas para empresas sin comisiones.

La tercera clave es entender qué resuelve de verdad cada opción. Si la prioridad es automatizar gastos, centralizar pagos y trabajar con una interfaz más ágil, una fintech puede tener sentido. Si lo esencial es la financiación o una oferta bancaria más amplia, quizá convenga comparar sin prisas con la banca de siempre o con soluciones híbridas. Para quien quiera revisar opciones de banca digital, también puede servir la guía de mejores neobancos.

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El cambio ya no va de moda, sino de utilidad

Lo relevante de este giro es que la conversación ha dejado de sonar a tendencia tecnológica para pasar a una lógica mucho más concreta. Las pymes que se plantean cambiar no lo hacen por imagen, sino por coste, claridad y eficiencia.

Eso no significa una salida masiva de la banca tradicional. En muchos casos, lo que aparece es una convivencia más flexible entre proveedores. La pyme mantiene una parte de su operativa donde está y mueve otra hacia soluciones más digitales si encajan mejor con su ritmo de trabajo.

En ese escenario, la decisión razonable no es elegir entre “banco” o “fintech” como si fueran mundos cerrados. Lo sensato es comparar qué servicio aporta más valor en cada necesidad. Quien quiera revisar una opción nacida precisamente para ese segmento puede consultar la cuenta para empresas de Qonto antes de tomar una decisión.

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Esta noticia ha sido elaborada por Javier Borja

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