La jubilación concentra tres cuartas partes del gasto
La Seguridad Social abonó en mayo de 2026 un total de 10.480.593 pensiones contributivas a cerca de 9,5 millones de personas. La nómina ordinaria mensual ascendió a 14.365,8 millones de euros, un 6,1% más que en mayo de 2025.
La clave está en la pensión de jubilación. Según la nota del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en mayo se registraron 6,7 millones de pensiones de jubilación, frente a 2,3 millones de viudedad, 1,05 millones de incapacidad permanente, 335.154 de orfandad y 46.794 en favor de familiares.
Eso explica por qué la jubilación pesa tanto en la factura mensual. Las pensiones de jubilación suponen el 73,3% de la nómina contributiva, con 10.533 millones de euros. Dicho de forma sencilla: cuando sube la pensión media de jubilación o aumenta el número de pensiones, el gasto total se mueve con fuerza.

La media no dice lo que cobra cada pensionista
La pensión media del sistema se situó en mayo en 1.370,7 euros mensuales, un 4,6% más que un año antes. Esa cifra agrupa jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y pensiones en favor de familiares, por lo que no debe leerse como lo que cobra un jubilado medio concreto.
En jubilación, la media fue más alta: 1.572 euros al mes, un 4,4% más que en mayo de 2025. Pero incluso dentro de la jubilación hay diferencias importantes. La pensión media procedente del Régimen General alcanzó los 1.731,7 euros mensuales, mientras que en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos fue de 1.060 euros.
Ese matiz es importante para quien se acerca al retiro. La pensión final depende de la vida laboral, las bases de cotización, los años cotizados y la edad de acceso. Por eso conviene revisar con tiempo cómo se calcula la pensión y no tomar la media nacional como una estimación personal.

El otro dato: se retrasa la edad efectiva de retiro
La nota mensual también muestra un cambio de comportamiento en las nuevas jubilaciones. En los cuatro primeros meses de 2026 se registraron 126.643 nuevas altas de jubilación, de las que un 12,3% fueron jubilaciones demoradas voluntarias. Es casi un punto y medio más que al cierre de 2025 y 7,5 puntos más que en 2019.
La edad media de acceso a la jubilación se sitúa ya en 65,5 años, frente a los 64,4 años de 2019. La Seguridad Social vincula este movimiento al retraso voluntario del retiro y a una menor anticipación, en un marco en el que desde 2022 existen nuevos incentivos para la demora y cambios en la jubilación anticipada.
Para el lector, este dato no significa que todos deban jubilarse más tarde. Significa que la edad real de retiro está cambiando y que cada trabajador debería comprobar su situación: años cotizados, edad legal aplicable, posible acceso al 100% de la pensión y efecto de adelantar o retrasar la salida del mercado laboral.

Qué debe revisar quien se acerca a la jubilación
El gasto récord no implica por sí solo una nueva subida ni un cambio inmediato de requisitos. Es una fotografía mensual de las pensiones contributivas en vigor. Aun así, deja una lectura útil: la pensión pública depende cada vez más de una combinación de cuantía media, número de pensionistas, revalorización anual y edad de acceso.
Quien ya cobra una pensión debe interpretar estos datos como contexto del sistema, no como una garantía de que su prestación individual vaya a cambiar fuera de las revalorizaciones aprobadas. Quien todavía trabaja debería mirar su vida laboral, su base de cotización y su pensión estimada antes de tomar decisiones sobre jubilación ordinaria, anticipada o demorada.
También hay una diferencia clara entre asalariados y autónomos. La brecha entre la pensión media del Régimen General y la del RETA recuerda que la planificación del retiro no empieza el año de la jubilación. En especial, los autónomos deberían revisar cómo funciona su jubilación y qué efecto tienen sus bases de cotización sobre la prestación futura.
La cifra de mayo ayuda a entender el gasto récord, pero no sustituye a un cálculo personal. Para preparar el retiro con calma, lo importante no es compararse con la media, sino conocer los propios años cotizados, la edad de acceso y la pensión estimada.









