Jubilación demorada: por qué cada vez más trabajadores retrasan el retiro

Las jubilaciones demoradas ya suponen el 12,3% de las nuevas altas, según la Seguridad Social. El dato confirma que más trabajadores retrasan voluntariamente el retiro, pero la decisión exige revisar edad, años cotizados, pensión estimada y forma de cobrar el incentivo.
Trabajador revisando su jubilación demorada antes de solicitar la pensión.
Trabajador revisando su jubilación demorada antes de solicitar la pensión.

La demora gana peso entre las nuevas altas de jubilación

La nota de pensiones de mayo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones deja un dato llamativo: en los cuatro primeros meses de 2026 se registraron 126.643 nuevas altas de jubilación y el 12,3% fueron jubilaciones demoradas voluntarias.

La cifra supone casi un punto y medio más que al cierre de 2025 y 7,5 puntos por encima de 2019. Dicho de forma sencilla: cada vez hay más personas que, una vez alcanzada su edad ordinaria de jubilación, deciden seguir trabajando durante más tiempo antes de pedir la pensión.

Ese movimiento también se nota en la edad media de acceso a la jubilación, que se sitúa en 65,5 años, frente a los 64,4 años de 2019. No significa que todos los trabajadores puedan o deban retrasar el retiro. Significa que la jubilación demorada se está convirtiendo en una opción más visible dentro de la planificación de la pensión.

En 2026, la edad ordinaria sigue dependiendo de los años cotizados. La Seguridad Social mantiene la jubilación a los 65 años para quienes acrediten 38 años y 3 meses o más de cotización. Quienes no lleguen a ese periodo deben esperar hasta los 66 años y 10 meses para acceder a la jubilación ordinaria.

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Qué ofrece la jubilación demorada

La jubilación demorada permite retrasar voluntariamente el acceso a la pensión después de haber cumplido la edad ordinaria y reunir los requisitos necesarios. A cambio, la Seguridad Social reconoce un complemento económico.

Ese complemento puede cobrarse de tres formas. La primera es un incremento del 4% por cada año completo trabajado y cotizado después de la edad ordinaria, que se suma a la pensión mensual. Desde el 1 de abril de 2025, a partir del segundo año de demora, también pueden computar periodos superiores a seis meses e inferiores a un año con un 2% adicional.

La segunda fórmula es una cantidad a tanto alzado, es decir, un pago único por cada año cotizado tras la edad legal de jubilación. Según la guía práctica de la Seguridad Social, la cuantía depende de la pensión y de los años cotizados al llegar a la edad ordinaria, y puede moverse aproximadamente entre 4.800 y 13.500 euros por año demorado.

La tercera opción es la fórmula mixta, que combina una parte de incremento mensual y una parte de pago único. El Real Decreto 416/2026, publicado en el BOE el 28 de mayo de 2026, modifica las reglas de esta opción mixta y entra en vigor tres meses después de su publicación, el 28 de agosto de 2026.

Este punto importa porque la elección se hace al solicitar la pensión. Según el Real Decreto 371/2023, si no se elige modalidad, se aplica por defecto el incremento porcentual del 4%. Y una vez elegida la forma de cobro, no puede modificarse después.

Pensionista revisando su vida laboral y su pensión estimada.
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Por qué no compensa igual a todos

El crecimiento de la jubilación demorada no convierte esta modalidad en una respuesta universal. Puede ser interesante para quien tiene salud, empleo estable, margen para seguir trabajando y una pensión futura que mejore de forma clara con la demora. Pero puede no encajar con quien necesita dejar de trabajar, tiene una actividad físicamente exigente o prefiere acceder antes a la pensión por razones personales.

La clave está en calcular, no en dejarse llevar por el titular. Antes de decidir, conviene revisar la vida laboral, la edad ordinaria aplicable, los años cotizados, la base reguladora y la pensión estimada. También importa comparar si interesa más un aumento mensual de por vida, un pago único o una combinación de ambas opciones.

Para los autónomos, el análisis puede tener matices propios, porque la carrera de cotización y las bases elegidas pesan mucho en la pensión final. En ese caso, ayuda repasar cómo funciona la jubilación para los autónomos antes de tomar una decisión con impacto en ingresos futuros.

También hay una cuestión práctica que suele pasar desapercibida: retrasar la jubilación implica seguir cobrando salario o ingresos profesionales durante más tiempo, pero también aplazar el momento en que empieza a cobrarse la pensión. Por eso no basta con mirar el incentivo bruto. Hay que valorar ingresos, impuestos, salud, gastos previstos y horizonte personal.

Persona revisando su vida laboral antes de pedir la jubilación.
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Qué debe revisar quien esté cerca del retiro

La primera comprobación es saber cuál es la edad ordinaria real de jubilación. En 2026 no es igual para todos: depende de si se alcanzan o no los 38 años y 3 meses cotizados. Esa diferencia puede cambiar tanto la fecha de retiro como el momento desde el que empieza a contar una posible demora.

La segunda es simular la pensión. La propia Seguridad Social permite hacer estimaciones y comparar escenarios. Para quien se acerca al retiro, esa simulación ayuda a ver si un año más de trabajo mejora de verdad la cuantía mensual o si la opción de pago único encaja mejor con sus necesidades.

La tercera es aterrizar la decisión en el presupuesto personal. Una pensión algo más alta puede aportar estabilidad, pero también hay que mirar gastos de vivienda, salud, ayuda familiar, ahorro disponible y coste de vida. Preparar un presupuesto personal antes de jubilarse ayuda a ver la decisión con más calma.

Y una vez reconocida la pensión, la parte operativa tampoco es menor: cuenta bancaria, fecha de cobro y gestión mensual. Quien ya esté planificando esa etapa puede revisar también qué implica tener una cuenta pensión y qué condiciones conviene vigilar.

La jubilación demorada está ganando terreno porque los incentivos son más visibles y porque la edad efectiva de retiro se está retrasando. Pero la decisión sigue siendo personal. Para quien se acerca a la jubilación, la noticia no debe leerse como una invitación automática a trabajar más, sino como una razón para revisar datos, hacer números y elegir con margen.

Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, nota de pensiones de mayo de 2026; Seguridad Social, guía sobre jubilación demorada; BOE, Real Decreto 371/2023 y Real Decreto 416/2026.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

Más del autor

Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.

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