El salto: de producto de nicho a una pieza habitual de cartera
MSCI publicó el 14 de septiembre su ETF Intelligence Survey 2026, centrado en 450 asesores y responsables de decisión de inversión de Estados Unidos y Europa. El 87% ya utiliza ETF activos y el 71% espera aumentar su uso durante los próximos dos años. La gestión pasiva, en todo caso, sigue muy presente: el 62% también prevé elevar su utilización. MSCI
Un ETF activo cotiza como otros fondos cotizados, pero el gestor dispone de margen para tomar decisiones dentro de su mandato en lugar de limitarse a una réplica mecánica. Esa flexibilidad puede aportar una exposición diferente, pero también hace más importante valorar la estrategia, el equipo gestor y el coste.
El dato más interesante está en el origen de ese crecimiento. Un 58% afirma que una nueva asignación a un ETF activo de una gestora con la que ya trabaja probablemente sustituiría una posición existente en un fondo o vehículo UCITS. Además, la mitad se plantearía pasar a una versión ETF activa de una estrategia que ya mantiene. MSCI
Conviene no interpretar el 71% como una cifra española. MSCI presenta el dato para el conjunto de encuestados de Estados Unidos y Europa, no como un porcentaje específico de España. Para el inversor español, la señal es indirecta: si las gestoras responden a esta demanda con más producto, habrá más alternativas que comparar, pero no necesariamente mejores productos. MSCI
La batalla ya no es solo por las comisiones
El estudio muestra además que los asesores están dispuestos a pagar más cuando consideran que una estrategia ofrece algo difícil de conseguir de otra forma. El 58% aceptaría un precio mayor por una exposición de acceso complejo, frente a solo el 12% que pagaría más por una exposición básica de mercado. Al mismo tiempo, el 68% sitúa la liquidez y la eficiencia de negociación entre sus prioridades. MSCI
Para el inversor particular, esto obliga a mirar más allá de la comisión anual. Importan el coste de gestión, el diferencial entre el precio de compra y venta y las comisiones del intermediario. Quien esté comparando alternativas puede consultar la selección de mejores ETFs de Finantres, pero el coste por sí solo no dice si la gestión activa aporta algo útil a la cartera.
La demanda tampoco se concentra únicamente en las grandes bolsas. El 47% de los encuestados reclama más oferta temática y ligada a megatendencias, mientras que el 45% espera ampliar su exposición a renta variable fuera de su mercado doméstico. Entre estos últimos, el 39% apunta a emergentes, frente al 24% que señala mercados desarrollados. Es una tendencia que puede aumentar el interés por los ETFs de países emergentes, pero no constituye una previsión de rentabilidad. MSCI
Qué cambia para un inversor en España
La consecuencia práctica es que el formato ETF puede competir cada vez más con los fondos tradicionales también en estrategias de gestión activa. Eso ofrece más posibilidades para elegir costes, mandato y forma de operar, pero un ETF activo no es automáticamente mejor que un fondo tradicional ni que un ETF pasivo.
En España hay, además, una diferencia fiscal que no conviene pasar por alto. La CNMV recuerda que el diferimiento fiscal disponible en los traspasos entre determinados fondos de inversión no se aplica a los ETF. En la práctica, pasar de un fondo a un ETF no permite acogerse al régimen de traspasos y una ganancia acumulada puede tener consecuencias fiscales cuando se materializa. CNMV
Esto hace que una diferencia pequeña de costes no pueda analizarse de forma aislada. Para una cartera de largo plazo también pesan la fiscalidad, la facilidad para rebalancear, la liquidez y el solapamiento con las posiciones que ya se tienen. La selección de ETFs para invertir a largo plazo puede servir como referencia para comparar exposiciones, no como sustituto de ese análisis.
El límite sigue siendo la estructura del producto
El propio estudio introduce un freno a la euforia. Aunque el 49% de los asesores se muestra abierto a acceder mediante ETF a activos privados o menos líquidos, solo el 16% considera que los mercados privados encajan bien en esta estructura. El 62% señala como principal preocupación el posible desajuste entre la liquidez del ETF y la de los activos que mantiene; también aparecen la transparencia de valoración y la falta de historial. MSCI
Es un buen recordatorio de que no todos los activos ni todas las estrategias encajan igual de bien dentro de un ETF. Antes de incorporar uno activo conviene entender el mandato, la referencia que utiliza, cuánto margen tiene el gestor, los costes totales, la liquidez, la divisa y qué riesgo adicional introduce en la cartera.
El 71% mide las intenciones de un grupo de profesionales de Estados Unidos y Europa. No es una recomendación de compra ni una garantía de que la gestión activa vaya a obtener mejores resultados. Para una cartera de largo plazo, el encaje sigue pesando más que la moda.










