Goldman señala tres refugios tras el golpe al ‘trade’ de la IA

  • Goldman Sachs cree que el mercado empieza a mirar más allá de la inteligencia artificial tras el fuerte aumento de volatilidad en las acciones ligadas a esta temática. Para el inversor español, la lectura no es huir de la tecnología, sino revisar concentración, diversificación y riesgo real en cartera.

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Inversor revisando su cartera tras la volatilidad en acciones de IA
Inversor revisando su cartera tras la volatilidad en acciones de IA

El golpe al momentum de la IA cambia la lectura del mercado

Durante meses, una parte importante del mercado ha funcionado con una lógica muy sencilla: comprar lo que más subía. Eso es el momentum trade. Y, en 2026, buena parte de ese impulso ha estado concentrado en compañías relacionadas con inteligencia artificial, semiconductores, infraestructura tecnológica y negocios que se han beneficiado del entusiasmo por el gasto en IA.

El problema aparece cuando el mismo grupo de acciones que empuja al mercado hacia arriba empieza a caer con fuerza. Según datos recogidos por Real Investment Advice, la cesta de alto beta y momentum de Goldman Sachs cayó alrededor de un 24% en lo que iba de julio hasta la primera mitad del mes, su peor tramo desde abril de 2009.

Goldman también ha señalado presión sobre los fondos sistemáticos o cuantitativos, que usan modelos para seguir factores como momentum, posicionamiento o tendencias de mercado. Según Yahoo Finance, citando la mesa Prime de Goldman Sachs, estos fondos cayeron un 3,6% desde el 22 de junio, en su peor retroceso desde el verano de 2025.

Para quien invierte desde España, esto importa aunque no tenga acciones de Nvidia, Broadcom o grandes tecnológicas en cartera. Muchos fondos globales, ETFs del S&P 500 o productos ligados al Nasdaq tienen un peso elevado en tecnología. Por eso, antes de pensar que “el índice va bien”, conviene mirar qué empresas están tirando realmente de la cartera. Para profundizar en este punto, tiene sentido revisar cómo funcionan los ETFs frente a los fondos indexados y qué diferencias fiscales y operativas tienen en España.

Los tres refugios que Goldman mira fuera del huracán

Goldman Sachs no plantea abandonar la inteligencia artificial, sino buscar temas con menor correlación con sus cestas de IA y con el factor momentum. En su informe, el banco destaca tres áreas: consumo de experiencias, compounders de calidad y posibles objetivos de fusiones y adquisiciones.

El primer bloque son empresas ligadas a experiencias físicas: ocio, hoteles, cruceros, casinos, entretenimiento, viajes y actividades que no se sustituyen tan fácilmente por una herramienta de IA. Según Goldman, el gasto en experiencias creció un 6% interanual en el primer trimestre de 2026, frente al 2% del gasto en servicios en general.

La idea es sencilla: la IA puede cambiar cómo trabajamos, programamos o consumimos software, pero no reemplaza igual una cena, un viaje, un hotel, un concierto o unas vacaciones. Eso no convierte estas empresas en inversiones sin riesgo. Siguen dependiendo del ciclo económico, del consumo, de márgenes, deuda y valoraciones. Pero sí pueden aportar una fuente de crecimiento diferente a la narrativa puramente tecnológica.

El segundo grupo son los llamados compounders: compañías capaces de crecer de forma constante, con buenos retornos sobre el capital, generación de caja y balances sólidos. Goldman habla de 15 empresas con crecimiento de beneficios superior al del S&P 500, pero que, pese a esa calidad, han quedado por detrás del índice ponderado por igual en lo que va de año y cotizan con una prima históricamente baja.

Para un inversor particular, el mensaje práctico es importante: calidad no significa pagar cualquier precio. Una buena empresa puede ser una mala inversión si se compra demasiado cara. Y una empresa que el mercado ha ignorado puede merecer atención si combina crecimiento, rentabilidad, caja y una valoración razonable. Si la exposición se hace mediante fondos o ETFs, conviene revisar costes, índice, concentración sectorial y divisa. Aquí puede ayudar comparar opciones en una guía como la de mejores ETFs para invertir desde España, especialmente si la cartera ya va cargada de tecnología estadounidense.

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Los posibles opables: oportunidad, pero también incertidumbre

El tercer refugio señalado por Goldman son los posibles objetivos de compra en un mercado de fusiones y adquisiciones que vuelve a moverse. El banco calcula que la actividad anunciada de M&A en Estados Unidos alcanza los 1,2 billones de dólares en lo que va de año, un 32% más que un año antes, con un número de operaciones un 12% superior.

El atractivo está claro: cuando una empresa recibe una oferta de compra, el comprador suele pagar una prima sobre el precio de mercado. Pero aquí conviene ser especialmente prudente. Invertir esperando una opa es una apuesta mucho más incierta que invertir en un negocio que ya encaja por fundamentales.

Además, no todos los sectores se comportan igual. Goldman señala que, fuera de biotecnología, las valoraciones de estos posibles objetivos aún no reflejan una prima de adquisición significativa. Eso puede interpretarse como oportunidad, pero también como una señal de que el mercado no tiene claro qué empresas acabarán siendo compradas.

Para quien compra acciones sueltas, este tipo de estrategia exige más análisis: deuda, caja, tamaño, sector, posibles compradores, regulación, múltiplos y probabilidad real de operación. No basta con que una empresa “suene” como candidata. Si el inversor no tiene tiempo o conocimientos para revisar todo eso, una vía más sencilla puede ser mantener una cartera diversificada y usar las acciones concretas solo como una parte limitada del patrimonio. Antes de elegir plataforma para hacerlo, también conviene comparar regulación, costes, custodia y divisa en una guía de mejores brokers online.

Qué debería revisar un inversor español en su cartera

El punto importante no es si la inteligencia artificial ha terminado como temática. No lo ha hecho necesariamente. La cuestión es otra: cuando una cartera depende demasiado de una sola narrativa, el riesgo se concentra aunque el producto parezca diversificado.

Un ETF global puede parecer amplio, pero si sus mayores posiciones están muy ligadas a tecnología, dólar estadounidense y expectativas de crecimiento de beneficios por IA, la cartera puede moverse más de lo que el inversor cree. Lo mismo ocurre con fondos temáticos, carteras automatizadas agresivas o acciones tecnológicas compradas por moda.

La revisión útil pasa por tres preguntas. La primera: qué porcentaje real de la cartera depende de tecnología, IA y Estados Unidos. La segunda: si el inversor puede soportar caídas fuertes sin vender en mal momento. La tercera: si hay exposición suficiente a otros motores de rentabilidad, como consumo, salud, industria, calidad empresarial, renta fija o liquidez.

Conviene mirar más allá del titular. Goldman está señalando refugios relativos, no inversiones seguras. Consumo de experiencias, compounders y opables pueden caer, decepcionar o no cumplir las expectativas. Pero el mensaje de fondo sí es útil: diversificar no es tener muchos productos, sino no depender todos del mismo factor.

Para una cartera de largo plazo, la respuesta no suele ser venderlo todo cuando una temática se tambalea. Suele ser más aburrida y más sensata: revisar pesos, costes, fiscalidad, divisa y horizonte temporal. Invertir mejor muchas veces empieza por no dejar que la moda del año decida toda tu cartera.

Esta noticia ha sido elaborada por Miguel Cano Jiménez.

Miguel Cano Jiménez

Miguel Cano Jiménez

Especialista

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Especialista en ETFs e inversión indexada a largo plazo.