La nueva renta vitalicia de BBVA: cómo funciona y cuándo los herederos dejan de cobrar

BBVA Seguros ha incorporado a su oferta una renta vitalicia para residentes en España de 64 años y medio a 84 años y medio. El producto asegura una mensualidad de por vida, pero la cobertura para los beneficiarios se reduce conforme se cobran rentas.
BBVA Seguros incorporó a su oferta una renta vitalicia para residentes en España.
BBVA Seguros incorporó a su oferta una renta vitalicia para residentes en España.

Qué cambia con la renta vitalicia de BBVA

El producto se comercializa como Rentas Vitalicias Garantía Flexible y funciona como un seguro de vida-ahorro a prima única. El cliente entrega una aportación inicial y, a cambio, recibe una renta mensual constante y garantizada mientras viva. No es una cuenta, ni un depósito, ni un producto de ahorro flexible para entrar y salir con normalidad.

La clave está en que el tomador y el asegurado deben coincidir, el asegurado no puede sustituirse durante la vida del contrato y la prima se abona mediante domiciliación en una cuenta corriente abierta en una entidad de crédito española. Para quien esté revisando su operativa bancaria en la jubilación, conviene separar esta decisión de otras más básicas, como elegir dónde cobrar la pensión o comparar los mejores bancos para domiciliar la pensión.

BBVA lo plantea como una solución para convertir ahorro acumulado en ingresos mensuales. Pero para el cliente el punto importante no está solo en la renta que va a cobrar, sino en qué ocurre con el capital aportado si fallece y qué margen real tiene si más adelante necesita recuperar el dinero.

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La letra pequeña para los beneficiarios

La cobertura por fallecimiento es el detalle que más conviene entender. Según la información de BBVA Seguros, si fallece el asegurado, los beneficiarios designados reciben la diferencia positiva entre la prima aportada y la suma de las rentas mensuales brutas ya cobradas.

Dicho de forma sencilla: la protección para beneficiarios baja con cada mensualidad. Si el cliente aportó 100.000 euros y antes de fallecer cobró 30.000 euros brutos en rentas, el capital teórico para los beneficiarios sería la diferencia. Pero cuando las rentas brutas acumuladas superen la prima aportada, ya no corresponde ningún capital por fallecimiento.

Aquí conviene usar bien las palabras. El seguro habla de beneficiarios, no necesariamente de herederos legales. Pueden coincidir, pero no tiene por qué ser siempre así. La propia página del producto indica que existe posibilidad de designar y modificar beneficiarios, por lo que este punto debe revisarse con calma antes de firmar.

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Rescate, riesgos y derecho a cambiar de idea

El producto no admite disposiciones parciales. Solo permite rescate total y dentro de límites concretos: puede solicitarse hasta la fecha indicada en las condiciones particulares y, en todo caso, mientras las rentas brutas acumuladas no superen la prima aportada. Además, el valor de rescate puede ser inferior a la prima inicialmente entregada, según la evolución de los tipos de interés y las rentas ya percibidas.

Este punto es esencial para no confundir una renta vitalicia con un producto líquido. La propia documentación de datos fundamentales advierte de que se trata de un producto que “no es sencillo y puede ser difícil de comprender”. También señala que, si se ejercita el rescate, la suma del valor de rescate y de las rentas brutas abonadas puede ser inferior a la cantidad invertida.

BBVA Seguros reconoce un derecho de resolución de 15 días para el tomador. En ese caso, se reintegra la prima única descontando la renta bruta mensual si ya se hubiera abonado. Es un plazo breve, por lo que antes de contratar conviene tener claro el importe de la renta, la fiscalidad, la designación de beneficiarios, los límites de rescate y el impacto sobre la herencia familiar.

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Fiscalidad y lo que debe vigilar el cliente

La fiscalidad es uno de los atractivos habituales de las rentas vitalicias, pero no convierte automáticamente el producto en adecuado para todos. La Agencia Tributaria establece que, en rentas vitalicias inmediatas no adquiridas por herencia, solo una parte de cada anualidad tributa como rendimiento del capital mobiliario, según la edad del rentista al constituir la renta. Para 70 o más años, el porcentaje aplicable es del 8%, sujeto a retención.

BBVA también recoge esta escala fiscal en la información del producto y señala que, a partir de 70 años, el porcentaje sujeto se reduce al 8%. Aun así, el cliente no debe mirar solo el atractivo fiscal. Debe mirar el conjunto: renta mensual, capital inmovilizado, beneficiarios, rescate, costes, situación familiar y necesidad futura de liquidez.

Otro matiz importante: no es un depósito bancario protegido como tal. El documento de datos fundamentales indica que el producto no cuenta con fondo de garantía y que, si BBVA Seguros no pudiera pagar, el inversor podría afrontar pérdidas financieras, aunque la entidad está supervisada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

El movimiento encaja en la apuesta de BBVA por reforzar su negocio asegurador, pero el cliente debe leerlo desde su propio bolsillo. Una renta vitalicia puede aportar ingresos estables, sí, pero a cambio de entregar un capital, aceptar límites de rescate y asumir que la protección de los beneficiarios desaparece cuando las rentas cobradas superan la prima. Antes de comprometer ahorro relevante, también conviene revisar la relación completa con la entidad y comparar servicios básicos en los mejores bancos y cuentas.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Valencia.

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Alejandro Valencia

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Especialista

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