El engaño empieza con un falso aviso de seguridad del banco
El caso investigado en Almería parte de una mecánica ya conocida: un SMS alerta de un supuesto cargo no autorizado y, poco después, llega una llamada de alguien que dice pertenecer al departamento de seguridad de la entidad. La novedad está en el siguiente paso: el falso empleado convence a la víctima de que debe anular sus tarjetas y anuncia que otro trabajador irá a su casa a retirarlas.
Según la información policial difundida este 5 de junio de 2026, los detenidos habrían usado esa fase presencial para reforzar la credibilidad del fraude. En uno de los casos, la víctima entregó dos tarjetas bancarias y estas empezaron a utilizarse de forma inmediata en reintegros, compras y operaciones por Bizum por un importe de 6.377,10 euros.
La Policía Nacional recuerda que ningún banco pide por teléfono claves completas, datos íntegros de tarjetas ni envía empleados al domicilio para recoger tarjetas físicas. Ese es el punto que debe quedar claro para el cliente: si alguien aparece en casa con esa excusa, no está siguiendo un protocolo bancario habitual.

Por qué esta modalidad es especialmente peligrosa para el cliente
El fraude mezcla varias técnicas. Primero aparece el smishing, con un mensaje que simula venir del banco. Después llega el vishing, la llamada en la que el falso empleado genera urgencia y dirige a la víctima. Y, finalmente, entra la parte presencial, que rompe la barrera que muchos usuarios ya habían aprendido a poner ante llamadas o enlaces sospechosos.
Esa combinación puede afectar especialmente a personas mayores, clientes menos digitales o usuarios que confían en la atención bancaria tradicional. No porque sean los únicos expuestos, sino porque el fraude se apoya en una idea muy concreta: hacer creer que el banco está actuando para proteger la cuenta y que la visita a domicilio forma parte de esa protección.
Para el cliente, la clave no está solo en desconfiar de un enlace. También conviene revisar cómo se relaciona con su banco, qué canales oficiales utiliza y qué haría ante una alerta real. Si una persona quiere comparar la seguridad, canales y condiciones de distintas entidades, puede consultar guías como la de mejores bancos y cuentas sin comisiones, siempre mirando requisitos, atención y operativa real, no solo el coste.

Qué debe hacer el usuario si ya ha entregado la tarjeta
El Banco de España indica que, ante pérdida, robo o uso no autorizado de una tarjeta, el titular debe avisar inmediatamente a la entidad. Desde ese momento, el banco debe asumir las operaciones posteriores que el cliente no haya realizado, aunque las operaciones anteriores pueden tener matices si se acredita negligencia en la custodia de la tarjeta o de sus elementos de seguridad.
En la práctica, si alguien ha entregado la tarjeta a un supuesto empleado, lo urgente es bloquearla por la app, web o teléfono oficial del banco; revisar movimientos; guardar SMS, llamadas, justificantes y cargos; y denunciar ante Policía, Guardia Civil o juzgado. Después, si hay operaciones no reconocidas, debe reclamarse ante el Servicio de Atención al Cliente de la entidad y, si la respuesta no convence o no llega en plazo, acudir al Banco de España.
No conviene discutir con el supuesto empleado ni seguir instrucciones durante la llamada. Lo prudente es colgar, buscar el teléfono oficial por una vía independiente y contactar directamente con la entidad. En banca digital, esta verificación es básica: operar por app puede ser cómodo, pero también exige saber distinguir entre el canal oficial y una instrucción que llega desde fuera. Quien use principalmente banca móvil puede revisar alternativas y condiciones en contenidos como mejores cuentas online, sin perder de vista que la seguridad no depende solo de la app, sino del uso que se hace de ella.
El cierre útil es sencillo: la tarjeta nunca se entrega a una persona que aparece en casa tras una llamada, aunque conozca datos personales, mencione cargos reales o use un tono convincente. Si hay una incidencia auténtica, el banco ya tiene canales oficiales para bloquear, renovar o sustituir la tarjeta sin pedir al cliente que se la entregue a un desconocido.










