El primer aviso ya está sobre la mesa. El debut de España ante Cabo Verde reunió en La 1 a 7,32 millones de espectadores de media y alcanzó un 60,4% de cuota, según RTVE. Más de 11 millones de personas conectaron en algún momento con el partido.
Ese dato no es solo televisivo. También anticipa un efecto económico muy concreto: cuando España juega, muchos hogares cambian la rutina. Se compra más comida para compartir, se encarga cena, se queda en un bar o se organizan planes con amigos. Y ahí el Mundial empieza a entrar en el bolsillo.
El gasto extra no está en ver el partido, sino en todo lo que lo rodea
RTVE emite en abierto los partidos de España, así que el coste principal para muchos hogares no será pagar por verlos. El gasto aparece alrededor: aperitivos, refrescos, cerveza, comida preparada, delivery, terrazas, cenas rápidas o planes en grupo.
El calendario también influye. España juega contra Arabia Saudí el domingo 21 de junio a las 18:00, horario cómodo para quedar en casa o en un bar. El tercer partido, ante Uruguay, será el sábado 27 de junio a las 02:00, una hora menos favorable para el consumo familiar, pero más asociada a planes nocturnos.
No existe una cifra oficial que diga cuánto gastará cada hogar español por ver a la Selección. Lo prudente es hablar de escenarios. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, el gasto medio por hogar en alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 5.391 euros en 2024, unos 449 euros al mes. En bebidas alcohólicas y tabaco fue de 447 euros al año, unos 37 euros mensuales, aunque esa partida no permite aislar solo alcohol.
Cuánto puede subir el presupuesto de un hogar
Con esos datos, una subida puntual del 10% en comida y bebida durante el mes del Mundial supondría alrededor de 49 euros más para un hogar medio si solo se mira la compra para casa. Si el aumento fuera del 15%, el extra rondaría los 73 euros.
La cifra sube si se añaden bares, restaurantes o comida fuera de casa. El INE situó el gasto medio anual en restaurantes y servicios de alojamiento en 3.374 euros por hogar en 2024, unos 281 euros al mes. Si durante los partidos de España un hogar eleva un 10% el conjunto de comida, bebida y planes fuera, el impacto mensual podría moverse en torno a 77 euros. Con un 15%, se acercaría a 115 euros.
Son cálculos orientativos, no una previsión oficial. La diferencia real dependerá de cuántos partidos vea cada hogar, si se queda en casa o sale, del número de personas, de la ciudad y de si se recurre a comida preparada. No cuesta lo mismo una compra de supermercado que una mesa en terraza para ver a España.

La inflación hace que el Mundial llegue con menos margen
El Mundial llega con los precios todavía tensionados. El IPC general de mayo se situó en el 3,2% anual, según el INE. Los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 2,2% interanual, mientras que restaurantes y servicios de alojamiento avanzaron un 0,6% mensual.
Esto importa porque el gasto del Mundial no parte de cero. Para muchas familias, el presupuesto de alimentación ya está ajustado. Si además se suman varios partidos, quedadas y compras de última hora, el sobrecoste puede pasar desapercibido hasta final de mes.
La clave no está en demonizar el plan, sino en entender dónde se va el dinero. Un partido en casa puede parecer barato, pero cambia si se convierte en cena para seis, bebidas, picoteo, postre y algún pedido adicional. En bares, el coste depende menos del fútbol y más de la consumición mínima, la ubicación y el tiempo que se permanezca allí.
El Mundial también mueve consumo aunque no viajes
El enfoque económico del Mundial no se limita a vuelos, hoteles o entradas. Quien no viaje también puede gastar más. Televisión, hostelería, supermercados, reparto de comida, bebidas, merchandising y ocio doméstico suelen beneficiarse cuando la Selección concentra audiencias masivas.
Eso no significa que todas las empresas ganen por igual ni que el consumidor deba cambiar sus hábitos. Significa que el Mundial tiene una segunda factura, más pequeña que la del viaje, pero mucho más extendida: la del consumo cotidiano asociado a ver los partidos.
Para el lector, la referencia útil es sencilla: si España avanza, el gasto potencial no se queda en un solo día. Cada nueva ronda puede añadir otra compra, otra cena o otra salida. La mejor forma de no inflar el presupuesto es separar el plan del impulso: decidir antes si se verá en casa, en bar o con pedido, y poner límite al gasto por partido.









