El movimiento de este jueves es una pequeña pausa. El Euríbor diario baja desde el 2,860% del 13 de mayo al 2,821% de hoy, es decir, 0,039 puntos menos en un solo día. Aun así, sigue por encima del nivel de hace un mes: el 14 de abril de 2026 estaba en 2,767%, y también supera con claridad el 2,160% del 14 de mayo de 2025.
Lo más relevante para una hipoteca variable no es ese recorte diario, sino la media de mayo. De momento, ese promedio provisional del 2,816% está por encima del 2,747% oficial de abril de 2026 y también del 2,081% con el que cerró mayo de 2025. Si mayo terminara cerca de los niveles actuales, la revisión anual seguiría encareciéndose frente a la de hace un año.

Qué está empujando al Euríbor en este tramo
Detrás de esta resistencia del índice sigue pesando el mensaje del Banco Central Europeo. En su reunión de abril, el BCE mantuvo los tipos oficiales sin cambios y avisó de que la guerra en Oriente Medio está elevando la incertidumbre, encareciendo la energía y complicando el panorama para la inflación.
Ese contexto se nota ya en los precios. La inflación de la eurozona subió al 3,0% en abril, frente al 2,6% de marzo, mientras la inflación energética saltó al 10,9%. Al mismo tiempo, la subyacente bajó al 2,2%, señal de que la presión no es uniforme, pero tampoco ha desaparecido.
Con este cruce de señales, el Euríbor se mueve entre dos fuerzas. Por un lado, una inflación más alta de lo deseado dificulta hablar de bajadas rápidas de tipos. Por otro, el propio BCE admite que el conflicto está frenando la economía y que los bancos se están mostrando más prudentes al conceder crédito.
El golpe en una hipoteca variable sigue siendo real
Para una familia con hipoteca variable, el dato diario sirve para seguir la tendencia, pero la revisión se hace con la media mensual que corresponda. Hoy, la referencia oficial vigente publicada por el Banco de España sigue siendo la de abril de 2026, en el 2,747%, aunque el mercado ya está anticipando un mayo más alto.
En un ejemplo realista, una hipoteca de 150.000 euros, con 25 años pendientes y un diferencial de Euríbor +1%, pasaría de una cuota aproximada de 717,65 euros al mes si se revisara con la media de mayo de 2025 a unos 776,60 euros si mayo de 2026 acabara cerrando cerca de la media provisional actual. La diferencia sería de 58,95 euros al mes, o casi 707 euros más al año.
Ese impacto no es igual para todos. Cuanto mayor sea el capital pendiente, más sube la cuota. Cuanto más largo sea el plazo restante, más se reparte el golpe mensual, aunque se paguen más intereses en conjunto. Y el diferencial del contrato sigue siendo decisivo: no es lo mismo sumar un 0,50% que un 1% o un 1,50%. Quien quiera ganar margen mientras llega su revisión puede vigilar su liquidez y comparar opciones como las cuentas remuneradas o los depósitos a plazo fijo.
Qué se puede esperar a corto y medio plazo
A corto plazo, el escenario más razonable sigue siendo el de un Euríbor moviéndose cerca de los niveles actuales, con sesiones de ida y vuelta, pero sin una bajada clara mientras la inflación energética siga condicionando al BCE. Esa lectura encaja con la última comunicación del banco central y con sus proyecciones de marzo, que sitúan la inflación media de la eurozona en 2,6% en 2026 antes de moderarse al 2,0% en 2027.
A medio plazo, el foco está en si ese repunte de inflación se enfría o se prolonga. La encuesta de abril del BCE entre analistas monetarios seguía apuntando a unos tipos oficiales todavía contenidos, pero sin un giro brusco a la baja en el corto plazo: la mediana para la facilidad de depósito se situaba en 2,25% en junio y 2,50% hacia septiembre y diciembre de 2026. Es una señal de cautela, no una certeza.
En resumen, el Euríbor de hoy da un pequeño respiro frente a ayer, pero mayo sigue dibujando una media más alta que abril. Para los hipotecados, la clave ya no está en una sola sesión, sino en si la inflación y el BCE permiten que esa media deje de subir en las próximas semanas.
