La viudedad sigue teniendo rostro de mujer
En mayo de 2026, la Seguridad Social registró 2,34 millones de pensiones de viudedad dentro del sistema contributivo. De ellas, 2,12 millones correspondían a mujeres y 217.867 a hombres, según la estadística oficial de pensiones en vigor a 1 de mayo.
El dato importa porque la pensión de viudedad no se calcula igual que una pensión de jubilación propia. Su cuantía depende, con carácter general, de la base reguladora de la persona fallecida y del porcentaje aplicable. La Seguridad Social explica que, de forma general, se aplica el 52% de la base reguladora, aunque puede llegar al 60% o al 70% si se cumplen determinados requisitos.
Por eso conviene no leer la pensión media de viudedad como si todos los beneficiarios cobrasen lo mismo. En mayo, la media fue de 975,1 euros mensuales, pero cada caso depende de la situación laboral o pensionista de la persona causante, de la base reguladora y de las condiciones familiares. Quien necesite revisar compatibilidades puede ampliar información en Finantres sobre si es compatible trabajar como autónomo y cobrar pensión de viudedad.

El complemento de brecha de género también cuenta una historia laboral
El otro dato relevante está en el complemento para reducir la brecha de género. En mayo, 1.520.292 pensiones lo incluían, y el 73,4% de sus titulares eran mujeres, según la Seguridad Social. Su importe medio mensual fue de 76,9 euros.
Este complemento está vigente desde febrero de 2021 y en 2026 asciende a 36,90 euros al mes por hijo o hija, con un límite de cuatro. La solicitud debe realizarse cuando se solicita la pensión contributiva correspondiente, ya sea de jubilación, incapacidad permanente o viudedad.
La clave está en que este complemento no corrige toda la diferencia acumulada durante la vida laboral. Ayuda a compensar el perjuicio asociado a carreras profesionales interrumpidas o reducidas por cuidados, pero no cambia por sí solo la base reguladora, los años cotizados ni el salario sobre el que se cotizó. Para quien se acerca al retiro, sigue siendo esencial entender cómo ahorrar y planificar la jubilación con datos realistas sobre la futura pensión pública.

La brecha no empieza al cobrar la pensión
El informe del Instituto de las Mujeres sobre brecha de género en pensiones, publicado con datos oficiales de 2025, ayuda a poner contexto. A 1 de enero de 2025, la pensión contributiva media de los hombres era de 1.564,53 euros, frente a 1.071,76 euros en el caso de las mujeres. La diferencia era de 492,77 euros mensuales.
En jubilación, la brecha era del 31%. En viudedad, sin embargo, la pensión media femenina era superior a la masculina, precisamente porque muchas prestaciones se calculan sobre bases de cotización de hombres fallecidos, históricamente más altas. Es una paradoja importante: la viudedad puede elevar la media femenina en esa modalidad, pero al mismo tiempo confirma que muchas mujeres mayores no acceden a una pensión principal generada por una carrera laboral propia equivalente.
La consecuencia práctica es sencilla: la pensión no depende solo del momento de retirarse. Depende de los años cotizados, de las bases, de las lagunas de cotización, de la modalidad de pensión y de los complementos que puedan corresponder. También de cómo se gestione el cobro mensual, algo que muchos pensionistas organizan a través de una cuenta pensión para controlar ingresos, gastos y comisiones.

Qué debe revisar quien ya cobra o se acerca al retiro
Para pensionistas actuales, la noticia sirve para comprobar si la pensión reconocida, los complementos y las cuantías mínimas están correctamente aplicados. En viudedad, además, conviene revisar compatibilidades, posibles complementos a mínimos y cambios de situación personal que puedan afectar al cobro.
Para futuros jubilados, el mensaje es aún más claro: la brecha de género en pensiones no se resuelve en el último año de vida laboral. Preparar el retiro exige mirar la vida laboral, los años cotizados, la base reguladora estimada y la posible existencia de lagunas de cotización.
El objetivo no es alarmarse, sino llegar a la jubilación con menos dudas. En pensiones, una media oficial orienta, pero no sustituye el cálculo personal. Y en viudedad o brecha de género, el impacto real casi siempre depende de la historia laboral y familiar de cada persona.









